martes 21 de septiembre de 2021 - Edición Nº1021

Análisis | 17 jul 2021

desarrollo de la vacuna argentina

¿Dónde está el dinero que hace falta?


Por:
Horacio Micucci

El día 15 de julio de 2021 la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP organizó una presentación por ZOOM con destacados participantes. Su título: Desarrollo de vacunas y antígenos. Perspectivas para su producción*.

 

La Dra. Daniela Hozbor (UNLP-CONICET)* aportó un dato importante: el costo promedio para el desarrollo completo de una vacuna, desde el descubrimiento, cumplimiento de todas sus fases y puesta en producción, hasta su llegada a la población, es de 1.000 millones de dólares.

 

Parece mucho pero no lo es. Continuamente la dependencia desangra a Argentina en montos muy superiores.

 

Veamos algunos casos constatables por información periodística y por las propias empresas que se nombran.

 

Por los periódicos nos enteramos que la planta de Richmond, para producir la vacuna Sputnik V en Argentina, costará 85 millones de dólares.

 

Recientemente un grupo financiero internacional (BANCOLOMBIA), incursionando en el negocio de las vacunas, construirá una planta de producción que costará 100 millones de dólares para abastecer a Colombia y la región de distintos tipos de ellas.

 

En la reunión mencionada más arriba, el Dr. Arturo Hoya, Director de del Instituto Biológico de la Provincia de Buenos Aires, aportó la siguiente información:

1.- En el Instituto Biológico, la metformina (que se utiliza sola o con otros medicamentos, incluyendo insulina, para tratar diabetes tipo 2) tiene un costo total por comprimido y por todo concepto (incluido un monto destinado a reinversión) de $ 1 (un peso). En el “mercado”, el comprimido de producción privada se vende a $ 10 (diez veces más).

2.- El Instituto produce una variante de la BCG utilizada para tratar el cáncer de vejiga. Su costo es de $ 2.500 la dosis. En el “mercado” esa dosis cuesta veinte veces más, o sea $ 50.000. Se necesitan 5 dosis. La diferencia es un tratamiento de $ 12.500, si lo produce el Instituto, y $ 250.000 si lo produce el “mercado”. La importación de este medicamento le sale a Argentina 18 millones de dólares al año.

Si el medicamento del punto 2 se produjera todo acá, Argentina se ahorraría un monto interesante: 17,1 millones de dólares al año,equivalente a casi un quinto del costo de la planta de Richmond*.

 

No acaba allí la cuestión. Todos los que hemos estudiado el costo de los medicamentos en Argentina sabemos que, al año (por todo concepto por gastos públicos y privados), se reduciría a un quinto si se fabricara en el país por el Estado, retomando el camino de EMESTA (EMPRESA DE MEDICAMENTOS DEL ESTADO) del Dr. Ramón Carrillo.

 

Las cifras de ese gasto anual en Argentina se pueden estimar en unos 5.000 millones de dólares al año, que se reducirían, entonces a 1.000 millones de dólares. Un ahorro de 4.000 millones de dólares al año. Ese sería el equivalente a la investigación, el desarrollo y la producción, hasta llegar al paciente, de unas cuatro vacunas ARGENTINAS, descubiertas, desarrolladas y producidas en el país. Y sin sufrir presiones y chantajes de ninguna potencia imperial.

 

El verdadero capital se forma en casa, decía el continuador del General Mosconi, Dr. Adolfo Silenzi de Stagni.

 

Ese capital se fuga por distintas vías: subfacturación de exportaciones, sobrefacturación de importaciones, renta de latifundistas (en gran parte extranjeros o vinculados a ellos), por la Hidrovía, pago de una deuda externa ilegítima y usuraria, etc., etc. Hace falta cortar la hemorragia, no esperar el capital de inversiones extranjeras, que se llevan más de lo que dejan, como decían, también, el Dr. Adolfo Silenzí de Stagni y Raúl Scalabrini Ortiz.

 

El tema de la renta del latifundio tiene su relación con esto. En Argentina, según el Censo Agrario de 2018, el 43,4% de los establecimientos agrarios, con hasta 50 hectáreas, tiene sólo el 1,04% de la tierra utilizable. Por el otro extremo, el 1,05% de los establecimientos de más de 20.000 hectáreas tiene el 36% de la tierra. ¿Esa renta latifundista (de los que alquilan y no trabajan su tierra) se puede estimar en unos 20.000 millones de dólares al año?. ¡Veinte procesos completos de investigación, desarrollo y producción de vacunas argentinas!

 

Es preciso aumentar el porcentaje del PBI destinado a Ciencia e Innovación con audacia. Mientras Argentina se propone llegar al 1% del PBI en el año 2030, el promedio mundial era de 2,27%, en 2018, con picos de entre 3 y 4% en varios países y 4,8% en Corea del Sur.

 

Es muy mencionada la inversión en ciencia e innovación de Corea del Sur*. Pero numerosos estudios científicos demuestran que allí, primero se expropió sin indemnización a los latifundios japoneses después de la Segunda Guerra Mundial. Y ese dinero fue, en parte, dirigido por el Estado a Ciencia y Tecnología. Nunca dice esto el pre candidato de JXC, Facundo Manes, cuando habla del tema y exalta el papel de la ciencia y la educación.

 

No es porque los países sean pobres que no puedan invertir en Investigación e Innovación. Precisamente porque son pobres es que deben hacerlo. Es preciso reasignar fondos para eso u obtenerlos de las fuentes que los tienen.

 

Dicho sea de paso, nos enteramos en la reunión mencionada, por boca del propio Presidente de la UNLP, que esa universidad nacional, pública y gratuita, tiene una planta de producción de alimentos capaz de generar 150.000 raciones diarias. Importante ante el porcentaje de población que no come regularmente.

 

Además, desarrollará una planta de producción de baterías de litio y, en abril de 2022, puede tener lista su planta de producción de vacunas, con desarrollo, validación y producción de las mismas.

 

En su escuela de Artes y Oficios tiene 42.000 inscriptos. Señal de que no es cierto que los desocupados no quieren trabajar, como postulan los “meritócratas” conservadores de la dependencia y los defensores de la “entrada al mundo serio” (por la puerta de servicio, diría Eduardo Galeano…)

 

Como dijo en la reunión mencionada el Presidente de la UNLP, Arq. Fernando Tauber. “No es que estemos en contra de ese sector. Es que nos cansamos de esperar…”

 

La seguridad y la soberanía sanitaria, de fármacos incluyendo vacunas, alimentaria, energética, etc. son claves para cumplir el Acta de nuestra Independencia: “Independientes de toda dominación extranjera”. Y son claves para las necesidades del pueblo y para la Defensa Nacional de una Argentina Soberana, con una nueva democracia grande.

 

El ex presidente Macri dijo que la pandemia era una gripe un poco más fuerte y que no había que preocuparse. Sostuvo (y sostiene) que hay que elegir entre economía y pandemia. Quince días después se desgarra las vestiduras por las 100.000 víctimas de la pandemia, después de que él y sus amigos boicotearon y boicotean toda medida de prevención. 

 

En realidad, lo que hace falta es otra economía para la pandemia y para continuarla después. Algo así como el Primer Plan Quinquenal de 1946 más una reforma agraria para dar tierra al verdadero productor y techo y trabajo para todos.

 

Techo, Tierra y Trabajo, dice Francisco. Se puede agregar: con alimentos, salud y educación para todos.

 

Manos a la obra.

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