miércoles 30 de septiembre de 2020 - Edición Nº665

Entrevistas | 2 sep 2020

Juan Carlos Arcando

"En el tema aeroespacial hubo una política de Estado"

El ex vicegobernador de Tierra del Fuego AIAS dialogó con Pal'Sur sobre la puesta en órbita del satélite argentino SAOCOM 1B y su gestión para habilitar la estación terrena en Tolhuin. Además, dio su mirada sobre el Gobierno nacional y provincial.


Hace apenas unas horas, Argentina puso un nuevo satélite nacional en órbita. Se trata del SAOCOM 1B que ya tomó contacto con la localidad fueguina de Tolhuin, donde se emplazó una estación terrena.

 

Quien firmó el convenio para poder llevar a cabo esta gestión en el corazón de la isla fue el ex vicegobernador de Tierra del Fuego Juan Carlos Arcando, quien recordó esta anécdota, en dialogó con Pal'Sur.

 

El ex número dos de la Provincia también analizó el desempeño de los gobiernos nacionales y provinciales, y le dejó un consejo al actual gobernador Gustavo Melella. Sus días al frente del Ejecutivo y una autocrítica sobre la gestión que terminó en 2019. 

 


-¿Cuál es tu experiencia con el satélite SAOCOM 1B?

 

Esto viene antes del satélite y de la firma del convenio que hice en representación de la provincia con la CONAE, sino que tiene que ver con una visita que hice al INVAP en una reunión de parlamento patagónico, cerca de Bariloche, donde se estaba construyendo en ese momento el ARSAT 1 y el ARSAT 2, y venía después el SAOCOM 1A que está en órbita desde 2018 y ahora el SAOCOM 1B que entró en órbita y que fue lanzado desde Cabo Cañaveral, en Estados Unidos. 

 

En Tolhuin, había un comentario que se iba a instalar una base norteamericana, pero no tenía nada que ver con eso. Muchos tenían temor de firmar algo, porque decían que era para la base y nada que ver. Sino que era tener una estacion terrena de control satelital como la que está instalada en Falda del Carmen, en Córdoba. Firmé el convenio y a partir de ahí se instaló la estación terrena, que se inauguró en 2019. 

 

En su momento, también particié del lanzamiento del plan aeroespacial, donde se estaba construyendo la base en Capetina, un lugar muy cerca de Punta Indio, en la provincia de Buenos Aires. Estuve presente donde se estaba desarrollando una plataforma para el lanzamiento de un cohete argentino que permitiera el traslado de los futuros satélites que se fabricaran en Argentina, para luego ponerlos en órbita. Era algo que me atraía mucho porque tenía que ver con un plan estratégico que había en la Argentina. En el tema aeroespacial hubo una política de Estado. Esto, que se inició durante el gobierno de Néstor Kirchner fue pasando en el tiempo. Pasó en el gobierno de Macri, siguió en el gobierno de Alberto y la política continuó. Sino no hubiéramos visto la coronación del éxito del SAOCOM 1B. 

 

Esto es lo que necesitamos en la Argentina para salir adelante, tener políticas de Estado para que las cosas, cuando se hacen bien, sigan continuando para el desarrollo de nuestro país. Más allá de lo que sucedió con la gestión anterior, que lo sabemos, que no se bancaron a los científicos como durante los gobiernos de Néstor y Cristina, lo importante es que en materia aeroespacial se siguió trabajando y hoy tenemos un satélite más, que nos va a permitir brindar la información que necesiten nuestros productores. 

 

Este satélite va a hacer mediciones de la humedad de la tierra, en el agua, de la sequía, en qué tiempos va a ser más conveniente sembrar, para que tengamos cosechas récord. Incluso, va a servir para desarrollar minería con todas las precauciones necesarias y para no generar un impacto en el medio ambiente, y poder salir adelante desde el punto de vista económico. 

 

Cuando vi el lanzamiento recordé todo esto que fue en 2016, cuando fui a firmar a Tolhuin. Atrás de la pista de aterrizaje están las antenas para la estación terrena que va a recibir toda la información que vaya transmitiendo el satélite cuando pasa por el sur, va a recepcionar e enviar a la central la información que luego será compartida a nivel nacional con todos aquellos que pidan información al respecto. 

 

-¿A qué creés que se debe este tipo de tergiversación en la información cuando se firmó el convenio para la puesta en marcha de la estación terrena?

 

-A la falta de información. Para instalar una base militar se necesita del acuerdo del Congreso de la Nación, no pueden entrar tropas extranjeras sin la autorización del Congreso. Inclusive, para la participación de nuestras unidades militares en operativos, tienen que tener autorización del Congreso. No sé quién fue que en ese momento sacó la información. Todavía estoy buscando los marines en Tolhuin, todavía no los encontré (risas). 

 

Algunos, por temor, no quisieron firmar. Y fui yo. También trabajé muy fuerte en la base para tener los estudios meteorológicos en Tierra del Fuego, que están instalados en Río Grande. En la base aeronaval se han instalado unas antenas que permiten hacer control meteorológico alrededor de 300 kilómetros, aproximadamente. Esto también tiene que ver con la soberanía. No le estoy pagando a otro país para que me haga el satélite, ni el estudio de la humedad. Nuestro satélite, construido por nuestros científicos, nos va a dar esa información. Tenemos nuestra propia información, y eso es soberanía. También el control que hay sobre el espacio marítimo, es muy amplio. Es información para los argentinos y producida por los argentinos. Es soberanía nacional.

 

-¿Qué te parece la actuación del Gobierno nacional hasta el momento, con y sin pandemia?

 

No podemos analizar la política del Gobierno nacional desde el punto de vista que nos ha agarrado una pandemia y todos los recursos y esfuerzos están volcados a la misma. También es cierto que, a pesar de todo, no se han dejado de lado otras cuestiones, como el tema de Malvinas, la política aeroespacial, la renegociación de la deuda, que no contrajo este gobierno pero tiene que solucionarla. Son cosas que se van avanzando. Quizás podrían hacerse muchas más cosas, pero la pandemia nos ha afectado como lo hizo a la economía mundial. Debemos entender eso y darle más tiempo al Gobierno nacional para poder desarrollar el proyecto para el crecimiento del país. 

 

Es muy prematuro criticar a un Gobierno que tuvo que tomar el país prácticamente incendiado en materia económica por la cantidad de deuda que se había contraído en los últimos cuatro años. Estoy convencido que tiene la capacidad de sacarlo adelante. Ningún partido político debe poner palos en la rueda, al contrario, debe colaborar. En algún momento, en Argentina, hubo grandes dirigentes que dijeron que un gobierno que tuvo que hacerse cargo antes pudiera gobernar hasta que realmente pudiera asumir. 

 

En algún momento tenemos que aprender que no podemos tan solo criticar, sino hacer aportes para sacar a la Argentina adelante. Esto es lo que necesitamos, junto con políticas de Estado en todo lo que tenga que desarrollar en vistas hacia adelante. Lo que está faltando, para mí, es un plan estratégico a largo plazo, una planificación; atender la coyuntura actual pero a su vez, que los equipos técnicos trabajen hacia adelante. Ahí debe estar apuntado el trabajo del Gobierno nacional, más allá de la situación que estamos viviendo hoy.

 

-Y con respecto a la gestión provincial, ¿cuál es tu análisis?

 

No veo una hegemonía en el equipo que acompaña al Gobernador. Me parece que esa armonía que necesitamos no la estoy viendo, veo mucha ausencia del Estado provincial en cuestiones que tienen que ver con el manejo de la cuestión pública y tampoco veo un proyecto político. Por ahí, es lo mismo que está pasando a nivel nacional con el tema de la pandemia y que todos los equipos están volcados en solucionar el problema. Pero tiene que haber otro equipo que desarrolle la planificación hacia adelante. Veo mucha competencia entre los ministros y eso no es bueno para una gestión de gobierno, les hacen daño a quienes los eligieron para cumplir una misión. Deben llevarle al Gobernador el problema, pero también la solución. Da la sensación que eso no ocurre. Muchos de los funcionarios viven hablando del pasado, de la herencia recibida. El pasado no se puede modificar, ya pasó, ya fue. Si no lo pueden modificar, ¿de qué sirve seguir hablando del pasado? Los que hablan del pasado, son quienes no tienen propuestas para salir de la situación. El pasado te sirve para no cometer los mismos errores. Si algo en el pasado tuvo que ver con una malversación de fondos, están los organismos de control, como el Tribunal de Cuentas, que son los que tienen que investigar, los que deben hacer la denuncia. Pero si te eligieron para cumplir un cargo, tenés que mirar hacia adelante y tratar de no cometer los errores del pasado. 

 

Si me hubiera tocado gobernar, que me tocó durante nueve días, le dije a quienes me acompañaron que pusieran todo a disposición de los entrantes. Si no estaban dispuestos a hacerlo, que no acepten el desafío. El actual Gobernador debería dejar de echarle la culpa a los que ya no están, y que se pongan a trabajar. Para eso los eligieron, no para hablar mal del pasado. Del pasado se encargarán los órganos de control. 

 

Siempre trabajo y trabajé por la unidad de los fueguinos, soy de los que creen que los partidos políticos no pueden gobernar solos y deben incorporar a otras personas, las mejores que tiene la sociedad. 

 

En nueve días me tocó hacer una transición después de seis meses de las elecciones en las que ya se sabía quién era el nuevo Gobernador, y no se había podido llevar adelante. Pero eso, ¿a quién perjudica? Al ciudadano de Tierra del Fuego. El Gobernador, cuando asume, tiene que tener toda la información para que ese día rápidamente pueda tomar decisiones. Si no tiene información, no puede tomar decisiones. No le podés fallar a la gente así. Hay que poner todo a disposición. Muchos se enojaron conmigo porque le abrí las puertas al actual Gobernador. Ojalá hubiese tenido los seis meses para darle la información, porque necesito que ese Gobernador pueda desarrollar su proyecto y acordar algunas políticas en esos seis meses, para darle continuidad en el futuro. De eso se tratan las buenas prácticas de la política. 

 

-Eso es también una autocrítica sobre la gestión pasada. En este sentido, ¿qué consejos podrías darle a la actual Gobierno?

 

Primero, le aconsejo que se junte con los partidos politicos y con las organizaciones intermedias, porque cuando uno se cierra, muchas veces las estructuras son rígidas y si estas estructuras las comparás con la velocidad de los cambios que existen hoy, hacen que se detenga una gestión. Hay ejemplos muy claros. La comunidad europea, salió de una guerra terrible y formó coaliciones. Ellos siguen trabajando juntos. Hay que terminar con las diferencias. Las cosas se solucionan con diálogo, si nos seguimos peleando a ver quién saca tajada, al único que va a perjudicar es al ciudadano de Tierra del Fuego. No hay otra alternativa. Hay que hablar. Yo hablaba con todos, nunca me peleé con un dirigente, sí tuve diferencias. 

 

La unidad de un gobierno y una sociedad se construye con diálogo, con aproximaciones de los dirigentes de distintos espacios políticos. Alberto los juntó a todos. Un virus logró lo que no se pudo en mucho tiempo. Hay que entender que a uno lo eligen para solucionar los problemas. En estos momentos, más que nunca, debemos estar todos juntos y acordar un pacto para sacar a la provincia adelante. Pero para eso, hay que despojarse de ciertas cosas y sacar los pies del plato. Plantear las cosas donde se deben plantear y acompañar el proyecto político que van a llevar todos juntos. Ojalá me hubiese tocado gobernar más tiempo para demostrar que eso es posible.

 


 

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