martes 13 de abril de 2021 - Edición Nº860

Análisis | 2 ene 2020

VGM Cesar Trejo

A Carlos Escudé, in memoriam

"El bruto siempre es peor que un malo, porque el malo suele tener remedio, el bruto no. He visto muchos malos que se han vuelto buenos, no he visto jamás un bruto que se haya vuelto inteligente". Juan Domingo Perón


Por:
VGM Cesar Trejo

Con esa frase del único y por ahora irremplazado conductor del pueblo argentino, voy a recordar a Carlos Escudé, recién fallecido.

 

Sin dudas, Carlos Escudé no fue ningún bruto, sino un hombre muy inteligente; quizás hasta podría haberse vuelto bueno, si le hubiera tocado la suerte de estar cerca de Perón. Pero, como a nosotros, sólo le tocó estar cerca de personajes sin jerarquía moral ni intelectual (me refiero a la denominada "clase política", claro). Por lo tanto, le tocó ser parte destacada de un sistema al que nutrió de argumentos fundamentales para que nuestra Patria perpetúe su condición colonial.

 

Graduado en el St. Anthony College de la Universidad de Oxford en 1978, obtuvo la beca Fulbright para realizar estudios doctorales en la Universidad de Yale. En 1983 recibió una beca del Social Science Research Council de Brooklin, y en 1984, la beca Guggenheim. La mejor preparación para oficiar de agente de los intereses imperiales en la colonia suramericana.

 

En 1992, todavía bajo los ecos de la caída de la Unión Soviética y durante el mismo año de publicación de "El fin de la historia y el último hombre" de Francis Fukuyama, (1992) Escudé publicó un libro que serviría de orientación casi unívoca para nuestra clase dirigente (confesa o inconfesamente) hasta el presente: "Realismo periférico: bases teóricas para una nueva política exterior argentina", completado luego con su siguiente obra: "El realismo de los Estados Débiles: la política exterior del primer gobierno de Menem para las relaciones internacionales" (1995).

 

Con tales "lauros" académicos, era ineludible que Guido Di Tella, ya en el cargo de Canciller argentino (luego de un largo exilio en Londres, donde ofició como protegido de José Alfredo Martínez de Hoz, junto a Rodolfo Terragno), lo incorporase como asesor principal en una gestión que será recordada por las "relaciones carnales" y los ositos Winnie Pooh dirigidos como obsequio a los isleños, en el marco de la estrategia de "seducción de los kelpers".

 

Quien quiera comprender las causas de la decadencia argentina de los últimos treinta años, no puede dejar de estudiar la teoría esbozada por Carlos Escudé en el "realismo periférico". Todas las élites políticas y académicas, la inmensa mayoría de los intelectuales, los principales divulgadores de noticias de los medios hegemónicos o contra-hegemónicos, con pocas excepciones, han incorporado la idea central esbozada por Escudé. Esto es, que nuestro país debe asumir su condición colonial, debe abandonar su sueño de Nación Soberana, y aceptar el sistema de poder internacional tal cual es, para poder obtener beneficios dentro del mismo. Sólo así, podemos llegar a obtener de los poderosos algunas condiciones que nos permitan alcanzar un destino dentro del sistema internacional.

 

Con diferentes discursos, neoliberales o socialdemócratas, la "clase política argentina" ha cumplido a rajatabla con los preceptos brutalmente expresados por Carlos Escudé, lo disfracen o no. Más allá de cierta retórica populista o pseudo-nacional de los gobiernos disque "peronistas", o abiertamente alineados al Imperio, ninguno de los gobiernos post-dictadura se apartó de los preceptos esenciales de esta concepción de la política internacional que -como bien lo definió el General Juan D. Perón-, es la verdadera política.

 

DEL REALISMO PERIFÉRICO A LA INSUBORDINACIÓN FUNDANTE

 

El "realismo periférico" como teoría de las relaciones internacionales, pretendió -y logró-, sustituir en la cabeza de las élites argentinas, los conceptos fundamentales enunciados por Juan Domingo Perón con la Tercera Posición y el no alineamiento a las grandes potencias, y sus consecuentes tres banderas de Justicia Social, Soberanía Política e Independencia Económica. La corrupción moral y el ejercicio concreto del poder internacional del dinero, completaron el resto de la tarea.

 

Las consecuencias concretas de la aplicación del "realismo periférico" son las que explican que una Nación que había logrado un avanzado sistema industrial, con pleno empleo, salarios dignos, un sistema sanitario y educativo ejemplares -no sólo para Latinoamérica, sino para el mundo-, una infraestructura de transporte ferroviario, aéreo y naval suficientes y en pleno crecimiento, una avanzada producción energética con grandes perspectivas de autonomía e incluso de exportación, un control de sus recursos estratégicos casi absolutos (consagrados en su Constitución Nacional como inmarcesibles), y un sistema de Defensa Nacional disuasivo, entre otras muchas capacidades nacionales, se haya convertido en esta realidad de colonia desindustrializada, con un 60 % de la población debajo de la línea de pobreza, con tasas de desempleo exorbitantes, con Fuerzas Armadas desmanteladas, con sus bienes naturales saqueados por las grandes corporaciones mayormente anglosajonas, con una economía extranjerizada casi en su totalidad, una infraestructura de transporte desmantelada, sus puertos y aeropuertos bajo control extranjero, y una degradación espiritual y moral que la hacen presa de cualquier maniobra de "reingeniería social" promovida por los oligarcas del mundo.

 

Claro que a Carlos Escudé no se le puede imputar la autoría de todas estas inequidades, que comenzaron a practicarse en nuestro país cuando apenas cumplía siete años (nació en 1948), pero nadie antes de él había anunciado con tanta claridad las ideas que se aplicarían -con la excepción del último gobierno peronista de 1973-1976)-, hasta el presente.

 

Desde el peronismo, salvo los escritos y discursos de Perón, y algún otro pensador como Arturo Sampay, tampoco hubo un esfuerzo sistemático por esbozar una teoría de las relaciones internacionales, que disputaran la creciente hegemonía liberal, con amplio predominio de las ideas de Escudé, en las florecientes cátedras surgidas a partir de la década del '90 sobre la materia.

 

Hasta el momento, la única contribución original y creativa de un pensador argentino, que vino a contribuir al desarrollo de una Teoría de las Relaciones Internacionales para enfrentar al "realismo periférico", es la que hizo el compañero Marcelo Gullo Omodeo con su "Teoría de la Insubordinación Fundante".

 

A contramano de los argumentos que Carlos Escudé esboza, Marcelo Gullo propone, con sólidos argumentos históricos y filosóficos, que las naciones que se convirtieron en grandes potencias, lo hicieron a partir de una profunda auto-conciencia, donde siempre se verificó una profunda Fe fundante, y un acto de insubordinación ante las grandes potencias que las sojuzgaban, una clase dirigente lúcida de su rol emancipador y un pueblo unido tras un Proyecto Nacional, orientados a la construcción de un sistema de producción con altos grados de autonomía. Su análisis de las relaciones jerárquicas entre los Estados, y la definición de las "Unidades Políticas con Asiento Territorial" (UPCAT) y las "Unidades Políticas sin Asiento Territorial" (UPSAT), definen con claridad el sistema de poder vigente en las relaciones internacionales.

 

En medio de una situación inédita a escala planetaria que augura enormes cambios en el poder internacional, hagamos votos y militemos por que la "Insubordinación Fundante" reemplace en el presente, a las nocivas ideas del "realismo periférico", y que la desaparición física de Carlos Escudé presagie el declive de las mismas, tan vigentes en nuestras `élites de producción simbólica".

 

Mientras tanto, despedimos a Carlos Escudé de la única forma que nos enseñaron:

 

"Habéis oído que se dijo: ``AMARAS A TU PROJIMO y odiarás a tu enemigo. Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos; porque El hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos.…"

OPINÁ, DEJÁ TU COMENTARIO:
MÁS NOTICIAS