sábado 25 de junio de 2022 - Edición Nº1298

Soberanía | 18 feb 2022

Jorge Alegrechy

⚡️Se necesita decisión política para aprovechar el potencial energético argentino


Por:
Jorge Alegrechy

 

El gobierno debe plantearse un plan energético para llegar a metas que impliquen una revisión en las cadenas de valor y costos de toda la industria hidrocarburífera y eléctrica, y desandar el camino de la continuada desregulación neoliberal que ha dejado de lado proyectos e infraestructura y volver a tener un Ministerio de Energía.

 

Las acciones deben ser en distintos sentidos; garantizar las tarifas con precios acordes en base a la remuneración real de su producción y el objetivo de un precio adaptado al desarrollo de la economía nacional en su conjunto; modernizar tecnológicamente los servicios a la población; fortalecer el desarrollo hidroeléctrico a partir de la terminación de las concesiones en los próximos años; lograr que los distribuidores de electricidad y gas natural cumplan un rol de integración territorial y social, etc.

 

Siendo la energía el factor principal para el desarrollo, sin menoscabar otras fuentes de energía, es prioritario el afianzamiento de la producción de los yacimientos de gas convencional y no convencional, como Vaca Muerta y sur patagónicos, para fortalecer el autoabastecimiento interno en primer lugar y exportar el excedente.

 

El gobierno conformo el Fondo de Desarrollo Gasífero Argentino (Fondesgas) que estará prioritariamente enfocado en la construcción  del Gasoducto Néstor Kirchner, una obra vital para el desarrollo del shale gas, que conectara el área de yacimientos no convencionales de Vaca Muerta en Neuquén, con Río Negro, La Pampa, Buenos Aires para terminar en San Jerónimo (Sta Fe) y hacer nuevos gasoductos proyectados, como la Etapa III “Mesopotamia” del Gasoducto del Noreste Argentino (GNEA), en las provincias de Corrientes y Misiones. También hacer nuevos almacenamientos de superficie de GNL en Escobar o Bahía Blanca, ambos en la Pcia de Buenos Aires. Todas estas obras permitirán el reemplazo del gas natural importado, ya sea proveniente de terminales de regasificación o el inyectado en cabecera del Gasoducto Norte proveniente de Bolivia.

 

Hay que intensificar el desarrollo para la producción de hidrógeno, que funciona como combustible sin producir contaminación ni gases de efecto invernadero. El proyecto de la empresa australiana Fontescue Future Industries, que lo realizará a partir de energía eólica, luego de un tratamiento será un vector energético. La planta se instalará en Sierra Grande (pcia de Río Negro) y generará 15.000 puestos de trabajo y producirá 35.000 toneladas de hidrogeno verde. Asimismo, hay que Aprovechar la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) en Arroyito (Neuquén) cuyo reactor está en condiciones para producir hidrógeno verde a través de energía eólica o hidrógeno azul a través del gas de Vaca Muerta.

 

Acelerar la construcción de las represas del río Santa Cruz, como así también los proyectos Chihuidos en Neuquén, los de Mendoza, como Portezuelo del Viento y El Baqueano, y las existentes en el rico inventario de obras hidroeléctricas. 

 

Es necesario expandir el Sistema Argentino de Interconexión (SADI), al que el macrismo no le sumó un metro, y asegurar obras para el abastecimiento del AMBA con la línea de Extra Alta Tensión de 500 kv entre Vivorata y Plomer (pcia de BS. As.); el anillo de zona norte del AMBA a la estación terminal Oscar Smith y obras anexas el Gran Buenos Aires. Seguir interconectando las regiones del Noreste con la del Noroeste, la región de Cuyo con el Centro y el Comahue, y la Patagonia con la isla de Tierra del Fuego. Todas proyectadas, y luego paralizadas durante el gobierno neoliberal.

 

Los recursos eólico y solar en la argentina se encuentran entre los mejores del mundo. Hay que aprovechar ese potencial con trabajo nacional; con empresas nacionales que contrataran mano de obra local y producir ingeniería, equipos y conocimiento para dotar de tecnología a los muchos proyectos existentes en distintas provincias.  

 

Promover las energías renovables, eólicas y solares, que aunque sean intermitentes, reducida la capacidad de almacenar la energía para sortear su intermitencia y no consideradas de base, siempre aportan; el biogás y la biomasa y todo aprovechamiento hidroeléctrico. 

 

La energía nuclear se constituye como un sector clave para la reconstrucción argentina pues genera empleo, desarrollo tecnológico y electricidad en forma segura y confiable para el país. Las centrales nucleares no dependen de factores estacionales y climáticos para su funcionamiento y son claves en la lucha contra el cambio climático porque no generan gases ni partículas causantes del efecto invernadero, uno de los responsables del calentamiento global.  

 

Como vemos, Argentina cuenta con un potencial energético mayúsculo, se necesita la decisión política para usufructuarlo. 

 

Jorge Alegrechy 

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