martes 21 de septiembre de 2021 - Edición Nº1021

Entrevistas | 11 may 2021

¿Malvinas a la Corte Int. de Justicia?

“Argentina tiene que dejar de autodestruirse, y reconstruir su poderío económico y militar”

El embajador plenipotenciario Guillermo Rossi dialogó con Pal’Sur sobre la posible estrategia de llevar el caso Malvinas a la Corte Internacional de Justicia. Además, se refirió al proyecto de Gustavo Melella, para dar por terminados los Acuerdos de Madrid y el Foradori-Duncan, que la legislatura fueguina rebotó por mala técnica jurídica y redacción.


Por:
Luciano R. Moreno Calderón

- Según el ex senador Federico Pinedo, Macri analizó de manera seria y se direccionó a intentar llevar el caso Malvinas a la Corte Internacional. ¿Qué opina usted de esta estrategia?

 

Este tema tiene varias caras y aristas. Y la primera cuestión que quiero dejar bien en claro, es que el derecho internacional es diferente al derecho interno. En el derecho interno hay una autoridad suprema y hay un orden jurídico establecido que, es ejercido ese poder y esa autoridad, por el gobierno nacional en primer lugar y en el caso de nuestro país federal, también por los gobiernos subordinados. Te puedo llevar a vos ante un juzgado para exigir y vos no podes eludir la acción de la justicia. En el derecho internacional eso no existe, porque no hay un poder supremo: todos los estados son jurídicamente iguales. Rigen en el derecho internacional aquellas convenciones y costumbres en los cuales los Estados dan su consentimiento. No existe en el derecho internacional que un país denuncie a otro, y que por el solo hecho de esa denuncia se incoe al otro estado a someterse.

 

Hay dos maneras: (1) Cuando esta previsto de antemano que las controversias se van a solucionar ante un tribunal internacional o (2) cuando un país le propone al otro acudir a un tribunal internacional, y que con el consentimiento de ambos países, acuden ante el tribunal. Pero en el caso de la Cuestión Malvinas, es aún mucho más complejo, porque hace aproximadamente cien años, el Reino Unido, cuando se adhirió al estatuto de la corte de justicia de la Haya, presentó una reserva sobre el Art.36 del Estatuto de la Corte, en la cual dijo el RU que se atenía a la CIJ como solución pacífica de controversias pero que no iba a aceptar la jurisdicción de la CIJ en algunos casos, entre ellos, Malvinas; reserva que el RU renovó periódicamente desde entonces. Por lo que, en el supuesto caso que sea conveniente, nosotros no solo deberíamos buscar el acuerdo del RU, sino que el RU retire esa reserva.

 

Y este es el primer aspecto, sin siquiera analizar aún la conveniencia de acudir o no a ese mecanismo de solución de controversias.

 

- ¿Cuál sería el segundo aspecto para analizar esta cuestión?

 

Sin analizar la conveniencia de esta medida, hay que decir que, primero, ningún país puede obligar a otro a acudir a una Corte Internacional y en segundo lugar, agregada a esa dificultad, el RU debería retirar las reservas a la competencia de la Corte. ¿Cómo se hace eso? En primer lugar, el RU debería avenirse a cumplir las Resoluciones de Naciones Unidas empezando por la 2065, para reanudar las negociaciones de soberanía, y ambos acuerden acudir a la CIJ.

 

Desde hace algunos años, yo vengo diciendo que existen cinco jinetes del apocalipsis, cinco peligros muy graves que amenazan la sola existencia de la Cuestión Malvinas, y que buscan que Argentina pierda su posición: (1) la presión para Argentina ratifique  el Acuerdo de Nueva York sobre especies transzonales y altamente migratorias; (2) que el país ingrese a la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT); (3) el Acuerdo sobre Cooperación Cientìfica Antártica que se firmó en 2017; (4) la Convención sobre el Estado Rector del Puerto de 2009; (5) y "solicitar una opinión consultiva a la CIJ, imitando a la República de Mauricio. Todos estos tienen como resultado el reconocimiento implícito de soberanía al Reino Unido.

 

Este último tema, tiene que ver con esto de ir a la Corte, porque se está vendiendo a este gobierno, y ciertos funcionarios parecen proclives a tragarse este sapo envenado, y como le salió bien en lo discursivo a Mauricio, proponen que nosotros hagamos lo mismo. Pero esto sería un medio indirecto que no busca una solución definitiva: una cosa es un fallo de la Corte y otra una opinión consultiva.  

 

El procedimiento es largo y complicado, porque en principio Argentina tiene que formular la pregunta que le quiere realizar a la Corte. Y ese es un proceso que requiere una gran dedicación y gran conocimiento. Después, Argentina debe impulsar un proyecto de resolución a la Asamblea General de las Naciones Unidas; y si ese proyecto es aprobado, y se le pide la opción consultiva a la CIJ, esta opinión es para la Asamblea General, no para la Argentina o el Reino Unido. Para que sirva de guía en los temas de descolonización.

 

Ahora, esto que se está vendiendo parece muy atrayente, pero es el huevo de la serpiente, porque adentro están todos los ingredientes para que Argentina pierda soberanía y los fundamentos que tiene actualmente. Primero, tendríamos que salir a buscar 192 votos de las Naciones Unidas, y ahí tenés que, necesariamente, caer en el análisis de tus votos positivos y negativos, las abstenciones y las ausencias. Y luego de hacer un análisis de esto, el panorama no es nada halagüeño.

 

Aun suponiendo que la pregunta está bien hecha, que conseguimos los votos y se aprueba la Resolución, perdemos totalmente el control. Nosotros no tenemos forma de influir sobre los jueces de la CIJ, que a pesar que teóricamente están repartidos entre las distintas culturas y sistemas jurídicos, uno no llega ahí estudiando en la UBA, sino que estudian en Cambridge, Harvard, Oxford, Yale, por lo que el peso de control mental, cultural, doctrinario que tienen los británicos y sus aliados sobre los jueces, es algo que nosotros no podemos contrarrestar. La segunda cuestión es que nosotros no podemos controlar que los dichos de la Corte se ciñan a la pregunta que realiza Argentina. Algo que puede verse bien en la opinión consultiva de Serbia sobre la independencia de Kosovo. En nuestro caso, la CIJ podría comenzar a divagar a sobre nuestros títulos de soberanía.  Y esto es sumamente peligroso y complicado.

 

El Dr. Marcelo Kohen está empujando esto, por las razones que fueran, y los políticos, incluso los de este gobierno se sienten atraídos por ese empujón al abismo total. ¿Y todo esto para qué? ¿Qué gana Argentina? No gana absolutamente nada, porque Argentina ya tiene la Resolución 2065 y todas las demás, donde prácticamente se refleja la posición Argentina. ¿Qué va a decir la CIJ que no sepamos ya?

 

Hay que estar muy atento a esta venta de buzones a los políticos argentinos que, producto de su irresponsabilidad y absoluta ignorancia sobre el tema, están dispuestos a comprar y pagar en dólares y en efectivo.

 

La Argentina, en vez de buscar todos estos métodos extraños, lo que tiene que hacer es dejar de autodestruirse como país, y reconstruir su poderío económico, militar y formular una verdadera política de estado con acciones propias para elevar el costo de permanencia del RU y a la larga hacerlos pensar que es mejor negociar que no hacerlo. Todo lo demás son estupideces que solo sirven a los británicos para hacernos perder el tiempo y confundirnos sobre nuestro verdadero objetivo.

 

-¿Qué opina sobre el proyecto del Ejecutivo provincial fueguino para dar por terminados los Acuerdos de Madrid y el Comunicado Conjunto Foradori-Duncan?

 

Una estupidez absoluta. Otro producto de la más absoluta y completa ignorancia. No saben, no estudian, no leen y encima eligen a los peores asesores que pudieran existir en este planeta tierra.

 

Desde que se firmó el Foradori-Duncan digo que hay que terminarlo, y el gobierno no lo termina. ¿Por qué? Si es algo por lo cual Argentina se obliga frente al Reino Unido a cambio de nada. Se debería dar por terminado de inmediato. Desde el gobierno nacional dicen que no lo van a finalizar por no ser un tratado, cosa que no es así. Pero lo de Madrid I y II es una burrada absoluta. Hoy está vigente solo la reanudación de las relaciones diplomáticas, la formula de soberanía (mal llamada paraguas), la eliminación de la Zona de Exclusión (que hace mas de 31 años no existe más) y las medidas de confianza en el ámbito militar.       

 

Notas relacionadas 

 

DIVIDIRNOS PARA EL REINO

Una propuesta a medida del deseo kelper y los intereses británicos, en el seno del Consejo Nacional de Malvinas

http://palsur.com.ar/nota/785/una-propuesta-a-medida-del-deseo-kelper-y-los-intereses-britanicos--en-el-seno-del-consejo-nacional-de-malvinas/

 

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