sábado 31 de octubre de 2020 - Edición Nº696

Entrevistas | 22 sep 2020

argentina y el brexit

“Prefiero tener una relación fuerte y de presencia con Londres, antes que amorosa”

En diálogo con Pal’Sur, el diplomático, embajador y ex vice canciller Roberto García Moritán analizó las posibles consecuencias del Brexit y cómo podría repercutir en la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas.


Por:
Luciano R. Moreno Calderón

Roberto García Moritán ingresó al servicio exterior argentino en 1970, cumplió funciones en la embajada argentina ante Estados Unidos, en el consulado en Nueva York y en la misión ante la Oficina de la Organización de las Naciones Unidas en Ginebra.

 

Asimismo, se desempeñó como vicecanciller argentino durante el gobierno de Néstor Kirchner y el primer mandato de Cristina.

 

En diálogo con Pal’Sur, García Moritán analizó las posibles consecuencias del Brexit, la salida del Reino Unido de la Unión Europea, y cómo podría repercutir en la disputa de soberanía sobre las Islas Malvinas.

 

 

-¿Cuáles son las implicancias que tiene el Brexit en cuanto a la pesca, la geopolítica y la economía desde el punto de vista diplomático?

 

Si vemos el ingreso del Reino Unido en la comunidad económica europea, que luego se convirtió en Unión Europea, nunca se sintió del todo cómodo. A medida que la UE fue creciendo y asumiendo mayores responsabilidades, el RU se fue sintiendo cada vez más incómodo. Primero, no aceptó el Euro. Fue el único país de los 28 miembros que no lo aceptó y mantuvo su propia moneda.

 

Cuando la UE firmó el tratado de Maastricht hubo una tendencia a que la política exterior fuera una sola y hubiera un criterio absoluto entre todos los miembros. Ahí el RU puso el grito en el cielo, quizás por añoranzas imperiales, por su tradición política como potencia principal durante gran parte del siglo XX, no aceptaba que la UE dictara la política exterior y tuviera implicancias en el RU. Así que, el divorcio se va a producir un día más tarde que antes y, para serte franco, no me sorprendió la decisión del RU de separarse.

 

Quizás, el análisis es tener en cuenta de que el mundo del siglo XX ha cambiado y que la lucha hegemónica entre Estados Unidos y China marcaba una situación distinta y que el juego entonces ya no pasaba por una fortaleza de la Unión Europea desde la perspectiva de Londres, sino tener una mayor independencia para marcar sus alianzas y, naturalmente, la alianza tradicional del RU fue con Washington. Consecuentemente, creo que este es un paso muy complejo y difícil, quizás por el problema más complejo que enfrenta en este momento de transición hacia la ruptura final que se producirá en unos meses, que es la frontera con Irlanda del Norte.

 

La República de Irlanda tiene un territorio en el norte que pertenece al RU, con lo cual el que no hubiera frontera entre la Irlanda Británica y la República tuvo un componente muy significativo para Irlanda, que fue una cuestión muy dura y sangrienta durante muchísimos años. Consecuentemente, el Brexit supone restablecer la frontera entre Irlanda del Norte y la República, lo que puede reanudar rencillas históricas que puede ser bastante complicado. Es el punto más difícil que tienen ahora entre Bruselas y Londres para evitar que haya un Brexit abrupto, dejando cuentas pendientes y cuestiones sin solucionar, inclusive esta que remarco. Todo indicaría que avanzamos hacia una salida desordenada del RU en pocos meses.

 

Uno de los temas sensibles, y uno de los pocos que hacen que los amigos se peleen entre sí, es la pesca. Tiene en su historia un elemento de enorme sensibilidad en distintos países. Incluso, hubo momentos en los que países aliados, miembros de la OTAN, como puede ser España y Canadá que nunca hubiésemos pensado que se iban a pelear, sin embargo en el tema de la pesca hubo un momento en el que incluso España apeló a sus buques de guerra. Justamente, uno de los temas en este momento de conversación entre Londres y Bruselas es lo que va a pasar con la pesca en el mar del norte y en lo que se llama el Gran Sol, que es el área geográfica del Atlántico Norte de jurisdicción británica y el Caladero del Atlántico Sur, en el área Malvinas.

 

Si hubiera acuerdo, para nosotros sería bastante incómodo porque implicaría la legitimación de la pesca española y otros países con licencia isleña en la zona de Malvinas. Si no hay acuerdo, evidentemente la situación se  va a poner muy complicada y tendremos noticias periodísticas de peleas permanentes entre flotas pesqueras francesas, españolas, holandesas y el RU. Y en el Atlántico Sur se da una situación bastante interesante porque evidentemente las islas dejarán de tener el beneficio de la pertenencia británica a la Unión Europea. Cuyo beneficio central era de que todos sus productos agropecuarios (lana, cordero y principalmente pesca) entraban a la UE sin pagar aranceles. Además de poder recibir préstamos no reembolsables de distinta naturaleza muy útiles para las islas. Inclusive en lo que hacía en investigación pesquera, en donde en algunos casos hasta recibían subsidios.

 

Con una salida abrupta la pesca en las islas va a pagar los aranceles de la OMC que oscilarían entre 6% y 16% según el producto y eso es interesante para nosotros, porque la pesca argentina entraría en una situación más competitiva, en especies como el calamar, en donde si los isleños tienen que pagar aranceles su situación se va a poner complicada y las empresas, principalmente españolas, van a hacer un nuevo cálculo comercial y económico si les conviene o no. Y las pesca es lo que le permitió tener ingresos al punto de llegar a tener uno los PBI per cápita mas altos del mundo.

 

-¿Cuál es su opinión sobre las leyes de extensión de la plataforma continental y de mayores sanciones a pesca ilegal? ¿Cuál es su impacto en las Malvinas?

 

Las dos son leyes buenas y distintas. La Ley que aumenta las penas y multas a los pesqueros que entran ilegalmente en la zona, no afectaría en general a los pesqueros de las islas, porque no pescan en la milla 201. Es una ley que se aplica a los mas 300 barcos que mayoritariamente son chinos.

 

Con respecto a la Ley de Ampliación del Límite exterior de la Plataforma Continental es muy importante. Es una ley que confirma una presentación que trabajó Frida Armas, que fue trabajada durante tres décadas y que atravesaron un número importante de administraciones con características políticas diferentes. Y esta es una forma de demostrar que existen políticas de estado exitosas. El resultado final necesitaba una ley como la que se sancionó en el parlamento y que se refiere al subsuelo y no al espejo de agua.

 

-¿Cuál tendría que ser la actitud de la República Argentina en torno al Brexit?

 

Por el momento, esperar para ver si hay acuerdo y se produce una salida ordenada, o no, como pareciera que va a ocurrir. Eso implica dos escenarios distintos, que la Argentina tiene que analizar para saber cuál estrategia se va a aplicar en uno u otro caso.

 

-¿Cómo cree que actúo la gestión de Mauricio Macri, ante el Brexit, teniendo en cuenta que durante ella se produjo el mayor impacto de esta salida del RU de la UE?

 

Si miramos las políticas de Malvinas, hay un consenso, gracias a Dios, de todo el arco político, que la recuperación es un objetivo nacional y que está en la Constitución. Las diferencias surgen en términos de estrategia, de cómo se alcanza ese objetivo. Ahí existieron dos posiciones: la que llevó adelante la gestión Menem y que intentaba lograr una buena relación con Londres e incluso hacer méritos para que los isleños se entusiasmen con la Argentina, y evidentemente tanto en esta administración fueron parecidas, intentando complacer a Londres y a las islas. Ninguna de estas administraciones fueron exitosas, porque desde mi punto de vista se equivocaban en partir de una premisa que entiendo es incorrecta; si somos íntimos de los ingleses y concedemos distintas cuestiones a la larga los vamos a convencer de negociar con nosotros y eventualmente transferir la soberanía. Pero si lo comparamos con Gibraltar, España y el RU son parte de la misma alianza política estratégica que es la OTAN, y a pesar de eso le ha cerrado la puerta a España de manera continua con Gibraltar. Consecuentemente, como nos podíamos imaginar nosotros que por mas complacientes que fuéramos con Londres íbamos a tener más capacidad de convencimiento que España. A mí me parece que esa política no dio resultado durante ninguna de las dos gestiones.

 

La otra política es la de intentar tener mayor presencia e incomodar haciendo uso de esa presencia y llevarlos a que una Argentina fuerte en el Atlántico Sur, los convenza que es más meritorio negociar que pelear.

 

Si vos me preguntas cuál es la que más a mi me convence, obviamente, lo que está haciendo esta administración. Me siento más cómodo porque fui parte de la administración de Néstor Kirchner y la primera de Cristina. Entre tener una relación amorosa con Londres y la de tener una relación fuerte y de presencia importante, me inclino por esta última.

 

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