miércoles 30 de septiembre de 2020 - Edición Nº665

Patagonia | 5 may 2020

pandemia

Chubut: aislamiento preventivo, ¿opresión social?

La pandemia del coronavirus obligó a la población a mantenerse resguardada en sus hogares. Cómo afectó la cuarentena en una Provincia castigada por la crisis económica, y en la que las manifestaciones sociales eran moneda corriente.  


Por:
Laura Funes

El pasado 20 de marzo, el presidente Alberto Fernández decretó el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) para todo el país a raíz de la expansión del coronavirus que afectó, principalmente y con algunas excepciones, a los grandes centros urbanos de la Argentina.


Desde entonces, la provincia del Chubut ha registrado apenas tres casos positivos de Covid-19; de los cuales dos fueron detectados en Comodoro Rivadavia y uno en la ciudad de Trelew. Es decir, en las ciudades más pobladas del territorio.


Sin embargo, el gobierno comandado por Mariano Arcioni tomó una serie de polémicas medidas que parecen no condecir con la realidad que se vive en la Provincia. 


Es que, en la última extensión del ASPO, el propio jefe de Estado nacional habilitó a los mandatarios provinciales a comenzar a flexibilizar las actividades comerciales y recreativas de sus habitantes y si bien Chubut empezó paulatinamente a abrir comercios y autorizar la prestación de servicios productivos,  no así lo hizo con las salidas de esparcimiento de una hora y a 500 metros de los domicilios.


Esta decisión quedó bajo la lupa de vecinos y dirigentes opositores que no ven con buenos ojos el desempeño del Ejecutivo que se empecina en controlar el movimiento de sus habitantes, cuando el contagio es extremadamente bajo. 


Cabe recordar que Chubut atraviesa una de sus peores crisis económicas, situación que en los últimos meses despertó la furia de los trabajadores estatales, a quienes el Gobierno les abona el sueldo con serias demoras y a cuentagotas. 


En este contexto, Pal’Sur dialogó con el diputado nacional de la UCR, Gustavo Menna, quien estableció un paralelismo entre las medidas adoptadas por el gobernador Arcioni y la necesidad de controlar el clima social.


El Gobierno provincial está muy cómodo en esto de prohibir, controlar y meter presa gente que incumple con la cuarentena, pero no vemos que haya un plan para amortiguar esta situación. Esto fue una oportunidad. Hoy no hay clases por las medidas de asilamiento, pero no había clases de antes por la falta de pago a docentes. El año pasado no hubo prácticamente clases en el segundo semestre. La Justicia ya venía parada. Se solapan todas esas situaciones. Con estas medidas no puede haber un reclamo en la calle”, expresó el legislador.

 

Y recordó: “Desde el punto de vista de evitar la circulación de personas y demás hubo medidas muy estrictas. Si el virus no circuló por esas medidas o por otras razones, no estoy en condiciones de decirlo. Está claro que se tomaron medidas restrictivas a la circulación y libertad de las personas de un modo impropio, en su mayoría por resoluciones ministeriales de Seguridad para las cuales no está facultado por el artículo 59 de la Constitución provincial”.


 “Además, se invadieron autonomías municipales por ejemplo al regular el horario que la gente podía ir a los comercios. Chubut tiene uno de los sistemas de autonomía municipal más fuertes del país. Eso, de hecho, generó descoordinaciones en muchos municipios que, con toda lógica, salieron a resistirlo”, sostuvo Menna. 


En este sentido, el excandidato a Gobernador apuntó que “la economía está muy resentida por el desastre financiero que tiene la provincia desde hace tiempo. No paga sueldos, no paga proveedores, está sobreendeudada, tiene una parálisis de los servicios públicos que viene de antes de la pandemia, agravado por la cuarentena”. 


El pilar de la economía de Chubut es el petróleo y tiene el precio muy abajo. Eso, lógicamente, no es culpa del gobierno provincial pero sí vemos que no activan nada para mitigarlo. Por ejemplo, pelear con más fuerza la suspensión de las retenciones que al menos mitigaría el precio del barril. El proyecto es mío, que soy de la oposición. Tampoco hay un posicionamiento fuerte sobre si vamos a pedir un precio sostén. No hay un reclamo sobre la ausencia del secretario de Energía de la Nación en esto”, agregó. 


Y concluyó: “Ante la caída del precio podrían aprovecharlo los consumidores para que bajen el precio de los combustibles o que se sostenga un precio más alto para sostener la producción y el empleo. Pero ni una cosa, ni la otra”. 

 


 

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