viernes 30 de septiembre de 2022 - Edición Nº1395

Patagonia | 6 jul 2022

Por C. Martín Torres

Malvinas: ¿LA PROVINCIA 25?

El ex gobernador de del territorio nacional fueguino, Martin Torres envió un mail con una nota al Pal`Sur intentando criticar la propuesta del Marcelo Kohen que propone dividir la provincia usando el artículo que el propio Martín Torres logró gestar y festejó en la provincialización y hoy no quiere reconocer como parte de su autoría. Ante esto, añade que uno de sus cómplices, hoy esta estudiando enmendar perjudicando la soberanía argentina y fueguina por medio una Declaracion de Certeza, este "error" entreguista (Art 2 de la 23775) luego de 30 años, pero sin apoyar todos los intentos de otros por hacerlo. El artículo enviado por Torres esta mal escrito y evidencia que solo busca lavar sus culpas, por una ley que va en consonacia con los Acuerdos de Madrid I y II, que son parte su gobierno justicialista de Menem, que lo expulsó de la gobernación y que no quizo abandonar, originando un escándalo vergonzante.


Por:
C. Martín Torres

Los sujetos del poder inglés, no son hombres del día a día. Se mueven, piensan y actúan, en la

Historia. Partícipes hasta hoy de la concepción antropológica del dominador y el dominado, no

conciben la vida sino, como un escenario de aplicación de su plan de sociedad colonialista

dominadora de otros pueblos. Y lo hacen, hasta chocar con los límites que el conflicto, impone a

su estrategia, para acto seguido, retomar el camino alternativo que los lleve a la victoria. La

persistencia en la acción, es su mérito, además de la voluntad, capacidad y violencia, alcanzada

por su diplomacia y su armada a través del tiempo.

 

La figura de los Territorios Nacionales (T.N.), fue la herramienta con la que los británicos, le dieron

forma, a la ejecución de su plan colonizador en América. El 28 de diciembre de 1984, cuando me

toco exponer la oposición al Tratado de Paz y Amistad con la República de Chile, en el Congreso de

la Nación, me referí a los Comentarios de la Constitución Federal de Norte América, del Dr. Joseph

Story de 1833, que así nos instruye respecto de los T.N. diciendo: “[…] Como el gobierno nacional

tiene derecho de adquirir territorios ya sea por la conquista o por tratados, debe tener, como una

consecuencia natural, la facultad de gobernar sus adquisiciones” (nótese que no habla de “heredados”,como sería el caso de Hispanoamérica) y continúa: “El territorio adquirido de esta forma, no tiene ningún derecho para reclamar un gobierno individual y no debe tampoco estar sometido a la jurisdicción deun Estado. En consecuencia, debe encontrarse bajo la autoridad y la jurisdicción de la Unión.” o de lametrópoli agrego yo. Nada mas colonialista que esta doctrina. Por eso, tuvimos que terminar en1990, con su presencia en el derecho argentino con la provincialización.

 

Retomando. Sobre aquella base, los estados norteamericanos, fueron T.N. antes de su

independencia y aunque esta parte de Suramérica fue dependencia española, no anglosajona, y el

derecho constitucional hispano organizó el imperio en provincias, ajeno a esa institución de los

Territorios Nacionales, estos llegan al Río de la Plata, de la mano de los redactores de la

Constitución Nacional de 1853 que, copiaron esta figura, de la carta yanqui, que fue modelo para

los independentistas. Recordemos de paso, en una digresión para mayor abundamiento que,

desde el Primer Gobierno ¿Patrio? De 1810 conducido por el súbdito británico Cornelio Tadeo

Judas Saavedra, la infiltración inglesa en las administraciones argentinas ha sido constante.

Sigamos.

 

Esta instalación de los T.N. en el derecho y primeros pasos de nuestra organización política,

impactada por las conveniencias británicas, se prolonga en el desarrollo y reformas

constitucionales argentinas, del siglo XIX, luego de la secesión antifederal de B. Mitre y llegó hasta

mediados del siglo pasado, cuando Perón procede con las provincializaciones y la Re federalización

y democratización efectiva de la totalidad de la Nación, desde la Quiaca al Polo.

 

Con la persistencia de su voluntad colonial de la que hablábamos, los ingleses vuelven con su

doctrina mediante la Revolución Libertadora y en 1957, con el Decreto 2191 logran que se

reinstale el Territorio Nacional de la Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, involucrando directamente, el ámbito de operaciones, cuya importancia, recobraría protagonismo

sobre el final del siglo, con la batalla de Malvinas. A pesar de sus logros parciales en la tarea de

desinformar a los argentinos de su geo espacio nacional con la difusión de mapas tergiversados del

país, fuera de una escala homogénea de su geografía austral y polar, (que nos hacen publicar y con

los que maleducamos a nuestros niños y jóvenes) no lograron alejarnos de nuestro amor por

Malvinas. Miles de jóvenes, marcharon a la batalla en las Islas, dispuestos a dar la vida por ese

pedazo de Patria. Y en este sentido, en cuanto a la restante problemática austral, me animo a

decir y quisiera equivocarme, que nadie lo haría por la Antártida, cuya internacionalización

instalada, ha penetrado en la conciencia popular. Veremos.

 

En aquellas condiciones, llegamos a la reinstalación democrática de 1983 y con ella, al poder para,

reivindicar a Perón y a los fueguinos, volviendo a provincializar el Territorio Nacional aún vigente,

contra la colonización del gobierno nacional y la reacción local, dispuesta a defender el

centralismo porteño y su unitario sesgo probritánico, como quedó plasmado en la traición al

federalismo y la autonomía provincial fueguina, en enero de 1991. Así las cosas, está claro que, la

táctica y las herramientas utilizadas hasta ese momento, han perdido para ellos, efectividad y

vigencia para el conflicto. Hoy deben adecuar su táctica a las nuevas circunstancias, descartando lo

que ya no les resulta conducente aplicar. Aquí, es donde aparece la nueva herramienta: LA

PROVINCIA 25.

 

Esta idea, es expuesta cabalmente, confirmando aquel apotegma: “Argentina es nuestra mejor

colonia, porque se gobierna y defiende sola” de la siguiente guisa: “[…] Por último, no cabe duda

alguna que cuando temprano o tarde recuperemos la soberanía, las Malvinas y demás

archipiélagos australes configurarán la 25ª provincia, la marítima e insular. ¿Sabe porque lo afirmo

con seguridad? Porque el status jurídico que tendrán será especial y ello exigirá constituir un

estado federal con excepcionales normativas de autonomía. Será una conditio sine qua non que

contendrá el Acuerdo histórico y memorable por todos los tiempos de restitución de la soberanía.

¡Ojalá mis nietos lo vivan y celebren!”

 

Claro, como los sesudos constituyentes argentinos de 1994, fueguinos entre ellos (y no ingleses)

establecieron el derecho de las provincias a “celebrar convenios internacionales, en tanto no sean

incompatibles con la política exterior de la Nación” (Art. 124) se da esta hipótesis, sobre la que

deberemos trabajar, rechazando su posibilidad. Se produzca decimos, llegado ese caso descripto

en el párrafo anterior que, en el día de mañana, LA PROVINCIA 25 - obviamente -gobernada por

los Kelpers, solicite el protectorado del imperio británico para ejercer su autodeterminación y

declarar su independencia, saldando definitivamente el asunto, con la ayuda y de manos de los

propios argentinos. ¿Qué mejor?

 

¿Qué sucedería en Buenos Aires? Por supuesto ¡Alerta y Movilización! Seguros debates, nuestra

Cancillería, clamando por el derecho argentino; idas y venidas de los periodistas del Régimen,

antes de reclamar en Naciones Unidas y la Celac. Tal vez como en el 82’ Costa Méndez, pediríamos

la escupidera a Cuba o a Putin y ¿Que haría nuestra flota de mar, frente a los submarinos atómicos

de Gran Bretaña? Bueno, las respuestas a estas preguntas las dejo en manos de v. imaginación,

muchas de las cuales ya han tenido una respuesta de la Historia. A raíz de esto, les informo que

Inglaterra, haría esta operación, de una manera ya utilizada por su Almirantazgo, repitiendo el

incidente que sufriera el Tte. Cnel. Pinedo de la goleta Sarandí, en 1833 cuando: arribado a

Malvinas, el Comandante inglés de la Clío, le informara que, la amistad con las Provincias Unidas

seguía de acuerdo con el Tratado de Paz y Amistad celebrado en 1825 y que no estábamos en

guerra pero que, a pesar de eso, tenía ordenes de arriar el pabellón Rioplatense; tomar posesión

de las Islas y llevarlos a todos a Buenos Aires, iniciando la historia que conocemos hasta ahora.

Esto es entonces, como ellos, acostumbran hacer estas cosas, forzando la interpretación del

derecho público internacional e interno o en su contra lisa y llanamente. Este es el tema con la

futura PROVINCIA 25.

 

 

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