martes 21 de septiembre de 2021 - Edición Nº1021

Análisis | 15 jun 2021

Las ganancias por sobre la vida y la salud

Pfizer no resiste un archivo


Por:
Dr. Horacio Micucci

A MODO DE PRÓLOGO

 

En estos días, se ha visto una intensa campaña por parte de políticos del PRO y compañía respecto a que es responsabilidad del gobierno argentino que esa vacuna no haya entrado en el país. Convertidos en verdaderos agentes de propaganda médica dirigentes políticos del macrismo y acompañantes ocultan una serie de datos de la realidad:

 

1.- qué ya el año pasado Pfizer había advertido que no alcanzaría a producir las dosis que había prometido. El diario EL PAÍS de España* anunciaba el 4 de diciembre de 2020 que:

La farmacéutica Pfizer y la compañía alemana BioNTech han anunciado este jueves en un comunicado que recortarán a la mitad el número de dosis de su vacuna contra la covid que tenían previsto fabricar este mes. El anuncio se realiza después de que el Reino Unido comunicara la autorización de este fármaco y de que la UE haya informado de que prevé aprobarlo el próximo día 29 de diciembre. La compañía ha justificado la decisión en problemas en la cadena de suministro.

 

2.- Se ha hablado mucho del ejemplo chileno y uruguayo en vacunación. Pero veamos los datos:

 

CHILE:

DÍA 31 DE MAYO DE 2021

OXFORD ASTRA ZENECA - 1,52% de las vacunas aplicadas

PFIZER   -   23,06% de las vacunas aplicadas

SINOVAC  -   75,42% de las vacunas aplicadas

URUGUAY

DÍA 2 DE JUNIO DE 2021

OXFORD ASTRA ZENECA  -   1,47% de las vacunas aplicadas

PFIZER   -   23,23% de las vacunas aplicadas

SINOVAC  -   75,30% de las vacunas aplicadas

 

Como se ve, no es Pfizer la que predomina y no ha sido así en ningún país latinoamericano. Es más, Pfizer privilegió (por disposición del gobierno de EEUU) a ese país. Recién ahora, avanzada su vacunación, el gobierno estadounidense empieza a hablar de donar vacunas.

 

 

3.- DATOS DEL FONDO DE VACUNAS COVAX DE LA UN

 

Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), los países de la región que recibieron hasta el momento lotes de vacunas Pfizer fueron Colombia (1.209.780), Perú (827.000), Bolivia (421.050), El Salvador (191.880) y Nicaragua (135.000).

 

De acuerdo con el informe de proyección y durante la primera ronda de asignaciones, COVAX distribuyó en el mundo 15,3 millones de dosis de la vacuna Pfizer en la primera y tercera etapa y 237 millones de vacunas de AstraZeneca que se asignaron durante la segunda etapa. Como se ve el aporte COVAX de Pfizer es minoritario.

 

4.- Respecto a la ley argentina de vacunas Nº 27.573, que Pfizer no acepta, aconsejamos leerla. Es francamente concesiva con el objeto de obtener, en la emergencia, vacunas (monopolizadas por EEUU, Gran Bretaña, Rusia y China). Pero aún esa ley no es suficiente para Pfizer. Parece preocuparle el artículo 4 de la ley:

Artículo 4° - Facúltase al Poder Ejecutivo nacional, a través del Ministerio de Salud, a incluir en los contratos que celebre y en la documentación complementaria para la adquisición de vacunas destinadas a generar inmunidad adquirida contra la COVID-19, conforme el procedimiento especial regulado por el decreto 260/20, su modificatorio y la decisión administrativa 1.721/20, cláusulas que establezcan condiciones de indemnidad patrimonial respecto de indemnizaciones y otras reclamaciones pecuniarias relacionadas con y en favor de quienes participen de la investigación, desarrollo, fabricación, provisión y suministro de las vacunas, con excepción de aquellas originadas en maniobras fraudulentas, conductas maliciosas o negligencia por parte de los sujetos aludidos.

 

¿Es que Pfizer piensa realizar “maniobras fraudulentas, conductas maliciosas o negligencia” que le preocupan los juicios por estas causas”?

 

5.- Desde ya, los dirigentes macristas promotores de Pfizer ocultan algo que hemos repetido y que es evidente hoy: 

      a) Las vacunas son un material de importancia estratégica para las potencias. La que salga primero de la pandemia estará en mejores condiciones que las restantes.

      b) son un elemento de chantaje y subordinación hacia los países que carecen de ellas (y esto vale para todas las potencias como EEUU, Reino Unido, China o Rusia)

      c) Las vacunas son un bien escaso. Las farmacéuticas nunca se preocuparon por aquellos medicamentos que eliminaran una enfermedad, más bien el enfermo crónico (el “cliente” eterno) fue su objetivo. Pero ahora se ven ante potenciales 7.000 millones de personas que la necesitan. Y no tienen esa capacidad de producción. Y, si se han desarrollado las vacunas, no fue por inversión privada. La revista THE LANCET ha advertido hace un tiempo que se invirtieron U$A 10.000 millones provenientes de los Estado y de Organizaciones sin fines de lucro. Por eso es necesario cuestionar la existencia de patentes de vacunas, que deben ser un bien de la humanidad

 

Todo lo anterior plantea que el Estado Nacional debe coordinar y apoyar con todos los fondos y medios necesarios a los proyectos de investigación, desarrollo y producción de vacunas argentinas por parte de los organismos del Estado y la Universidades Nacionales. Estos proyectos están languideciendo por carencias presupuestarias. Y es casi seguro que debamos seguir vacunando en el futuro y no es posible continuar con este calvario de las vacunas de unos pocos productores.

 

DICHO LO ANTERIOR…  Pfizer no resiste un archivo

 

Hace bastante tiempo atrás (el 9 de junio de 2019) escribimos una nota que es necesario volver a presentar hoy, como muestra de que Pfizer tiene su historia propia (a pesar de sus propagandistas), que no es ninguna santa y que tiene razones para exigir protecciones especiales. Volvemos a presentar dicho artículo sobre esa empresa.  LA GANANCIA O LA VIDA…  escrito el 9 de junio de 2019 (Pfizer, el monopolio farmacéutico estadounidense, escondió estudios que podrían indicar que uno de sus medicamentos podría ser útil para el Alzhéimer.

 

En enero del año 2018, Pfizer anunció que ya no seguiría buscando nuevas medicinas para tratar el Alzhéimer. Un vocero del monopolio yanqui aseguró que las decisiones se habían basado exclusivamente en la ciencia. Sin embargo, Pfizer también justificó la determinación como "el resultado de un ejercicio de reasignación de gastos para enfocarnos en aquellas áreas donde nuestra cartera de productos, y nuestra pericia científica, son más fuertes".

 

Pero el periódico estadounidense The Washington Post reveló, en estos días, que la empresa ocultó que, en su momento, había optado por no comprobar ni compartir los resultados de un estudio con potenciales implicaciones para la batalla contra el Alzhéimer.

 

El estudio, que se ocultó, se basó en el análisis de cientos de miles de reclamaciones de seguros, que arrojaron que una de las medicinas más conocidas y vendidas de Pfizer, un antiinflamatorio denominado Enbrel, empleado para tratar la artritis, parecía reducir el riesgo de Alzhéimer en un cierto porcentaje.

 

Afirma Washington Post que una presentación preparada para un comité interno de Pfeizer a inicios de 2018, dice que “Enbrel podría potencialmente prevenir, tratar y retardar la progresión de la enfermedad de Alzhéimer de forma segura". La empresa, sin embargo, le confirmó a The Washington Post que no solamente descartó realizar la prueba clínica que habría permitido comprobar o descartar esta hipótesis, sino que también decidió no hacer público el hallazgo. Según el Washington Post, Pfizer también explicó que consideró que la probabilidad de un ensayo clínico exitoso era baja y que optó por no publicar sus datos debido a sus dudas sobre los resultados y que la publicación de la información podría haber llevado a científicos externos por un camino inválido. "La compañía dijo que durante sus tres años de revisiones internas decidió que Enbrel no se mostraba prometedora para la prevención del Alzhéimer porque la droga no llega directamente al tejido cerebral", reportó el muy conocido diario estadounidense.

 

El periódico también cita a prestigiosos científicos criticando la decisión de Pfizer, sosteniendo que, al menos, tenían derecho a conocer esa información que podría abrir nuevos caminos a la investigación. Por ejemplo, uno de los argumentos de Pfizer fue que, para que el medicamento fuera efectivo para el Alzhéimer, debía poder atravesar la barrera hematoencefálica, y el Enbrel no lo hace. Sin embargo, hay algunas evidencias científicas de medicamentos que tampoco lo hacen y podrían tener efectos paliativos y retardantes.

 

 

Medicinas descubiertas para un fin y útiles para otro

 

En la historia de la farmacología ha ocurrido con frecuencia que sustancias descubiertas por un fin, son útiles para otro. Un caso histórico es el de las sulfamidas. Estas sustancias habían sido patentadas en 1909 como producto intermedio de la fabricación de anilinas. En 1935 su patente no había caducado. Entonces se modificó la molécula patentada para dar lugar al llamado Prontosil Rubrum y así declararlo como “nuevo”, para su utilización como bactericida. ¿Cuántas victimas podrían haber sido tratadas en el lapso en que se realizó esta voltereta legal para lograr su uso?

 

Pfizer misma tiene otro ejemplo. El Viagra fue logrado en esa empresa con el objeto de tratar la hipertensión arterial. Luego se descubrió un efecto inesperado: el tratamiento del déficit de la erección masculina. Este cambio de objetivos terminó generándole a Pfizer decenas de miles de millones de dólares de ganancias como fármaco para la disfunción eréctil. ¿Por qué no actuó ahora de la misma manera?

 

Patente con vencimiento próximo

 

Lo que inspira sospechas es que el Enbrel, a diferencia del Viagra, tiene su patente próxima a vencer y Pfizer no hubiera tenido el monopolio y las ganancias que se derivarían de esa situación. Proseguir las investigaciones hubieran significado millones de dólares de gastos sin grandes beneficios para la empresa. Si fuera así ¿es esto admisible?

 

Es verdad que ciertos efectos de antinflamatorios del tipo del Enbrel eran conocidos. Y que es posible que este medicamento no fuera nunca útil para la enfermedad. Lo que es cuestionable es porqué Pfizer no comunicó sus estudios, por precarios que fueran. Sus aciertos o errores podrían haber ayudado a otras investigaciones. Desde el punto de vista empresarial, Pfizer tiene derecho a decidir en función de sus ganancias. Las preguntas son ¿esto vale en el caso de los medicamentos, que se relacionan con un derecho inalienable como es el de la salud? ¿Este derecho debe someterse a la ecuación costo beneficio de una empresa? Y más aún ¿el derecho de la libre empresa es superior al derecho a la vida?

 

¿Salud o ganancia? Esa es la cuestión para el ser humano y la Nación.

 

Los antibióticos fueron secreto de guerra hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial. EE.UU ocultó su uso y en esto se basó su preminencia en este rubro por años. Quién escribe estas líneas, tuvo, en su niñez, infecciones reiteradas por estreptococos en garganta. Nacido en 1945, conoció las sulfas como primer tratamiento y recién a los 5 años pudieron aplicarle penicilina. Tuvo suerte, sino no estaría escribiendo esto. ¿Esto debe seguir repitiéndose?

 

¿No será que el Estado (uno de nuevo tipo, de democracia grande) tiene que regular esta cuestión? Y más aún ¿no debiera asumir, como tarea central, la fabricación de medicamentos esenciales y la investigación básica y aplicada y el desarrollo tecnológico de otros nuevos?

 

Decía el Dr. Ramón Carrillo que en el hombre argentino reside la verdadera Nación. ¿Lo expresado más arriba no es parte de los derechos de argentinas y argentinos?

 

Distintas potencias consideran que su Defensa Nacional no es solamente armas, aviones, cañones y barcos. Integran a la misma la seguridad alimentaria, la seguridad energética, la seguridad ambiental, y la seguridad sanitaria, entre otras. ¿Qué pasaría, en una guerra justa como la de la Recuperación de nuestras Malvinas, si insumos médicos esenciales dependieran del enemigo?

 

Tampoco, por Seguridad Sanitaria de una Defensa Nacional Patriótica y Popular, Integral e Integrada, se debe admitir que los intereses de una empresa sean contrarios a los de Argentina y, lo más importante, a los de lo principal de sus fuerzas productivas, el ser humano que trabaja con y en los medios de producción.

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