domingo 20 de junio de 2021 - Edición Nº928

Opinión | 16 feb 2021

La muerte no iguala conductas


El día 14 de febrero de 2021 falleció Carlos Menem. Creemos que es necesario dejar clara nuestra posición ante lo que significó para Argentina su paso por la presidencia de la Nación. Sobre todo, en momentos en que se escuchan voces reivindicando la totalidad o algunos aspectos de lo que él impulsó siendo presidente. Es importante dejar clara nuestra posición porque lo que se está discutiendo es el futuro de Nuestra Patria.

 

Una opción de hierro tiene Argentina, hoy: O el camino (que impulsó Menem, pero no sólo Menem) de dependencia, indefensión y sumisión nacional, de entrega del patrimonio argentino, de sus empresas estratégicas, de privatización de las jubilaciones en la estafa de las AFJP, de rendición ante el colonialismo inglés que usurpa nuestras Malvinas, islas del Atlántico Sur, mares y espacio aéreo circundantes, de subordinación ante las potencias imperialistas y su geoestrategia, de crecimiento del latifundio, que impide el acceso a la tierra del verdadero campesino productor y se adueña de una renta sin trabajar. De entrega de lo que se llamó y llama “las joyas de la abuela” como nuestro petróleo y gas (que sin duda había empezado antes y continuó después), nuestra aerolínea de bandera, nuestros ferrocarriles, nuestra Flota Mercante, etc.

 

La pérdida de nuestra capacidad de poder soberano y de defensa sobre lo que es nuestro: nuestros mares, nuestro espacio aéreo, nuestra tierra. Y sus riquezas… O, el camino de otra Argentina, agrícola, industrial, científica y tecnológica, Independiente de toda dominación extranjera, como reza el Acta de nuestra Independencia, vigente para nosotros. Que recupere las palancas claves de un desarrollo independiente, en todos los planos. Con Seguridad y Soberanía alimentaria, sanitaria, científica, agraria e industrial que, junto con Fabricaciones Militares, son parte de una Defensa Nacional Patriótica y Popular, Integral e Integrada.

 

Los que defendieron y defienden lo primero, o encuentran aspectos rescatables en el “menemato”, son partidarios de su política. Quieren continuar ese camino de manera abierta o solapada. Son los que ven como una “travesura” de la viveza criolla al “diputrucho” con el que se entregó Gas de Estado (empresa estratégica y superavitaria). Son los que esconden bajo la alfombra aquel famoso “ramal que para, ramal que cierra” que convirtió en pueblos fantasmas a pueblos argentinos. Son los que reivindicaron y reivindican que debemos entrar al mundo por la puerta de servicio y sumisamente. Mendigando migajas de los banquetes obscenos del “mundo globalizador”.

 

Como esclavos-siervos de las potencias imperialistas que se disputan al mundo y también nuestro país, rapiñando nuestras riquezas y ocupando espacios estratégicos, económicos y militares como el Aeropuerto Lewis, la base china en Neuquén, la mayor base extrajera en América Latina como es la base colonialista inglesa en Malvinas, la presencia estadounidense en el Atlántico Sur, amenazante y descarada, como ocurre en nuestros días con un submarino nuclear de esa bandera. Nos saquean y ocupan espacios estratégicos en vista a la disputa entre esas potencias competidoras.

 

Los que lloran o se muestran contritos con la muerte de Menem son los que piensan que debemos entregar la Hidrovía y la soberanía de nuestros ríos interiores, traicionando a los originarios que cayeron en Mbororé y los gauchos en la Batalla de Obligado. Son los que trabajan para impedir una Argentina que controle de manera efectiva el quinto litoral marítimo del mundo de 6.800 kilómetros y la Argentina Bicontinental con proyección antártica. Son los que nos proponen un “Pacto de la Moncloa”, que en su parte económica aumentaba salarios por debajo de la inflación y que fracasó en España, promovido por un rey desplazado porque su corrupción amenazaba la misma continuidad de la corona española.

 

Son los que olvidan que ese Pacto de la Moncloa argentino fue el Pacto Menem-Alfonsín. Y que ese pacto, y la política menemista continuada por el mendaz gobierno de De la Rúa, fueron arrasados en la sublevación popular de diciembre de 2001. Son los que vuelven a promover hoy un acuerdo nacional imposible entre los que trabajan para la entrega de Argentina y el ajuste al pueblo y los que trabajamos para la independencia argentina y los derechos del pueblo.

 

En 1978 Martínez de Hoz dijo, en el Diario La Prensa, que había que privatizar 30 ó 40 empresas del estado nacional y un número similar de empresas provinciales. Que al principio sería difícil y cuesta arriba, luego se entraría en una meseta y finalmente sería fácil y cuesta abajo. Una verdadera premonición de lo que ocurrió. Ese golpe de Estado y ese asalto a la Argentina –como se titula un libro del Dr. Julio C. González, Secretario Legal y Técnico de la Presidencia en épocas del Gobierno de la Sra. de Perón–, vino a practicar un genocidio para eliminar toda posible resistencia a lo esencial de sus planes: el plan Martínez de Hoz. El Plan de esa dictadura no era la defensa de la Independencia nacional, sino el plan Martínez de Hoz. Otros, Menem entre ellos, lo ejecutaron.

 

El menemato fue posible porque la dictadura lo hizo posible. Algunos dicen que no hay políticas de Estado en Argentina. Es erróneo creer que no hay políticas de Estado en nuestro país. Las hay: son políticas de indefensión nacional, de sumisión nacional, de entrega continuada, de sufrimiento popular. Nosotros estamos del lado de los que nos opusimos y nos oponemos a ese camino. Los que denunciamos la traición que hizo Menem al Programa de 1989, con el que llegó al gobierno, para adoptar (y enriquecer) el programa de su inmediato opositor Eduardo Angeloz, el del “lápiz rojo” del ajuste.

 

Estuvimos y estamos del lado de la trinchera de los que exigimos la denuncia de los Acuerdos de Madrid y Londres, cuyas reuniones preparatorias se hicieron en el período Alfonsín-Caputo y se concretaron con Menem-Cavallo. Esos Acuerdos son verdaderos Estatutos de nuestra indefensión y sumisión nacional, todavía vigentes, reforzados luego, por los Acuerdos Malcorra-Duncan y Foradori-Duncan, del gobierno de Macri. Y todos ellos fueron la concreción de lo que pactaron Martínez de Hoz-Videla, en Londres, en 1977, como bien denunciara en su momento el insigne mosconiano, Dr. Adolfo Silenzi de Stagni, en su libro “Las Malvinas y el petróleo II”.

 

Hoy, en el medio de esa disputa por los retazos de nuestra Patria y los realineamientos de distintos grupos económicos, vinculados a distintas potencias (EE.UU., Inglaterra, Europa continental, China, Rusia, etc.), los que lloran a Menem coinciden en un futuro de republiqueta para Argentina. Hace ya muchos años, durante el período de Menem como presidente, un puñado de patriotas y luchadores populares nos juntamos para contribuir a abrir un nuevo camino, una nueva huella, como diría en esos momentos, el Dr. Julio C. González.

 

Así surgió la revista Cuadernos para el encuentro en una nueva huella argentina. Para su nacimiento confluyeron sin sectarismo, patriotas como el Dr. Mario Gulich, el Coronel Francisco Javier de Guernica, el Vicecomodoro Roberto Vicente Martorano, el Dr. Humberto Marioni y muchos otros. Desde entonces sostenemos que es necesario unir dos movimientos que estaban juntos al principio de nuestra historia patria y fueron separados y enfrentados intencionalmente: El movimiento patriótico y nacional y el movimiento democrático y popular. El Teniente Coronel Adolfo Philippeaux, fundador y primer presidente del Foro Patriótico y Popular, fue la personificación de la unión de esos movimientos.

 

Tenemos ya una historia nada despreciable en trabajar por unir lo patriótico y nacional (es decir lo antiimperialista), con lo democrático y popular (es decir lo social). Unir a esos dos grandes movimientos que son la clave para iniciar un camino venturoso para Argentina. Unir a patriotas y luchadores sociales de distintas vertientes ideológicas y políticas, con convicciones religiosas o sin ellas, civiles y militares, de distintas profesiones… Reiteramos hoy, en que muchos muestran sus ideas al reivindicar a Carlos Menem y sus políticas, nuestra voluntad y trabajo para lograr una Argentina con sus Malvinas recuperadas donde haya alimento para cada uno, techo, tierra y trabajo para todos, con salud y educación como derecho de cada uno y tierra para el que la trabaja y para vivienda. Con salarios y jubilaciones que cubran, más allá de porcentajes, lo necesario para vivir dignamente. En el camino de la Independencia “de toda dominación extranjera”.

 

Dr. Horacio Micucci, Consejo Asesor

Eduardo Mariano Lualdi, director CUADERNOS para el encuentro en una nueva huella argentina

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