martes 25 de enero de 2022 - Edición Nº1147

Análisis | 20 oct 2021

YPF: economía circular en el campo, no en el mar


Por:
walter castro

El paquete accionario de YPF está compuesto de la siguiente manera: 3.764 acciones clase “A” propiedad del estado nacional equivalentes al 0.001 %, 7.624 acciones clase “B” equivalentes al 0.002 % propiedad de las provincias y los accionistas con acciones clase “D” cuentan con 200.589.525 equivalentes al 51 % es decir que el conjunto de todos los argentinos poseemos mas del 51 % del paquete accionario de la petrolera nacional, mientras que el 49 % restante cotiza en la bolsa de Buenos Aires y Nueva York.


La excelente zona agrícola ganadera de la Argentina está comprendida en una vasta franja conformada entre los 3.694 km de Norte a Sur y los 1.408 de Este a Oeste de nuestro territorio. La producción intensiva de esta zona convierte a nuestro país en el principal exportador de Biodiesel, el primer exportador mundial de aceite y harina de soja y el tercer exportador mundial de maíz y girasol. Es decir que de 15 alimentos básicos, Argentina está entre los primeros cinco exportadores mundiales de dichos productos que, el 80 % de los embarques, salen por los puertos del Gran Rosario, convirtiendo a la región en el mayor complejo agro exportable del mundo.


Todas estas cifras no hacen más que determinar un rol importante de Argentina a la hora de alimentar a una población mundial que, según estadísticas, alcanzará los 8500.000.000 millones de habitantes promediando el 2023.


También, según datos del 2019 del mercado total del combustible elaborado de la Argentina, 12.700.000 M3 millones de metros cúbicos el 18 % fueron destinados al campo. De esos 2.240 millones de M3, 940 M son para el consumo tranqueras adentro, mientras que para el transporte agrícola se utilizaron 1.300 M, convirtiendo al combustible en un factor esencial para la actividad.


En el año 2004, bajo el gobierno de Néstor Kirchner y satisfaciendo una imperiosa necesidad, casi clamor, YPF da inicio al programa canje de granos por el cual la empresa petrolera entrega lubricantes y combustibles por un porcentaje de granos. El canje les permite a los productores agro ganaderos financiar y abonar los insumos con mayor facilidad.


La empresa YPF, por su parte, con los granos recibidos, los divide en tres segmentos: 1) Alimentación, 2) Producción Biodiesel, 3) Exportación. Esta operatoria coloca a la empresa entre los diez principales exportadores de la Argentina ya para el año 2019 y, con una demanda creciente, YPF se convierte en “YPF-AGRO” con 102 bases estratégicamente instaladas a lo largo y ancho de nuestro país.


Hasta aquí describimos lo que en principio se podría denominar como un claro ejemplo de “economía circular” en la que el Estado no tiene un rol tan solo asistencialista, sino por el contrario, es parte activa en la cadena de valor y partícipe esencial a la hora de la explotación y exportación de sus (nuestros) recursos.

 

A nadie de los que usufructúan la operatoria del canje propuesta por YPF-AGRO, se lo escuchó quejarse o temer con convertirse en Cuba o Venezuela, ni de la injerencia del Estado en estas cuestiones. Evidentemente, es un segmento particular si lo hay, se subsidian con los fondos de una empresa que es “propiedad” del conjunto a quienes ellos desprecian. 


Por otra parte, nos surgen interrogantes, varios algunos hasta dolorosos y obscenos. ¡Cómo es posible que si el mundo nos augura un rol fundamental para satisfacer la demanda alimentaria para 8500.000.000 M de habitantes, todos los días veamos la postal cruda que se traza en nuestras calles y en nuestro entorno? ¿Cómo es posible tener los índices que nos golpean mes a mes emanados desde el INDEC? ¿Cómo es posible seguir prometiendo, prometiendo y prometiendo?


Y el principal de los interrogantes que se nos hace carne es por qué esa “economía circular” de la que muchos hablan pero en la que pocos creen, no puede ser llevada a cabo sobre nuestros recursos ligados al mar. De hecho, al igual que en el campo, a este sector, bajo la figura del “acopio” YPF (51% nosotros) también les da un precio preferencial sobre los combustibles a estos verdaderos varones de la integración vertical con Europa y precarizadores seriales.


La gran diferencia es que aquí, pese a pagar un valor mucho menor al del surtidor, los armadores no interactúan con el Estado, sólo le piden y lo convidan con despidos y con un sector que se esfuerza por no regularizarse.


No participamos en las construcciones, vienen de España; no participamos en la cadena de valor, también mayoritariamente el recurso en bloques se va a España; no participamos en los desguaces, se van hasta Turquía para no hacerlo acá, luego de haber expoliado nuestros recursos por más de 50 años, no sin antes “vender las cuotas” de un recurso nuestro y el permiso de pesca a empresas diferentes.


Todos los años, el Estado pone a disposición bajo el sistema de cuotas entre 200 y 300 mil toneladas del recurso Hubbsi, la gran mayoría de los armadores nacionales desechan este recurso para ir en busca de especies de mayor valor comercial, en esa especie de mayor valor se produce la pesca incidental o bycatch y en los que capturan las especies comerciales se da el descarte.


No nos vamos a extender más, solo vamos a decir que ya que nos han metido en la cabeza que el Estado no sirve para nada, o que todo lo que toca lo inutiliza o burocratiza, y menos aún pensar en una empresa nacional de pesca, desde aquí solo le sugerimos, le pedimos a YPF que, al igual que lo hace con los granos en el campo, al sector de la pesca nacional, a cambio de un combustible diferenciado, les tome parte de la producción, del Bycatch y los descartes así con los granos podremos satisfacer el mercado interno, elaborar y poner de pie los frigoríficos que acompañen la iniciativa y a la vez exportar el producido como excedente. El antecedente está y es “YPF-AGRO”. Por qué no pensar en una “YPF-MAR”. 


Desde toda la vida los empresarios de la actividad se están fundiendo y todos los primeros de año auguran un año fatídico para luego en diciembre exhibir mayores ganancias que en el año anterior. No pedimos nada ilegal, nada de planes, nada de asistencialismo, solo guiar al Estado en una actividad totalmente rentable que, dicho sea de paso, puede volver a dignificar a los trabajadores del sector. No hace falta ni siquiera infraestructura. Las 102 bases estratégicas también alcanzan a los puertos. Si no se avanza o se estudia esta medida es porque ya ni siquiera se trata de confrontar con el poder económico, o al menos convertirnos en un actor del mercado que pueda competirles mediante una actividad rentable             
          
 

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