martes 21 de septiembre de 2021 - Edición Nº1021

Opinión | 3 sep 2021

Por Enrique Aurelli

Mañana será demasiado tarde


Por:
Enrique Aurelli

“Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre”.

El Neoliberalismo Mata.


 

El reciente informe del grupo Multi país de Naciones Unidas visibiliza el problema de la supervivencia de la vida en nuestro planeta, nada que desde hace miles de años los ancianos de diversas poblaciones de nuestro planeta no vienen exponiendo, advirtiendo, alertando. No falta en la materia visibilización de ningún tipo. Tenemos alertas desde las culturas ancestrales, desde el cine catástrofe, desde los estudiosos de la ecología y la administración de los recursos naturales, hasta algunos de los más relevantes desde la política como son los discursos de Fidel Castro y Juan D. Perón hace décadas.

 

La cumbre de Estocolmo de 1972 bregaba por un mundo libre de “imperialismo colonizante” y pretendía llamar la atención de la humanidad marcando la contaminación producida por el sistema capitalista de consumo y modificación del hábitat.

 

En su "Mensaje a los Pueblos y Gobiernos del Mundo", del 16 de marzo de ese año, Perón decía: “Creemos que ha llegado la hora en que todos los pueblos y gobiernos del mundo cobren conciencia de la marcha suicida que la humanidad ha emprendido a través de la contaminación del medio ambiente y la biosfera, la dilapidación de los recursos naturales, el crecimiento sin freno de la población y la sobrestimación de la tecnología”.

 

En el mismo sentido, otro visionario decía: “Ahora tomamos conciencia de este problema cuando casi es tarde para impedirlo. Es necesario señalar que las sociedades de consumo son las responsables fundamentales de la atroz destrucción del medio ambiente. Ellas nacieron de las antiguas metrópolis coloniales y de políticas imperiales que, a su vez, engendraron el atraso y la pobreza que hoy azotan a la inmensa mayoría de la humanidad. Con sólo el 20% de la población mundial, ellas consumen las dos terceras partes de los metales y las tres cuartas partes de la energía que se produce en el mundo. Han envenenado los mares y ríos, han contaminado el aire, han debilitado y perforado la capa de ozono, han saturado la atmósfera de gases que alteran las condiciones climáticas con efectos catastróficos que ya empezamos a padecer.” -Fidel, 1992-

 

“Es necesario revertir de inmediato la dirección de esa marcha, a través de una acción mancomunada internacional. Tal concientización debe originarse en los hombres de ciencia, pero sólo podrá transformarse en la acción necesaria a través de los dirigentes políticos”. Perón

 

Él advertía que “las mal llamadas ‘sociedades de consumo’ son, en realidad, sistemas sociales de despilfarro masivo, basados en el gasto. Pensemos que estudios recientes afirman que entre el 40 y el 60 % de los alimentos que se producen en el mundo se tiran. Se despilfarra mediante la producción de bienes innecesarios o superfluos, y entre éstos, a los que deberían ser de consumo duradero con toda intención se les asigna corta vida porque la renovación produce utilidades”. Obsolescencia programada le dicen.

 

Los bosques desaparecen, los desiertos se extienden, miles de millones de toneladas de tierra fértil van a parar cada año al mar. Numerosas especies se extinguen. La presión poblacional y la pobreza conducen a esfuerzos desesperados para sobrevivir aun a costa de la naturaleza. No es posible culpar de esto a los países del Tercer Mundo, colonias ayer, naciones explotadas y saqueadas hoy por un orden económico mundial injusto.

 

“La solución no puede ser impedir el desarrollo a los que más lo necesitan. Lo real es que todo lo que contribuya hoy al subdesarrollo y a la pobreza constituye una violación flagrante de la ecología. Decenas de millones de hombres, mujeres y niños mueren cada año en el Tercer Mundo a consecuencia de esto, más que en cada una de las dos guerras mundiales. El intercambio desigual, el proteccionismo y la deuda externa agreden la ecología y propician la destrucción del medio ambiente”.-Fidel-

 

Y como si se tratara del diario del día, Perón hacía hincapié en que el ser humano “por un lado llega a la Luna, por otro mata el oxígeno que respira, el agua que bebe y el suelo que le da de comer y eleva la temperatura permanente del medio ambiente sin medir sus consecuencias biológicas”.

 

“Si se quiere salvar a la humanidad de esa autodestrucción, hay que distribuir mejor las riquezas y tecnologías disponibles en el planeta. Menos lujo y menos despilfarro en unos pocos países para que haya menos pobreza y menos hambre en gran parte de la Tierra. No más transferencias al Tercer Mundo de estilos de vida y hábitos de consumo que arruinan el medio ambiente. Hágase más racional la vida humana. Aplíquese un orden económico internacional justo. Utilícese toda la ciencia necesaria para un desarrollo sostenido sin contaminación. Páguese la deuda ecológica y no la deuda externa. Desaparezca el hambre y no el hombre”. -Fidel-

 

Si sumamos que “en el curso del último siglo el ser humano ha exterminado cerca de 200 especies de animales terrestres. Ahora ha pasado a liquidar las especies marinas. Aparte de los efectos de la pesca excesiva, amplias zonas de los océanos, especialmente costeras, ya han sido convertidas en cementerios de peces y crustáceos, tanto por los desperdicios arrojados como por el petróleo involuntariamente derramado”. -Perón -

 

“Cuando las supuestas amenazas del comunismo han desaparecido y no quedan ya pretextos para guerras frías, carreras armamentistas y gastos militares, ¿qué es lo que impide dedicar de inmediato esos recursos a promover el desarrollo del Tercer Mundo y combatir la amenaza de destrucción ecológica del planeta?” - Fidel-

 

Perón sigue expresando en tal sentido “la creciente toxicidad del aire de las grandes ciudades es bien conocida, aunque muy poco se ha hecho para disimularlo. En cambio, todavía ni siquiera existe un conocimiento mundialmente difundido acerca del problema planteado por el despilfarro del agua dulce, tanto para el consumo humano como para la agricultura”, y que “para preservar el ambiente y vivir en armonía con la naturaleza, no hay necesidad de abandonar los avances tecnológicos”.

 

“Cesen los egoísmos, cesen los hegemonismos, cesen la insensibilidad, la irresponsabilidad y el engaño. Mañana será demasiado tarde para hacer lo que debimos haber hecho hace mucho tiempo.” - Fidel Castro Ruz. Río de Janeiro, 12 de junio de 1992

 

Perón planteaba la necesidad de “una revolución mental en los hombres, especialmente en los dirigentes de los países más altamente industrializados; una modificación de las estructuras sociales y productivas en todo el mundo, en particular en los países de alta tecnología donde rige la economía de mercado, y el surgimiento de una convivencia biológica dentro de la humanidad y entre la humanidad y el resto de la naturaleza”.

 

Él alentaba que se debía “comprender que el hombre no puede reemplazar a la naturaleza en el mantenimiento de un adecuado ciclo biológico general, que la tecnología es una arma de doble filo, que el llamado progreso debe tener un límite y que incluso habrá que renunciar a algunas de la comodidades que nos ha brindado la civilización, que la naturaleza debe ser restaurada en todo lo posible, que los recursos naturales resultan agotables y por lo tanto deben ser cuidados y racionalmente utilizados por el hombre”.

 

Todes tenemos la responsabilidad de “la lucha contra la contaminación del ambiente y la biósfera, el despilfarro de los recursos naturales, el ruido y el hacinamiento de las ciudades y el crecimiento explosivo de la población del planeta debe iniciarse ya a nivel municipal, nacional e internacional”.

Estos problemas “deberán ser encarados por encima de las diferencias ideológicas que separan a los individuos dentro de sus sociedades o a los Estados dentro de la comunidad internacional”.

 

Hace tiempo que desde esta tribuna de ideas venimos reflexionando en voz alta sobre cada lucecita roja que se prende en nuestro tablero de alertas. Alertas que se traducen en ideas con fundamentos expuestas desde una clara visión político ideológica de cómo concebimos la vida intentando discutir todo lo que haya que discutir en pos de acciones claras de un proyecto de país, de región y de humanidad que nos cobije a todos.

 

Estas dos voces que les expuse, con sus discursos con 20 años de diferencia desde que lo emitieron y que hoy, a casi 50 de uno y 30 años del otro, nos dejan en claro las visiones de estos dos estadistas que trataban de advertirnos y corregir el rumbo para no llegar donde estamos hoy. Los científicos advierten que el daño causado en los últimos 40 años equivale a lo hecho en periodos más largos, de siglos, y de no revertir inmediatamente nuestros hábitos y el daño infringido al planeta, la vida se tornará insostenible.

 

Pero claro, sin símbolos claros como la sequía del Paraná es difícil que las poblaciones de nuestros países comprendan de qué estamos hablando. Simón Rodríguez decía “lo que no se hace sentir, no se entiende, lo que no se entiende, no interesa”. En las ultimas décadas, salvo honrosas excepciones, todo tiende a indicar que somos de testa dura, para el lado de 'no te metas'. Parece que en la elección de la pastilla azul o roja, siempre elegimos la azul; el mundo de la evasión o mirar para otro lado.

 

Claramente, el imperio sigue construyendo sentido cargado de símbolos que asumimos como la realidad, lo que nos merecemos, siempre desde la visión de supervivencia del más apto, del yo, no del nosotros. Y he aquí el meollo del asunto, sólo el trabajo real desde el “nosotros” puede hacerle frente a las tremendas acciones que los ricos extremos e imperiales, capitalistas y neoliberales nos quieren hacer creer. Es así que, venciendo todo prejuicio propio, muchos de nosotros, en cada rincón del planeta, salimos a interpelar a las naciones, a sus dirigentes, a sus castas.

 

Interpelamos con críticas munidas de argumentos y propuestas de superación, de cambio de lógicas para repensarnos. ¿Cómo podemos continuar viviendo o creyendo que el consumo exacerbado y superfluo nos llevará más allá de la falsa percepción onanista de satisfacción? Y no tengo nada contra la paja!!

 

Lo que padecemos en el Paraná es producto de la acción de desforestación, del crecimiento de la frontera de la soja, del dragado desmedido que expulsó durante décadas el agua necesaria para nuestros humedales y la vida toda. El crecimiento del cáncer a nivel mundial, y en particular en Argentina ¿no es acaso por el uso desmedido y sin control del paquete tecnológico que le compran y con el que nos fumigan nuestros agronegociantes, a las multinacionales? ¿Cuántos recursos gastamos en salud producto de la ganancia de unos pocos a los que poco les importamos?

 

Si no salimos de la trampa del neoliberalismo y nos repensamos en otro sistema que nos incluya a todxs, la vida, tu vida y la de todoxs seguirá estando en juego.

 

Sabemos que los enemigos del pueblo odian todo lo que tenga olor a estatal, a control popular. Por eso, escribimos los proyectos de ley de las empresas estatales de litio y sodio Sociedad del Estado, la de moneda digital, que ahorraría miles de millones que se le pagan a la banca privada desde Anses o el de la Empresa Nacional de dragado y balizamiento.

 

“No es nuevo el odio en la Argentina. El odio amarga, estresa, envejece. Prueben con el amor”, dijo Cristina en el lanzamiento del nuevo programa Qunita.

 

Los militantes territoriales lo sabemos bien, ellos destruyen con el odio, mientras el mundo experimenta una desaceleración global, una concentración irracional de la riqueza y una caída generalizada en la pobreza y el hambre. Los militantes tenemos la obligación de re inventarnos, de ser optimistas, de pelear y discutir todo desde al amor al otro; proyectos, lugares, acciones, leyes, manejo estatal o entrega vía licitación, geopolítica y economía, salud y trabajo, educación y vivienda, Constitución, democracia participativa y partidaria, tenemos la obligación de dar estas batallas, pues en los militantes está el fuego que hace grande la patria que queremos todxs.

 

@EnriqueAurelli

 

 

 

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