lunes 08 de agosto de 2022 - Edición Nº1342

Soberanía | 19 jul 2022

Patria o colonia

Historia y Planificación para un país, no para una semicolonia


Por:
Jorge Alegrechy

Historia y Planificación para un país, no para una semicolonia

 

El historiador francés Pierre Vilar (1906-2003) decía: "Comprender el pasado es dedicarse a definir los factores sociales, descubrir sus interacciones, sus relaciones de fuerza, y a descubrir, tras lo textos, los impulsos (conscientes, inconscientes) que dictan los actos. Conocer el presente equivale -mediante la aplicación de los mismos métodos de observación, análisis y de critica que exige la historia- a someter a reflexión la información deformante que nos llega a través de los medios. Comprender es imposible sin conocer. La historia debe enseñarnos en primer lugar, a leer un periódico. Es decir, a situar las cosas detrás de las palabras porque razonar sobre una sociedad sin haberse sumergido de manera concreta, directa, en lo que fue su pasado, es arriesgarse a creer en el valor explicativo de lo instantáneo y lo eterno".

 

En estos momentos, en que el país se encuentra en una situación muy delicada, donde las corporaciones e instituciones financieras transnacionales, junto con el cipayismo vernáculo, quieren que la Argentina retorne a las primeras décadas del siglo pasado, repasemos la historia y veremos que hubo un 17 de Octubre de 1945 y planes quinquenales (1947-1951 y 1953-1957); recuperemos, reactivemos y fortalezcamos nuestra conciencia histórica y empoderémonos nosotros mismos de nuestras conquistas y derechos, para que nunca jamás retorne el neoliberalismo, que es sinónimo de dependencia, pobreza y la exclusión de compatriotas.

 

Hay que debatir qué tipo de modelo de país queremos. Un país enormemente rico, con un pueblo empobrecido (40% de índice de pobreza), con una inflación desmedida y descontrolada, una fuga de capitales permanente por la validación de la estafa con el FMI, más las deudas privadas; y con un gran desempleo en un país que está todo por hacerse, o un país con una planificación que busque resguardarnos a todos y todas sin excepciones, dispuesto siempre a generar constante bienestar y realización colectiva, como el plasmado en el primer párrafo del Plan de Operaciones de Mariano Moreno y Manuel Belgrano: “el mejor gobierno, forma y costumbre de una Nación es aquel que hace feliz a mayor número de individuos”.

 

Paremos la consolidación y profundización de un modelo exportador extractivista, que desde el dominio transnacional de los sectores estratégicos de la economía, saquea las riquezas naturales de nuestra Patria en detrimento de nuestro mercado interno, la industria y el trabajo social.

 

Hagamos historia y recordemos que en 2004 hubo un Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios Públicos de la República Argentina, con ideas y convicciones que pudieron llevar a la práctica en un plan de infraestructura nacional, federal y sin precedentes en la historia argentina.

 

Una planificación que permitió garantizar una mejor calidad de vida en cada rincón del país, promoviendo el acceso de la población a bienes y servicios básicos, impulsando el desarrollo equitativo de las regiones y el arraigo de sus habitantes, se realizaron inversiones en materia de infraestructura básica, viviendas y equipamientos – educativo, sanitario, institucional y sociocultural.

 

La construcción de reactores nucleares de potencia y experimentación, la fabricación de radioisótopos y una medicina vanguardista como la que ostenta hoy la Argentina y que el macrismo quiso desmantelar; los más de 3000 km de gasoductos dedicados a abastecer el mercado interno; los más de 5000 km de electroductos para interconectar eléctricamente las distintas regiones del país más allá de la Pampa Húmeda, la construcción de  satélites y tener el Plan Nacional de Telecomunicaciones Argentina Conectada, son hechos que se planearon y se llevaron a cabo.

 

Además, obras de saneamiento con plantas de tratamientos de efluentes cloacales y pluviales y plantas de potabilización de agua que permitieron la mejora de la salud, destacándose en particular la reducción de la mortalidad infantil; represas y centrales hidroeléctricas, parques eólicos y solares, para diversificar la matriz energética, en fin, miles de obras de distintos tamaños que se pudieron realizar por una decisión política sobre la base de un planeamiento pensado para un país soberano y no para una semicolonia.

 

Por todo esto, ante el avance del neoliberalismo, que se quiere volver a instalar en nuestro país, luego de la tierra arrasada que dejaron entre 2016 y 2019, hagamos historia y pensemos en lo que expresó Pierre Vilar.

 

Jorge Alegrechy

 

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