martes 21 de septiembre de 2021 - Edición Nº1021

Entrevistas | 21 may 2021

Lic. Guillermo Rossi

Al homenajear a Geoffrey Cardozo, "Argentina queda como un país imbécil, que se auto humilla"

El diplomático argentino, con más de 40 años de servicio exterior en la Cuestión Malvinas, dialogó con Pal’Sur respecto de la nominación del militar británico Geoffrey Cardozo, al Premio Nobel de la Paz, por el inmoral e ilegal trato que tuvo al re ubicar con los restos sepultados de nuestros héroes caídos en Malvinas en el Cementerio de Darwin.


Por:
Luciano R. Moreno Calderón

Una vez más, el Lic. Guillermo Rossi, diplomático argentino con más de 40 años de carrera en el servicio exterior de la República Argentina abocado a los asuntos relativos Malvinas, y que desde 1997 a 2010 fuera “Sub director general de Malvinas y Atlántico Sur de la Cancillería”, me permitió entrevistarlo, en este caso, para hablar de su parecer con respecto a la nominación del militar británico Geoffrey Cardozo*, al Premio Nobel de la Paz.

 

En la entrevista, que duró aproximadamente una hora y que dividí en tres partes (3 videos), el diplomático que tuvo trato directo con la diplomacia británica en muchas negociaciones y trabajó particularmente en lo que fue el análisis e investigación del traslado de los caídos al Cementerio de Darwin que hicieron los británicos, nos brinda una mirada nutrida de este proceder inmoral e ilegal que por orden del gabinete británico llevó adelante el Capitan Cardozo; “al cual no hay nada que agradecer, sino todo lo contrario”.

 

1º PARTE (video*)

15min

 

La primera observación que hago, es que Geoffrey Cardozo puede llegar a ser veterano de otras guerras, pero no de Malvinas. Y esta es la primera observación que quiero hacer, porque muchas veces esto lleva a confusiones.

 

El tema comienza con el conflicto del Atlántico Sur, y cuando se produce la rendición argentina del 14 de junio de 1982 y caen prisioneros 13 mil soldados argentinos, el Reino Unido trata de deshacerse por todos los medios de los prisioneros, pero retiene dos grupos: uno es la agrupación Ingenieros del Ejército y la Compañía de Ingenieros del batallón de infantería de Marina 5. ¿Por qué? Porque ambas agrupaciones fueron las que colocaron las minas durante el conflicto y los británicos pretendían que los que habían colocado las minas le indicaran los campos minados. Inmediatamente, los británicos comenzaron por obligar a los ingenieros (de armas) a ingresar en los campos minados. Esto provocó muertos y heridos entre los soldados argentinos, estando prisioneros. Siendo esta una de las tantas violaciones del Reino Unido a las convenciones (que son 4) de Ginebra, que expresamente prohíbe esto.

 

El otro grupo que retuvieron los británicos fueron los efectivos de sanidad, justamente para proceder a sepultar a los soldados argentinos caídos durante las batallas de los últimos días del conflicto. Según lo que yo sé por mi labor profesional, y con la información privilegiada por mi cargo, todos los restos de nuestros caídos en condiciones de poder ser ubicados fueron sepultados. Y esto lo digo para desmitificar los relatos fabuladores y mentirosos que se hicieron durante años, y especialmente los últimos 5 años, no solo en los medios, sino la información que se le brinda a los propios familiares. Todo esto que pareciera querer dar a entender que los soldados argentinos quedaron ahí y que llegaron los británicos buenos samaritanos británicos para sepultarlos, y eso no es verdad. Todos los soldados argentinos estuvieron sepultados, y de acuerdo a la Convención de Ginebra, donde se sepulta un caído, se constituye una “tumba de guerra”, que es una figura jurídica, que expresamente las convenciones de Ginebra dicen que debe ser respetada, mantenida y cuidada. Y que, en todo caso, existen procesos, dictados por las mismas convenciones, para exhumarlos; hay procedimientos establecidos. Los británicos tenían los informes y según ellos dicen los perdieron.

 

Desde la misma finalización del conflicto, el Reino Unido envió varias notas al gobierno argentino, ofreciéndole la “repatriación” de los restos de los caídos. Por su puesto, el gobierno argentino jamás acepto ese ofrecimiento, porque no se puede aceptar que se trate de una “repatriación”, por razones obvias: Malvinas es territorio argentino, por lo que no había nada que repatriar. Por supuesto, el RU utilizaba la frase con un objetivo jurisdiccional, para hacer valer su supuesta jurisdicción, que no es tal, y que la comunidad internacional no reconoce.

 

2º PARTE (video*)

17min

 

Como las tumbas de los soldados estaban repartidas por las dos islas -individualizadas por los relatos de los propios soldados argentinos que debían realizar a su regreso al continente, y que consta en informes que yo leí-, los habitantes de las islas insistían para que levantaran esas tumbas de guerra, por lo que en diciembre del 82, por medio de un acuerdo de todo el gabinete británico, se instruyó al Ministerio de Defensa británico, para que se procediera a la reubicación de los restos de los caídos argentinos.

 

El Ministerio de Defensa recibió la instrucción y designó al entonces Capitán Geoffrey Cardozo para que se hiciera cargo de esa tarea, quien lo hizo junto a un grupo de isleños “notables”, que fueron los que eligieron el lugar del cementerio, y que, por supuesto con toda intencionalidad, eligieron el sitio más alejado de cualquier población humana y el mas inhóspito. Por esto, siempre me opuse a reconocer lo que hacían los británicos, que fueron los que hicieron el cementerio (porque no fue Argentina, ni los argentinos quienes lo contruyeron), que es lo que quieren instalar los británicos al decir “cementerio argentino”. Con el Reino Unido no hay lugar para inocencia o candidez, y seguramente lo que quieren significar es que ese cementerio lo hicieron los argentinos, y no fue así.  

 

Entre el 16 de enero y 9 de febrero de 1983, Cardozo y su grupo de trabajo, procedió a exhumar los restos de los soldados argentinos, para llevarlos al cementerio de Darwin donde fueron nuevamente sepultados. En su informe, él especifica que encontró 220 restos, de los cuales 123 no pudo identificar. Pero eso es una responsabilidad de los británicos, porque ellos re exhumaron los cuerpos. No es una responsabilidad argentina, como algunas veces se quiere dar a entender. El estado argentino cumplió con su obligación: sepultó a los soldados que estaban perfectamente identificados y localizados. Los que destruyeron esa información fueron los británicos, no lo argentinos. Y esa es una de las razones por las que no tenemos absolutamente nada que agradecer a los británicos en general, ni a Cardozo en particular.

 

Pero esto no termina ahí. Lo más grave todo, además del punto de vista humano de no dejar reposar en paz los caídos en un conflicto militar e ir a perturbar la paz de las tumbas para satisfacer intereses políticos, es que también, al hacer eso, el gobierno británico violó las convenciones que regían al momento de producirse el conflicto. Y esas convenciones tienen una serie de especificaciones de cómo se debe proceder cuando se quiere remover los cuerpos de los caídos: por ejemplo, tiene la obligación de dar información exacta al país de donde son los caídos sobre lo que pretende hacer y tiene que esperar el acuerdo de la otra parte. También en este sentido, el RU violó abiertamente la esta convención de Ginebra, porque nunca dio información exacta sobre la labor que se encomendó a Cardozo. Además, solo puede adoptar una medida unilateral, como hizo el RU, bajo dos circunstancias: (1) luego de transcurridos 5 años de la finalización del conflicto, o (2) cuando existe falta reiterada de respuesta y/o colaboración de la otra parte. Y nada de esto se cumplió.

 

Lo que siempre me indignó sobre este tema es la extraordinaria ignorancia de las autoridades políticas que han tomado decisiones que humillaron al país, y lo han puesto en ridículo frente al resto de la comunidad internacional. Porque no pensemos que los demás países no saben de esta situación. En Buenos Aires hay más de cien embajadas que trabajan y que recolectan información. Las cancillerías del mundo saben mucho más de Argentina que el pueblo argentino en general, porque es su trabajo. ¿Cómo queda el país habiendo recibido en el Congreso Argentino y homenajeado, como se hizo en la época de Macri, a Cardozo? A Cardozo no hay nada que agradecerle ni nada porqué homenajearlo. Cardozo es el autor material, mientras que el gobierno británico (el gabinete de Thacher) es el autor intelectual de una abierta violación de la convención de Ginebra.

 

La Argentina debería, por lo menos haber manifestado, por medio de una nota de protesta al RU y haber manifestado el desagrado por la manera en que se condujo. Y este es mi enojo con las autoridades políticas argentinas. En cambio de realizar los reclamos pertinentes, las autoridades argentinas lo recibieron y homenajearon en el Congreso de la Nación, el propio Mauricio Macri lo recibió en Olivos, y después fue homenajeado en la Legislatura de la provincia de Buenos Aires. Argentina queda ante la comunidad internacional como un país imbécil, que se auto humilla porque sus políticos desconocen las historia del país y la historia reciente, que además hay testigos vivos que se la pueden contar.

 

3º PARTE (video)

16min

 

- ¿Cuál cree que es el objetivo de que quiera dársele un primo Novel de la Paz a Cardozo? (3ra parte)   

 

Primero hay que entender el trasfondo citado. Y a mí me interesa es la perspectiva de la política exterior y de cómo esto afecta a la Cuestión Malvinas. Por eso yo centro mi atención en Cardozo. Porque homenajear a Cardozo, o considerar que la Argentina le debe algo es una cosa verdaderamente indignante que no puedo comprender, y que, vuelvo a repetir, nos humilla públicamente como país y nos coloca como un país ridículo frente a la comunidad internacional que sabe todo esto. Y es con esto con lo que hay que terminar.

 

También expreso mi lamento más profundo por no haberse tomado la propuesta que presentara reiteradas veces, desde que se firmó el 20 de diciembre de 2016 la cooperación en el “reconocimiento” de nuestros caídos (concepto con el que no coincido) y lo volví a hacer ahora cuando se firmó el segundo acuerdo por las fosas comunes el 18 de marzo de 2021, y la propuesta consiste en dos posibilidades: la primera, que no se hizo durante la política declinante y entreguista que caracterizó la política de Malvinas durante la presidencia de Macri, por lo menos que se hiciera ahora, colocar en la mesa de negociaciones con los británicos que fueron ellos con su actitud violatoria de la Convención de Ginebra la que obliga y obligó a hacer estos trabajos de supuesta identificación. O la segunda posibilidad, es que, ante lo previsible de que el RU se niegue a acordar con esa propuesta argentina, el gobierno argentino haga una declaración unilateral; que lo único que requiere es sentarse diez minutos y hacer un comunicado oficial, donde aproveche para aclarar todo esto. No lo hizo el gobierno anterior, ni tampoco lo hizo este.

 

- ¿Por qué no lo hacen?

 

No lo sé. Yo no estoy trabajando en la Secretaría de Malvinas, ni siquiera en la Cancillería argentina.

 

- ¿Le parece que es una estrategia británica, esto de colocar a Cardozo para un premio Novel a la Paz?            

 

Por supuesto. Los que trabajamos con Malvinas durante muchos años (fui sub director general de Malvinas durante 15 años y me tocó formar parte del “gabinete de crisis” del Canciller durante en el conflicto del 82´), sabemos que los británicos, no ahora, sino desde siempre son maestros en el manejo de la propaganda y de la manipulación psicológica. Obviamente impulsar que Cardozo -y por añadidura un argentino- sea candidato al Premio Nobel, forma parte de toda la campaña psicológica y propagandística del RU, que es imparable, incansable y permanente, para lograr un solo objeto: que nosotros “bajemos el reclamo”. Y por eso se impulsa esta temática de que a cada rato encuentran algo (el casco, o la bota o el diario) y después siempre promueven los encuentros fraternales entre los combatientes.

 

La Argentina no tiene nada que confraternizar con el RU. Ningún país del mundo tiene nada que confraternizar con el otro que le ocupa 3 millones de kilómetros cuadrados. Sé que a muchos les encanta de eso de confraternizar, y que somos todos caballeros, pero lamento disentir con ellos, porque todo es producto de la manipulación propagandística británica.

 

Quiero aclarar una cosa. Debido a que nos nuestros caídos estuvieron debidamente sepultados, en la medida que da un conflicto bélico, durante seis meses, entre junio de 1982 y enero de 1983, supimos dónde estaban exactamente sepultados y quiénes eran, con total exactitud, nuestros caídos. Lo dejamos de saber a raíz de las violaciones a la convención de Ginebra que hicieron los británicos. Algo que fue otro triunfo más de la acción psicológica británica, fue colocar en las lápidas de “los 123” la leyenda “soldado solo conocido por Dios”, ya que eso es el monumento a la hipocresía más absoluta y más británica que pueda haber, porque lo que en realidad debería decir es: “soldado solo conocido por Dios, por culpa del Reino Unido y el Capitán Cardozo”, porque eso fue lo que pasó.

 

Y para ver otra faceta de la hipocresía británica: los británicos pusieron como condición para poder ir al cementerio que solo fueran los familiares de los sepultados. Sabiendo que en un principio la mitad no iba a poder ir porque ellos fueron los responsables de que no se supieran quiénes eran los que estaban sepultados. Fíjense la caradurez británica. Por eso yo tuve la tarea, de juntar información de las FFAA y del RU y ahí logramos confeccionar un plano del cementerio de los 240 que estaban sepultados en el cementerio, lo que no sabíamos, en 123 casos, era en qué tumba los había puesto Cardozo. Y eso fue un trabajo de 2 años, me tomó de 1997 a 1999. Nunca, jamás, en el cementerio hubo “NN”, porque sí sabíamos quiénes eran, pero no sabíamos en qué tumba se encontraban. Por eso en los 25 viajes que organizamos de familiares a Malvinas, se tomó la figura de “la adopción”, por el cual el familiar que viajaba, adoptaban una tumba, como si el caído estuviera ahí.    

 

Acá hubo mucha manipulación británica, mucho colaboracionismo argentino, mucha ignorancia por parte de las autoridades políticas argentinas y muy mala información por parte de la prensa argentina, o al menos de los medios más influyentes, que, como siempre, informan mal y equivocadamente sobre Malvinas.   

 

 

   Por Luciano R. Moreno Calderón*

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