sábado 25 de junio de 2022 - Edición Nº1298

Análisis | 11 may 2022

Mgtr. Carlos Andrés Ortiz 🖊️

🚜 Involucionistas del feudalismo campero


Por:
Mgtr. Carlos Andrés Ortiz

Ya lo afirmé antes, en repetidas ocasiones. Los sectores reaccionarios, de mentalidad feudal, clasista y por lo general cerradamente racistas; de un conservadurismo ultra montano, son funcionales a poderes transnacionales que tienen dos objetivos en sus acciones, y por ende en los gobiernos y sectores políticos subordinados a ellos.

 

Son sectores socio políticos recalcitrantemente obcecados, y llenos de odios viscerales de la peor estofa contra todo lo Nacional y Popular; disponiendo de múltiples tentáculos con los que ejercen el poder.

 

Los factores del poder antinacional, al cual se suman gustosos y en muchos casos en forma nulo pensante los sectores oligárquicos mega terratenientes y sus vinculados, a esos infames objetivos reales de involución forzosa y destrucción impiadosa, intentan ocultarlos declamando falso patriotismo hueco de contenido, simple patrioterismo de bandera. 

 

Hacen sus actos públicos con profusión de banderas argentinas, y declamando a los gritos supuesto patriotismo, mientras se regodean apoyando a la timba financiera, la fuga alevosa de divisas, los cierres de industrias, las paralizaciones de grandes obras públicas imprescindibles para el desarrollo (que no les interesa lograr, pues solo miran “el campito”, las vacas, la soja u otros cultivos), el contrabando de soja para eludir impuestos y fugar divisas, la entrega vil de sectores y empresas nacionales estratégicas, despreciando a la vez la Salud y la Educación Pública, todo eso entre otras “lindezas” de similar malicia y carencia de elemental patriotismo auténtico.

 

Pero, sobre todo, esos oligarcas (y los clasemedieros fuera de foco que los apoyan sin entender que con sus posturas abonan su propia miseria,), añoran volver a “los buenos viejos tiempos” en los que los peones y asalariados eran tratados como simples siervos de la gleba del medioevo, como entes cosificados y desechables; o en real situación de semiesclavitud apenas malamente disimulada. 

 

También son entusiastas, fervorosos y agresivos apoyadores de los planteos de la oligarquía mega terrateniente, los muy colonizados mentales milicos proceseros y sus camadas sucesivas, quienes por los nocivos efectos de décadas de adoctrinamiento antinacional (que parecería se sigue inculcando) son por regla general (con pocas excepciones) incapaces de razonar que son usados como disponible fuerza de choque para consumar la total destrucción nacional. Se ubican en las antípodas de Señores Militares de Mentalidad Nacional, que Argentina supo tener, entre ellos muchos destacados patriotas que contribuyeron a la Grandeza Nacional; casi todos ellos formados antes de “la fusiladora” del ’55 y el infame “proceso” del ’76.

 

Por algo el gran historiador revisionista, corajudamente en pleno “proceso”, al fallecer el notable patriota que fue el General Guglialmelli, publicó “ha muerto el último General de la Patria, ahora solo quedan generales de empresas”.

 

El objetivo de mínima de los factores del poder antinacional (al cual son entusiastas funcionales los oligarcas camperos), es hacernos involucionar por la fuerza, para meternos en el ajustado corsé del anacrónico e inviable feudalismo institucionalizado, aquel vigente en el siglo XIX, posible de instalar solo en base a los degüellos masivos ordenados por Mitre y avalados por Sarmiento y continuadores del régimen; feudalismo cuyos últimos estertores se dieron en la década infame de los años ’30, época en la cual el entonces vicepresidente, “Julito” Roca, al rubricar el infame Pacto Roca–Runciman, se congratuló expresando en su discurso a los postres del acto de firma, que “Argentina es la joya más preciada de la corona de su Graciosa Majestad Británica”.

 

Ya un siglo atrás, ese miope modelo político–económico era inviable para una Argentina de más de diez millones de habitantes, como con crudeza insensible afirmó Federico Pinedo en la década infame, sosteniendo que se debía mantener la relación de cuatro cabezas de ganado por cada habitante para no pasar a ser “inviables”…y como ultra liberal y pro oligárquico, ni se le ocurrió aumentar las cabezas de ganado, ni menos aun diversificar la economía, volcándonos a la industrialización y el desarrollo tecnológico, para no depender solo de las producciones primarias.

 

Pinedo, como “Lord” Leguizamón, Duhau y otros tecnócratas subordinados a los dictados del Imperio Británico (después del ’45 se alinearon bajo tutela de la potencia de turno), eran dóciles seguidores de las sutiles pero férreas directivas emanadas del poder de su graciosa majestad, de la cual eran de hecho súbditos sumisos. De ahí el “honor” de nombrar Lord al catamarqueño aludido, sin prosapia de nobleza ni antepasados anglosajones, pero dócil servidor de los dictados británicos, aun en contra de los Intereses Nacionales.

 

Precisamente, los feudalistas camperos, con algunos voceros pletóricos de soberbia, amenazaron ahora que sus objetivos son involucionarnos al país–estancia, “por las buenas o por las malas”; llegando incluso más allá en sus soberbios y excluyentes planteos, al afirmar que “son los dueños de Argentina”, en la cual pretenden mandar como tiránicos patrones de estancia disponiendo de vidas y dignidades de la peonada cosificada y de todos los argentinos.

 

Pero claramente, el objetivo de máxima, establecido por los Centros del Poder que maneja el Atlantismo (vinculado a la llamada Globalización Salvaje), es hacer desaparecer a la República Argentina, provocando una implosión balcanizadora que nos transforme en media docena (o más) de mini Estados inviables e inmanejables, que sean títeres dóciles de esos poderes tras las sombras.

 

A muchos, poco o nada informados, este objetivo perverso de disolución nacional programada y en parte ejecutada, puede parecerles una opinión tremendista, sin sustento o incluso delirante. Pero lo concreto, lo real (más allá de las “posverdades múltiples” de los desinformadores de la opinión pública), es que los indicios concretos son muchos, contundentemente evidentes.

 

Las evidencias que muestran las acciones para involucionar e incluso implosionar a Argentina, se pierden dentro de la abrumadora cantidad de informaciones falsas o irrelevantes, disponibles, con las que nos saturan desde los medios concentrados, desde las redes sociales, y otras fuentes de comunicaciones informales, siempre vigentes, como los chismes y opiniones diversas propaladas por sutiles agentes diversos del caos y del desánimo general.

 

Esos evidentes indicios se señalan seguidamente.

 

•           Varios países fueron brutalmente atacados, desde adentro con operaciones de guerras híbridas, o desde afuera con operaciones semi encubiertas, presiones financieras u otros métodos que incluyen las manipulaciones por medio de las redes sociales; o incluso con las agresiones directas, buscando la balcanización o la transformación en Estados inviables y totalmente desarticulados.

 

•           En Argentina, las operaciones de guerra psicológica para desarticularnos, para achicarnos y endeudarnos, son de vieja data; pero se acentuaron a partir de la “revolución neoconservadora” de Reagan–Tatcher; imponiendo destructivas políticas neoliberales, con distintos actores “de derechas e izquierdas” funcionales a esos objetivos. Soportamos ya casi medio siglo (desde 1976) de gobiernos y políticas destructivas neoliberales, con muy contadas excepciones.

 

•           No es mera casualidad que se insista en el ultra indigenismo, que inculca un racismo inverso, de odio al blanco y a Argentina, buscando imponer divisiones insalvables cuyo corolario será -si no se le pone coto- la fragmentación territorial; no siendo casual que opere desde Bristol, Gran Bretaña, la ONG Mapuche Nation, clara herramienta del poder británico.

 

•           El exgobernador mendocino Cornejo, vocero del neoliberalismo radical adosado al macrismo, fogoneó e instalo la cipaya idea de “independizar” a Mendoza y Córdoba, lo cual tuvo los apoyos de algunas embajadas extranjeras, del cipayaje autóctono, y los silencios cómplices de casi todo el arco político y de los pseudo patriotas de uniforme, de mentalidad procesera.

 

•           Las políticas intencionalmente destructivas, impuestas por la dupla Videla – Martínez De Hoz, no fueron desarmadas por Alfonsín, y se profundizaron en los gobiernos de Menem y De La Rúa; reinstalándose en el macrismo con notable crudeza y bajo la cobertura del poder mediático, judicial y de los “servicios” que operaron y operan como cobertura de los operadores del neoliberalismo.

 

•           La brutal deuda externa en la que nos embretaron, además de ser herramienta clave para perpetrar la descomunal timba financiera y la fuga de capitales, opera como poderosa herramienta para condicionar e impedir nuestro desarrollo, con lo cual actúa como factor conducente a la disolución nacional.

 

•           Las soberbias imposiciones, que como mandatos de descarnado corte neocolonial, pretende dictar EEUU, en contra de la Cuarta Central Nuclear, y manifestando “preocupación” por las instalaciones chinas de investigación espacial, son inadmisibles e intolerables, y como es usual cuentan con los beneplácitos de los poderes mediáticos concentrados, del sector político neoliberal, y de varios otros que parecen no darse por enterados.

 

            Pero a EEUU no le “molestan” las instalaciones militares británicas en Malvinas, ni las instalaciones de investigación espacial que la Unión Europea montó en Mendoza. Doble vara usual del poder anglosajón.

 

            Esas presiones neoimperiales no molestan, y más bien complacen, a la retrógrada oligarquía mega terrateniente y sus múltiples tentáculos o asociados, incluyendo entre ellos a los mega empresarios fugadores y otros de la “Unión Industricida Argentina”.

 

            En realidad, buscan con esas presiones, impedir iniciativas estratégicas que favorezcan nuestro desarrollo, las que a la vez fortalecen los acuerdos estratégicos en vigencia con China y con Rusia, los que son en sí mismos muy importantes, y que ponen frenos a los condicionamientos que buscan imponer desde el neocolonialista Bloque Atlantista. El mismo, cuyo brazo armado, la OTAN, apoya la usurpación territorial de anacrónico colonialismo de Gran Bretaña en Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, además de las claras amenazas que desde allí se ciernen sobre la Antártida Argentina y nuestra Patagonia.

 

            Son esos mismos poderes Atlantistas que impiden el imprescindible rearme de nuestras hoy escuálidas Fuerzas Armadas, poderes que claramente tienen operadores enquistados dentro de Argentina.

 

En ese contexto de falso patriotismo y de desvergonzada y excluyente prioridad de egoístas intereses personales, fue evidente como se formaron las autodenominadas “familias patricias” o sectores de las excluyentes clases socio económicas altas, lo que se vinculó directamente con la propiedad de extensísimas parcelas de tierras muy fértiles, en particular predominantemente en la feraz Pampa Húmeda, cuyos títulos de propiedad fueron otorgados por operetas de abogados y de otros influyentes, vinculados al poder político concentrado, el cual a partir del predominio mitrista se apoderó de los resortes del poder, sin oposición posible en ese largo período de nuestra historia.

 

            Es decir que, a diferencia de EEUU, que facilitó la propiedad de parcelas reducidas para fomentar el poblamiento y evitar los latifundios (país al que toman como modelo, pero omitiendo “detalles incómodos”, como el de distintos regímenes de reparto de las tierras públicas), en Argentina, con prepotencia unas pocas familias se adueñaron de extensísimas tierras, impidiendo que criollos, pueblos preexistentes e inmigrantes, accedan a ser legítimos propietarios de lotes rurales de tamaños lógicos; con lo que se facilitó la acentuada concentración de tierras rurales en pocas y excluyentes familias; en buena parte herederas de los “usurpadores legales” del siglo XIX; a los que se sumaron en las últimas décadas los pooles de siembra y mega operadores similares.

 

            Ese fue y es el núcleo del poder ultra conservador, que se opone al pleno desarrollo nacional, el cual debe incluir necesariamente una más equitativa distribución de la riqueza, lo cual puede y debe hacerse sin violencias, pero con una fuerte intervención estatal que priorice los Intereses Nacionales por sobre los egoísmos y cerrados grupos de poder feudal a los que nunca les interesó el desarrollo pleno y la soberanía nacional.

 

            Como muestra de los perniciosos efectos de la economía primarizada y la concentración económica, se puede ver que Uruguay es expulsor crónico de población, que en ese esquema excluyente debe emigrar forzada por la miseria y la falta de oportunidades. Hace décadas que la población uruguaya no crece, lo cual prueba lo dicho.

 

            Pero en Argentina, de cosas como esas, no se habla, o se dice muy poco.

 

            Como algunas de las medidas pendientes, para transformar ese pernicioso estado de situación, pueden citarse los siguientes.

 

•           Volver a poner en vigencia el ITAEA (Impuesto a las Tierras Aptas para la Explotación Agropecuaria), la cual fue anulada presurosamente en el proceso, a instancias del oligarca Martínez De Hoz, hombre de la Sociedad Rural.

 

•           Aprobar con urgencia el Impuesto a la Renta Extraordinaria, como muy justa medida para ayudar a pagar la descomunal deuda externa, la misma que los camperos aceptaron gustosamente, con cipayo criterio de evidente nulo patriotismo.

 

•           Implementar expropiaciones de tierras no trabajadas por sus dueños o parcialmente ociosas, para asignarlas a trabajadores y emprendedores rurales, que en muchos casos deben pagar costosos arrendamientos y no se pueden afincar definitivamente por no ser propietarios.    

 

MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ

Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

http://caoenergia.blogspot.com.ar

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