miércoles 24 de febrero de 2021 - Edición Nº812

Análisis | 22 feb 2021

vacunación vip en tiempos de pandemia

La vacuna no se mancha...

"Atentar contra el acceso del pueblo a la vacunación igualitaria, empezando por los más desprotegidos, los más humildes, los ancianos, el personal esencial, las personas con riesgo preexistente, es un acto de colusión con el enemigo de la Patria y el Pueblo"


Por:
Horacio Micucci

1º.- En el día de hoy se conoció la existencia de un “vacunatorio de privilegio” en el ámbito del Ministerio de Salud de la Nación.

 

El hecho tomó estado público por un reportaje radial del “¿periodista?” Horacio Verbitsky, que dijo que había preguntado a “su amigo”, el ex Ministro de Salud Ginés González García, cómo vacunarse y que éste, primero, le indicó el Hospital Posadas y luego lo invitó a hacerlo en la propia sede del ministerio, donde se había trasladado a personal vacunador de dicho hospital. Trascendieron nombres de otros individuos que, como Verbitsky, no estaban en las listas de personas que, por tarea esencial, por sus riesgos por enfermedades pre existentes o por edad, deben previamente, anotarse en listados públicos y esperar, como corresponde, su turno de llamado para vacunarse.

 

2º.- El hecho anterior debe repudiarse sin atenuantes.

 

Porque la vacuna es un bien escaso, y todos tienen igual derecho a ella, sin necesidad de “contactos”, vínculos, “jerarquías”, etc. Tienen igual derecho en el mundo, y en Argentina también, empezando por los que más la necesitan, los más débiles, los que están en riesgo y los que están en el frente de combate.

 

En el mundo, las vacunas están monopolizadas por un puñado de potencias: diez países tienen el 95% de las existencias. Esas potencias imperialistas, por ahora con una producción limitada, dan prioridad a sus países y las han convertido en un arma estratégica en la disputa mundial. Estados Unidos e Inglaterra negocian con sus aliados estrechos, y Rusia y China ocupan el vacío que dejan los yanquis. En estas circunstancias, y ante la gravedad de la pandemia, Argentina debió aceptar precios y condiciones desfavorables para lograr algunas dosis. Y por eso deberá, hacia el futuro, poner todo su esfuerzo en una vacuna argentina. Una vez más, tener soberanía es basarse en la fuerza propia. Quienes centran la carencia de vacunas en una responsabilidad del gobierno, lo hacen para ocultar a esas potencias y la existencia misma de un sistema imperialista de opresión a pueblos, países y naciones. Sistema en el cual Argentina sufre la rapiña de varias potencias, tiene una parte de su territorio colonizado por el Imperio Británico y amplios espacios aéreos, marítimos y terrestres sin protección y dominio efectivo, haciendo peligrar la proyección antártica y el futuro de una Argentina Bicontinental.

 

Pero, así como en el mundo es necesario oponerse a esta prepotencia imperialista, en Argentina es necesario oponerse a que la vacunación sea un derecho de privilegiados, con vínculos o capacidad económica.

 

3º.- Los que organizaron y participaron en este condenable hecho han favorecido a los enemigos de la lucha contra la pandemia, a los boicoteadores permanentes de ella, a los conservadores de la Argentina dependiente, como los Macri, que sólo defienden sus privilegios. Ellos están en pleno festín.

 

Se trata de un caso de colusión con el enemigo por parte de los organizadores de “vacunatorios de privilegio”. Como en una guerra, han favorecido la acción con el enemigo, conscientes o no de ello.

 

Colusión, según el significado lexicológico y jurídico del vocablo, es un pacto, un acuerdo consistente en un convenio fraudulento entre dos o más personas en perjuicio de un tercero. Atentar contra el acceso del pueblo a la vacunación igualitaria, empezando por los más desprotegidos, los más humildes, los ancianos, el personal esencial, las personas con riesgo preexistente, es un acto de colusión con el enemigo de la Patria y el Pueblo. Es favorecer la acción y confluir con los que se opusieron a la lucha contra la pandemia de múltiples formas, para mantener SU ECONOMÍA, es decir sus negocios, sus intereses. Estos últimos saben que para evitar más sufrimientos al pueblo hace falta que éste continúe, y avance más, en asumir en sus propias manos la lucha contra la pandemia y que se obtengan los fondos necesarios de los que se enriquecieron y llenaron sus bolsillos con la entrega nacional y los ajustes al flaco bolsillo popular.

 

En efecto, en este momento programas de los medios, páginas enteras y reportajes a dirigentes del Conservadorismo de la dependencia, que militan en contra de todo lo que afecte sus intereses oligárquicos, están utilizando este deleznable hecho para usarlo con el fin de evitar que se pueda iniciar un nuevo camino de independencia nacional y de bienestar popular. Una nueva huella de Argentina Independiente de toda dominación extranjera.

 

No es: ECONOMÍA o LUCHA CONTRA LA PANDEMIA. Es otra economía para luchar contra la pandemia y continuarla en la post pandemia. Y el enemigo lo sabe y a eso se opone, porque eso afecta sus intereses.

 

Es una opción de hierro: o medidas como el Primer Plan Quinquenal de 1946, con la tierra para el que la trabaja o es la Década Infame iniciada con el derrocamiento de Yrigoyen en 1930.

 

No hay otro camino que decidirse a lograr el Techo, Tierra y Trabajo de Francisco con Alimentos, Salud y Educación para todos. Empezando por los de abajo.

 

Vacunación igualitaria no significa que se vacunen todos, en cualquier orden y en un “sálvese quien pueda” propio del individualismo insolidario del régimen conservador de la sumisión, la indefensión y la dependencia de Argentina. El derecho, para ser igual, debe ser desigual. Debe ser desigual, no en beneficio de los que más pueden o los más “vivos” o con “conexiones”. Debe ser desigual en beneficio de los más necesitados y los más desprotegidos. Primero los últimos.

 

Ese es el ejemplo austero y sacrificado de San Martín, Belgrano, Güemes y Artigas.

 

4º.- ¿Es una operación política? Escrito lo anterior, cabe hacer algunas reflexiones.

 

Es rara la actitud de Horacio Verbitsky. Como al descuido, “sin querer”, provocó una crisis en el gabinete de Salud. Es difícil pensar en una casualidad. En el pasado reciente se debatió en los medios sobre algunas cosas de su pasado, no precisamente como revolucionario. Él debió contestarlas públicamente. Pero quedaron dudas.

 

Tal vez alguna vez se sepa si este hecho deleznable no fue promovido por algunas potencias que disputan Argentina.

 

Pero, aunque lo anterior no fuera así, es objetivo que se favoreció a intereses antinacionales y antipopulares. No porque Horacio Verbitsky lo hiciera público. Sino porque ocurrió y él fue partícipe del hecho deleznable.

 

Es plausible considerar que lo ocurrido sea un capítulo más de la lucha por tajadas de nuestro país, entre distintos sectores de empresariado que vive de la dependencia argentina.

 

5º.- El hecho es repudiable. Fue justa la actitud del presidente Fernández de echar al ex ministro. Pero el hecho no debió ocurrir y no debe volver a ocurrir.

 

En este punto, no se puede dejar de recordar las Instrucciones de Mao a los Voluntarios del Pueblo chino (19 de enero de 1951) que concurrieron en apoyo de Corea ante la agresión estadounidense: “que se eduque a nuestros mandos y combatientes para que (…)  no tomen del pueblo coreano ni una sola aguja ni una sola hebra de hilo, tal como es nuestra actitud y manera de proceder en el país; ésta es la base política para nuestra victoria. Siempre que procedamos así, lograremos la victoria final.”

 

Los que actuaron en este hecho despreciable conocido hoy, han tomado mucho más que una pequeña cosa del pueblo argentino. Le han quitado algo vital que le corresponde y han violado su confianza. Contribuyeron a debilitar su espíritu de lucha. Y en eso también han favorecido al enemigo de esta pelea contra la pandemia. Como los traidores en una guerra.

 

Por el contrario, los voluntarios argentinos de los comedores, los merenderos, de promoción de salud, de lucha contra la violencia de género, no sólo no toman ni una brizna en beneficio propio, sino que arriesgan su vida y la de los suyos, en beneficio del pueblo.

 

Ese es el ejemplo a seguir.

 

6º.- Alguna vez se dijo, al comienzo de esta pandemia, que sería una lucha popular y prolongada. El tiempo ha demostrado que esto es cierto.

 

Sólo se podrá triunfar si las organizaciones del pueblo en las ciudades y los campos, sociedades de fomento, cuerpos de delegados de las fábricas, centros estudiantiles, etc., unidos en Comités de Emergencia, asumen en sus propias manos la tarea, obteniendo los fondos necesarios de empresarios que intermedian y lucran con la dependencia argentina, de timberos de las finanzas, de latifundistas que impiden el acceso a la tierra para trabajarla al verdadero campesino productor. En fin, de los que se enriquecieron en los últimos años.

 

Sólo ese camino permitirá una gran campaña de vacunación, donde los comités de crisis por barrios, fábricas y escuelas garanticen llegar a todo el pueblo. Y que puedan actuar brigadas de miles de promotores sanitarios, de estudiantes de ciencias de la salud (medicina, bioquímica, farmacia, enfermería, etc.) que quieren servir al pueblo junto al personal de salud, que sigue en la primera línea en esta pandemia.

 

El Pueblo no es un invitado de piedra.

La vacunación es del pueblo, para el pueblo y dirigida por el Pueblo.

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