martes 21 de septiembre de 2021 - Edición Nº1021

Soberanía | 25 ago 2021

por Pablo Ríos hijo de VGM

Respuesta a la presidenta de la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas el 23 de agosto


Las palabras de Pablo Ríos, hijo del Veterano Guerra caído de la Gesta de Malvinas, Darío Rolando Río, en respuesta a las falaces palabras actuales* y el constante e histórico proceder, de la actual presidenta de la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas, María Fernanda Araujo.


 

Crecimos juntos, asumiendo como pudimos nuestras pérdidas. Ella, como hermana menor de Elbio Eduardo Araujo, soldado del Regimiento 7 de Infantería; yo, como hijo del suboficial Darío Rolando Ríos, de la misma unidad militar, de la misma compañía “la gloriosa compañía B“. Ambos caídos en la defensa de nuestras Islas Malvinas.

 

Fuimos, además, vecinos de Berazategui, agregando la proximidad física a nuestra experiencia común.

 

No nos fue fácil el duelo a quienes perdimos un ser querido en la guerra; mi padre cayó en combate el 11 de Junio de 1982 cuando tenía tan solo 8 meses. Mi niñez y adolescencia estuvieron marcadas por una ausencia demasiado dolorosa para mi madre, y con excesivas incógnitas para mí. Conservo de mi viejo, una carta póstuma escrita desde su trinchera en una cajita de chicles “Adams”, a falta de papel.

 

Busqué a sus compañeros de la guerra, para que me contaran quién era mi padre; con esos relatos fui construyendo –como quien arma un rompecabezas-, la humanidad de quien me engendró. En ese camino, también descubrí historias de heroísmo, de compañerismo, de solidaridad ante el peligro, y también de miserias, de cobardías, de egoísmos. Historias que merecen y deben ser contadas, pero que fueron silenciadas sistemáticamente.

 

El matrimonio Araujo-Penón, fue una de esas familias que no se recluyó en su propio dolor, sino que en la inmediata postguerra asumió un rol activo junto a otras familias que atravesaban la misma pérdida. Todavía bajo el gobierno dictatorial, en 1983 integró el contingente de deudos de los caídos que intentaron llegar a la Isla Soledad a bordo del “Lago Lácar”.

 

Mi madre, en cambio, tuvo que enfrentar en soledad su duelo y nuestra supervivencia, tocándome a mí, desde muy temprana edad, el rol de reivindicar el sacrificio de mi padre.

 

María Fernanda y yo, como tantos otros jóvenes, crecimos en esa lucha, acompañando a las madres, los padres, las viudas, las hijas y los hijos, las hermanas y los hermanos, que no nos resignábamos al silencio, al olvido, a la mentira ni al menosprecio de aquellos que lo habían dado todo, por todos.

 

Frente a un enorme desamparo institucional, pero con la fortaleza que sólo puede brindar una Causa que se sabe justa y auténtica, con enorme sacrificio fuimos compartiendo pequeños y sucesivos logros. Primero fue el viaje que a principios de 1991, junto a las organizaciones representativas de los ex soldados combatientes, pudimos realizar 350 familias para viajar a las tumbas terrestres en el Cementerio de Darwin.

 

Por esa época, comenzaron a obtenerse reconocimientos sociales para los ex soldados y para los familiares de los caídos, y desde nuestra Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas e Islas del Atlántico Sur acompañamos los proyectos de Ley, de Ordenanzas, de Decretos y de Resoluciones, los programas en materia de salud, de vivienda, de empleo, de educación que los veteranos de guerra impulsaron.

 

Codo a codo con los ex soldados, logramos que en 1994 se constituyera una Comisión Investigadora de Crímenes de Guerra Británicos en el Ministerio de Defensa, para que no queden impunes el hundimiento del Crucero A.R.A. “Gral. Belgrano”, ni los asesinatos y otras violaciones cometidas en los combates terrestres.

 

Ese mismo año, partió desde Ushuaia, el primer viaje de familiares de los Héroes del Crucero A.R.A. “Gral. Belgrano” hasta la zona de su hundimiento, para homenajear a los caídos en su propia tumba marina, lo que repetiríamos cuatro años después con la organización de un segundo viaje. Siempre trabajando mancomunadamente con las organizaciones representativas de los veteranos de guerra.

 

Bajo la conducción de Héctor Omar Cisneros, hermano del Sargento 1° Mario “Perro” Cisnero, y luego con Delmira Hasenclever de Cao, madre del maestro-soldado Julio Rubén Cao, la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas logró organizar más de veinticinco viajes de los deudos de los Héroes al Cementerio de Darwin, entre los años 1996 y 2000, y, como corolario de ellos, la iniciativa de construir el Monumento a los Héroes sepultados en ese camposanto. Siempre con el acompañamiento de los ex soldados combatientes en Malvinas.

 

Nuestra querida y humilde Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas, en esos largos años de lucha, se constituyó en una referencia moral y espiritual insoslayable en la defensa de la Causa de la recuperación de nuestros territorios ocupados por una fuerza extranjera, y en la honra a quienes dieron sus vidas.

 

Por eso, escribo estas líneas desde el dolor, la angustia y la indignación, al ver a una antigua amiga y compañera de lucha, convertida en la expresión más cabal de aquello contra lo que siempre bregamos: el odio, la división entre hermanos, la especulación personal por sobre el interés colectivo, la falsificación de los hechos por encima de la verdad.

 

María Fernanda Araujo se alzó con la presidencia de la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas e Islas del Atlántico Sur, de manera bastante agresiva y en forma irregular, habiendo perdido el carácter de asociada por su inasistencia durante varios años. Muchos de las que la votaron, tampoco eran socios de la entidad, a la cual concurrían por primera vez. Sin embargo, la mayoría de los padres aceptaron estas circunstancias, en la esperanza de una renovación generacional.

 

Lamentablemente, desconocíamos la mayoría que ella ya estaba trabajando con el ex oficial y veterano de guerra Juan José Gómez Centurión, metido a la política de la mano de Mauricio Macri.

Eso explica que durante el gobierno anterior, la Comisión de Familiares, bajo la conducción de María Fernanda Araujo, pasara de exigir el consentimiento informado de cada una de las familias involucradas para la realización de las pericias forenses sobre los restos de los soldados sepultados en el Cementerio de Darwin en tumbas sin localizar, a participar como “aplaudidores” en la embajada argentina en Londres del Coronel Geoffrey Cardozo, Roger Waters y otros colaboradores británicos.

 

También da cuenta que la entidad representativa de los familiares de los Héroes caídos, pasara de organizar auténticos y conmovedores homenajes en el Cementerio de Darwin, a permitir que se incluyera a más de cincuenta personas que sólo fueron a sacarse una foto, desplazando a familiares de los Héroes en el contingente, que se vieron impedidos de honrar su memoria.

 

Mientras el gobierno encabezado por Mauricio Macri suscribía el acuerdo Foradori-Duncan, como titular de la Comisión de Familiares, María Fernanda Araujo reprendía públicamente a los combatientes en Malvinas a que no le “faltaran el respeto” a los colonos británicos, desplegando banderas argentinas en el Cementerio de Darwin.

 

Cuando los familiares de los Héroes del Crucero A.R.A. “Gral. Belgrano” y otros damnificados, fueron ante la Justicia a reclamar la derogación de la cláusula 3° de la primera declaración conjunta suscripta entre la Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña, donde se consagró la impunidad de los crímenes de guerra británicos (rechazado por el gobierno macrista), María Fernanda Araujo no dijo una sola palabra, y se sacaba fotos con el Secretario de Derechos Humanos Claudio Avruj, olvidándose del histórico reclamo de la Comisión de Familiares por Memoria, Verdad y Justicia ante los crímenes de guerra perpetrados por las tropas británicas y Margaret Thatcher. Eso ocurría en 2016, contemporáneamente a la firma del acuerdo Foradori-Duncan.

 

A todos aquellos que manifestamos nuestro desacuerdo con estas acciones, María Fernanda Araujo nos desplazó de la Comisión, impidiendo que concurriésemos a la reunión donde se renovaron autoridades, en el año 2019, convirtiendo a la entidad en un reducido grupito de amigos.

 

Pero el tiempo, que “solo es tardanza de lo que está por venir” (según reza el Martín Fierro), revelaría la verdad. De manera inconsulta y rompiendo con una larga tradición de independencia político-partidaria, María Fernanda Araujo aceptó una candidatura a Diputada Nacional por el partido NOS, que lidera Gómez Centurión, sin renunciar –más bien, utilizando-, su condición de presidente de la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas.

 

Y, si bien nuestra Constitución Nacional garantiza a que todas y todos tenemos derechos a elegir y ser elegidos, entiendo que esa pretensión resulta incompatible con la representación del conjunto de los deudos de los Héroes de Malvinas, que nos agrupamos para otros objetivos. María Fernanda Araujo debería renunciar a la presidencia de la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas, para no comprometer a esta institución en pugnas sectoriales, que no le competen.

 

Pero el colmo de la situación se produjo el lunes 23 de agosto, cuando María Fernanda Araujo, en un acto que se reveló como proselitista, incurrió en un furioso discurso, profiriendo un cúmulo de mentiras.

 

No es cierto que en esta larga lucha de postguerra no nos acompañaron los ex combatientes/veteranos de guerra. No es cierto que “muerto el perro, se terminó la rabia”, como afirmó la candidata de NOS. Todos los logros obtenidos por los veteranos de guerra y los familiares de los Héroes caídos en Malvinas, fueron fruto de la integración entre ambos. ¿Qué no todos los ex combatientes y no todos los familiares? Por supuesto, como todo grupo humano. Pero no se puede ser ingratos, injustos ni mentirosos, ni menos apelar a la mentira con fines proselitistas.

 

Nuestra comunidad necesita recuperar la “Cultura del Encuentro”, como dice nuestro Papa Francisco. La Causa de Malvinas debe contribuir a esa posibilidad. Y los familiares de nuestros Héroes caídos en Malvinas y en el Atlántico Sur, debemos ser portavoces, junto a los combatientes de Malvinas, de la anhelada Unidad Nacional, dentro de la diversidad, pero bajo el ejemplo de quienes dieron sus vidas para que las nuestras, tengan sentido.

 

Finalmente, ruego que mi ex amiga María Fernanda Araujo, encuentre sosiego y recapacite, evitando ensuciar la memoria de los Héroes de Malvinas, incluyendo la de su glorioso hermano, Elbio Eduardo Araujo.

 

Pablo Darío Rios

 

Hijo del Sargento Post Mortem

Darío Rolando Rios

 

 

 

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