viernes 30 de septiembre de 2022 - Edici贸n N潞1395

Entrevistas | 18 ago 2022

驴Lo que se viene? 馃拃

馃あ Oda a la dolarizaci贸n, el empobrecimiento y la sumisi贸n final del pueblo y el Estado argentino


Mientras el dólar cada día pierde más credibilidad y respaldo internacional, la Facultad de Ciencias Empresariales y el IAE Business School de la Universidad Austral convocó a un debate internacional “Programas de Estabilización Económica para Argentina”, a ex ministros de economía y presidentes de bancos centrales de Chile, Perú, Colombia y Brasil, en el cual dialogaron sobre las medidas que implementaron en sus países durante momentos críticos para estabilizar la economía. Al mismo tiempo, trazaron un paralelismo con lo que sucede en Argentina. 

LOS TEMAS CENTRALES FUERON: Dolarización, estabilización y autonomía del Banco Central.

A continuación compartimos las citas más destacadas de todos los expositores de la segunda y última jornada.

 

 

Augusto De La Torre.

Ex Economista Jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial y Ex Presidente del Banco Central de Ecuador.

 

“La dolarización en Ecuador se adoptó porque no teníamos otra opción, después de que la moneda perdió su funcionalidad en todas sus dimensiones: como acervo de valor y ahorro, como medio de pago y unidad de cuenta. La debilidad de la moneda condujo a una dolarización de facto, en sus contratos financieros particularmente”.

 

“Obviamente se perdió un instrumento de política pública, en particular, se pierde la capacidad de tener una política monetaria contracíclica y también la capacidad de tener un ajuste más eficiente en el tipo de cambio real, cuando éste necesita devaluarse”.

 

“Lo que no se pierde con la dolarización, porque en el caso de Ecuador nunca lo tuvimos, es el prestamista de última instancia. Creo que en América Latina pocos tienen este prestamista en el sentido de los países avanzados”.

 

“Lo que se ganó con la dolarización fue una increíble estabilidad nominal y financiera, porque la inflación se determina en Estados Unidos y las variables financieras son muy estables. También se ganó en una curiosa resiliencia ante corridas de depósitos, incluso en los peores momentos de inestabilidad política e institucional”.

 

“También se ganó un desacoplamiento entre el ámbito político y el ámbito monetario y financiero. Mientras la política puede estar en un gran caos, las variables monetarias y financieras son muy estables”.

 

“La dolarización no te da competitividad, en momentos difíciles te merma competitividad, y se exige mucha política activa para mantenerla a nivel internacional. Tampoco otorga disciplina fiscal, la dolarización no mueve -ni a favor ni en contra- de la disciplina fiscal. Tampoco se gana en viabilidad institucional, de hecho el desacoplamiento entre la vida financiera y monetaria, y la vida política es tal que uno, incluso, puede tener problemas de viabilidad institucional que parecen no afectar directamente a la viabilidad de la dolarización. Tampoco ganas una reducción del riesgo país por estar dolarizado”.

 

“La inestabilidad política a la única variable que le pega en alta frecuencia es a la prima de riesgo país, que no está perfectamente arbitrada con las condiciones domésticas. Pero no se transmite a la tasa de inflación y esto es interesante porque hace que la gente se desentienda -más de lo que debería- de los problemas políticos porque estos no le pegan en el bolsillo”.

 

“La estabilidad es muy importante para la psicología de los ecuatorianos”.

 

“La dolarización estabiliza rápidamente la tasa de interés, pero se demora en estabilizar la inflación”.

 

 

Alfredo Arizaga.

Ex Ministro de Economía y Finanzas de Ecuador.

 

“Si hay algo que caracteriza a los programas de estabilidad y tienen todos como punto en común son la credibilidad y la prohibición de que el Banco Central otorgue crédito al fisco”.

 

““Al momento de dolarizar no teníamos credibilidad en el gobierno, en las instituciones y tampoco en el sistema financiero. Existía una nueva constitución -recién inaugurada- y existía una nueva figura de un Banco Central independiente, pero cuyos miembros eran nombrados por el Congreso que es la institución más política y, por lo tanto, estaban sometidos al control de esa institución que es una vorágine”.

 

“El caso de crecimiento de Ecuador es un caso de éxito”.

 

“¿Qué es lo que permite el salto? La respuesta es la innovación. Cuando los empresarios se despiertan cada mañana y piensan en cómo producir mejor, en lugar de estar tratando de ganar la pelea entre tipo de cambio y tasa de interés, vemos exactamente lo que sucede en la economía ecuatoriana”.

 

“La evolución del tipo de cambio real de Ecuador provoca que haya mucha más estabilidad de la que existe, por ejemplo, en Colombia. La volatilidad puede destruir la viabilidad de muchos negocios, lo que genera un contexto de incertidumbre y termina destruyéndolas”.

 

“Uno de los elementos que más ha contribuido para que el sector productivo pueda incorporar tecnología e innovar es el financiamiento del crecimiento interno”.

 

“El mejor termómetro para evaluar si una política económica es positiva o negativa para un país son los indicadores de condiciones de vida. Ecuador supo reducir la pobreza, incluso durante la pandemia, a pesar de haberse dado en un contexto de reducción en la concentración del ingreso”.

“El principal elemento negativo de la dolarización es no poder ajustar con el tipo de cambio otras variables importantes de la economía, como por ejemplo el salario mínimo”.

 

“Lo único que le impide a un gobierno populista dejar la dolarización es la presión popular. La gente mejoró su calidad de vida de manera sustancial en los últimos 20 años y no quiere volver atrás”. 

 

 

Isaac Alfie.

Ex Ministro de Economía y Finanzas de Uruguay.

 

“Tanto Uruguay como Argentina, tenemos la particularidad de ser economías bimonetarias, en la que nuestras monedas son medio de cambio, pero en el resto de sus funciones no son importantes”.

 

“La posibilidad de endeudarnos de Uruguay hace que la inflación se pueda separar transitoriamente de los resultados fiscales”. 

 

“No todo aumento de la cantidad de dinero de Uruguay es de origen fiscal. Aunque sí todo aumento de precios, general y persistente, solo se sostiene con aumentos persistentes en la cantidad de dinero”.

 

“La confianza y credibilidad son muy importantes. Tener instituciones sólidas, que pasan de Gobierno en Gobierno, y respetar las reglas del juego son aspectos centrales”.

 

“Tener una moneda propia es central en el desarrollo del país y eso nos permite tener una política monetaria y, al mismo tiempo, enfrentar shocks externos de mejor manera, además de permitir ajustes cambiarios sin un traslado inmediato a los precios relativos”.

 

“Los ingredientes de un plan de estabilización son, primero, eliminar la causa de inflación en la que, obviamente, el déficit fiscal es el primer villano pero no es solo el déficit fiscal. Depende de los países y los momentos, en Uruguay, por ejemplo, hubo inflación generada por una política errada de redescuentos del Banco Central. También coordinación y coherencia entre objetivos y la política fiscal, monetaria y de ingresos; ganar credibilidad y desindexar para pagar menos costo en términos de nivel de actividad y desempleo. También si la inflación es muy alta, alguna ”medida de efecto” sobre las expectativas ayuda, pero no es el fondo de la cuestión, es una ayuda de corto plazo. Por último, en economías tomadoras de precios internacionales, se requieren condiciones externas adecuadas”.

 

Si se compara la volatilidad de la inflación de Uruguay y de Argentina, se puede observar que mientras en Uruguay son raros los años que la diferencia de tasa de inflación sobrepasen 10%, en Argentina hay diferencias de hasta 2700% de un año a otro. Esa volatilidad de Argentina hace imposible pensar en más allá del momento, y también imposible pensar en negocios y desarrollos a largo plazo”.

 

 

Martín Uribe.

Profesor titular de Economía en la Universidad de Columbia e investigador asociado del National Bureau of Economic Research (NBER).

 

“El tipo de cambio fijo en una economía de altísima inflación, como lo es la de Argentina hoy, es atractivo porque promete baja inflación rápidamente y lo cumple. Pero esto sería tropezar otra vez con la misma piedra”.

 

“Otra alternativa que se discute mucho en Argentina hoy es la idea de la dolarización. Yo tampoco la recomiendo por dos razones: la primera es la misma que la convertibilidad, el problema es que se pierde un instrumento de política monetaria y eso puede ser un gran problema peligroso y costoso en un país emergente. Al mismo tiempo, se pierden ingresos por seignorage”.

 

“Una ventaja de la dolarización, especialmente para un país como Argentina, es que esta ha probado ser una forma efectiva de alcanzar independencia del Banco Central”.

 

“En Argentina hemos tenido defaults seriales e inflación alta. Y con la independencia del Banco Central los países se pueden deshacer de uno de esos dos problemas, inclusive si tienen insostenibilidad fiscal”.

 

"Para salir un poco del tipo de cambio fijo y la dolarización, la alternativa que propongo tiene como eje principal la independencia del Banco Central, que debería empezar desde el día 1 de gestión del próximo gobierno, sin esperar a alcanzar la sostenibilidad fiscal primero por el Tesoro. El presidente de la Nación debe garantizar la independencia del Banco Central, no el Congreso, no los intendentes del conurbano, no los gobernadores. Una ley ayudaría muchísimo pero no es suficiente”.

 

“Quien socava la independencia del Banco Central, en nuestro país, fueron, son y serán los ministros de Economía”.

 

“En está iniciativa, el cepo cambiario debería ser eliminado inmediatamente”.

 

“La Argentina está muy lejos de tener sostenibilidad fiscal, inclusive durante el gobierno que venga. Los economistas que vengan a futuro deberían ya estar pensando cómo van a llevar a cabo la reestructuración, porque vamos derecho por ese camino”.

 

 

Alfredo Romano.

Presidente de Romano Group. Autor del libro Dolarizar.

 

“El año que viene tendremos problemas de deudas muy graves”.

 

“En los últimos 40 años, Argentina ha tenido la inflación más alta del mundo”.

 

“Me cuesta pensar que -buscando la independencia del Banco Central- en un año de elecciones, con un gobierno populista llevando adelante esa gestión, decida tomar medidas anticíclicas y quiera enfriar la economía con tal de proteger la moneda doméstica”.

 

“La Argentina no tiene políticas de Estado, y no lo va a lograr si la ciudadanía no lo pide”.

“En 139 hemos roto cinco veces la moneda, el promedio es cada 29 años y le sacamos 13 ceros. Ahora viene un nuevo ciclo y la Argentina va a tener que sacarle un nuevo cero a la moneda. Es impracticable e invivible que el billete de mayor denominación de la moneda nacional a tipo de cambio contado con liquidación sea un valor realmente es ínfimo para una economía de 400/500.000 millones de dólares”.

 

“La confianza es indispensable y en la Argentina no hay confianza en los políticos. Es muy difícil que se genere confianza en un nuevo programa económico a partir de 2023 que no baje rápidamente la inflación en Argentina, cuando a los dos años posteriores la sociedad da su veredicto en las urnas”.

 

“Argentina es un gastador serial”.

 

“Argentina podría tener crédito, pero no lo va a tener nunca porque necesita moneda que tampoco tiene porque el hecho de romper la moneda cinco veces en 139 años, tiene consecuencias y tenemos que aceptarlo”.

 

“Hay un mito respecto de que en la Argentina si dolarizamos vamos a perder competitividad. En 40 años, Argentina solo ha tenido 14 años de saldo comercial positivo, con distintos tipos de cambio”. 

 

“Es necesario darle la estabilidad y las reglas de juego para que el sector privado pueda desarrollarse en la Argentina”.

 

“La dolarización tiene que venir acompañada de un programa económico. Estoy convencido de que la reforma monetaria es fundamental para generar credibilidad y el corset necesario para que la política de turno no pueda generar la inestabilidad y volatilidad que genera cuando tiene deseos de emitir para financiar el gasto público y lo que todos conocemos en nuestro país. Hay que hacer reformas para generar la robustez necesaria para que Argentina crezca en el largo plazo”.

“Argentina hoy no podría dolarizar porque se necesita un programa económico y el presidente no cree en ellos, con lo cual es inviable proponer un plan de estabilización o dolarización”.

 

 

Diana Mondino.

Economista. Ex Directora General de Standard & Poors para América Latina.

 

“El objetivo de la estabilización tiene que ser sentar bases para el crecimiento, además de reducir la inflación. Toda estabilización tiene que ir acompañada de un plan de crecimiento apoyado en la estabilidad, que no impida el crecimiento. Nosotros en la actualidad tenemos una cantidad de elementos intervencionistas que dificultan cualquier situación: restricciones, prohibiciones, controles, cepos de toda naturaleza que dificultan la actividad económica”.

 

“Estos cambios que estamos hablando de independencia en el cambio de signo monetario, en los sistemas de indexación o de la organización, solo van a consolidarse si hay equilibrio fiscal, que es una condición necesaria pero no suficiente para una estabilización duradera que logre, al mismo tiempo, un crecimiento”.

 

“La posibilidad de contar con recursos de afuera para fomentar la transición al crecimiento es imposible porque Argentina ya ha gastado ese recurso”.

 

“Además de la eliminación del déficit fiscal y cuasifiscal, deberíamos poder generar las bases para poder pagar intereses sobre la deuda total”.

 

“Una de las formas que tendríamos para que Argentina pueda crecer es eliminar la parálisis del sector privado, inducida por el temor a un cambio abrupto”.

 

“El desmadre contractual tampoco debe ser minimizado”.

 

“Para que Argentina pueda ser más eficiente y más competitiva debemos eliminar gran parte del sistema tributario, ya que nuestro sistema graba flujos y stocks. El cúmulo de impuestos es un sistema que impide la inversión”.

 

“Primero se debe pensar en darle competitividad al sector privado, después en una reforma monetaria”.

 

“Podríamos contribuir a la estabilización de la economía con la apertura de la economía. Es absolutamente inviable que Argentina con o sin dolarización, con o sin cambio en el signo monetario, con o sin variables que te permitan hacer lenta o rápidamente una modificación contractual pueda adaptarse a competir en el mercado internacional”.

 

“El sistema previsional es un problema y tiene que ser modificado, como plataforma para el ahorro y la inversión”.

 

“Tal vez pudiéramos ir llegando a eliminar el problema del gasto fiscal que tenemos si se empezaran a eliminar los múltiples subsidios que hay. Hay muchos subsidios a la energía y créditos dirigidos a ciertas áreas. Para reducir el gasto es necesario que se eliminen todos los subsidios. Si quieren favorecer a un sector, que haya una baja de impuestos para ese sector”.

 

“La energía se ha convertido en un problema macroeconómico”.

 

“La dolarización en la Argentina ya está ocurriendo, en el sector privado hay contratos de toda naturaleza que se hacen voluntariamente en dólares. Entonces se hace indispensable que esa dolarización sea de la manera más ordenada posible”.

 

 

Marina Dal Poggetto.

Economista y Magíster en Políticas Públicas. Directora ejecutiva de Eco Go Consultores.

 

“En las últimas dos décadas lo que hicimos fue romper la moneda”.

 

“Argentina tiene una violenta dispersión de precios relativos”.

 

“El problema que tiene la Argentina es la nominalidad, la inflación corriendo (proyectada arriba del 90% para este año), la dispersión de precios relativos (precios de bienes ridículamente caros, servicios ridículamente baratos y un salario rezagado que perdió 23% respecto al 2015 y el salario informal que perdió 30% con respecto a 2015) y la brecha cambiaria (un modelo de represión financiera)”.

 

“Los síntomas son la inflación, la brecha y los precios relativos. Ninguna de estas tres cosas las resuelve la dolarización, o sea, el régimen monetario. Es necesario corregir fiscalmente y corregir los precios relativos”. 

 

“El acuerdo con el FMI tenía tres metas objetivas (fiscal, financiera y de reservas) y tres metas nominales: que el dólar no se atrase con la inflación, que las tarifas no se atrasen con la inflación y que la tasa de interés sea positiva. El intento de corregir, en forma gradual, los precios relativos te condena a una tasa de inflación cada vez más alta”.

 

“Desde el punto de vista de las metas objetivo del acuerdo con el FMI, la meta fiscal no se está cumpliendo, la meta de reducción del financiamiento monetaria es mucho más agresiva que la fiscal y el principal problema es que, como contracara, el Banco Central no está comprando dólares”.

 

“Estamos montados en una dinámica donde la aceleración de la inflación, la dispersión de precios relativos y la brecha te condena a una aceleración cada vez más grande. Para estabilizar es necesario corregir los precios relativos, lo que implica achicar la brecha, es decir, una devaluación de un dólar de la zona de 250. Esto también genera algunos recursos adicionales del punto de vista fiscal, un aumento fuerte en los costos de los servicios públicos y todo ello genera un problema en términos de gobernabilidad”.

 

“Cualquier esquema de estabilización requiere gobernabilidad, para tomar decisiones que tienen costos en lo inmediato, y horizonte, para que las decisiones que se tomen no se borren con la mano en la próxima gestión”.

 

“Haber reconstruido el monstruo de la inflación es culpa de Argentina, nuestra idiosincrasia y nuestro manejo erróneo económico”.

 

“No es el régimen monetario el que va a salvarte, se requiere un programa de estabilización combinado con una agenda de reformas y de crecimiento que permita, eventualmente, tomar un camino distinto. De lo contrario, seguiremos siendo el país con peor performance de la región por detrás de Venezuela”.

 

 

Alejandro Werner.

Economista, Director del Georgetown Americas Institute.

 

“Argentina necesita mucho más que un plan de estabilización, también necesita de un plan de reestructuración que va a requerir de un acuerdo político”.

 

“El próximo gobierno va a tener el reto de estructurar el acuerdo político alrededor de una propuesta económica y social muy potente y ambiciosa. En los últimos 7 años vimos programas de política económica que se han sujetado a restricciones políticas, como a cambios de color de gobierno”.

 

“La sociedad argentina tampoco estuvo dispuesta a llevar a cabo los cambios que habían que realizar. Es muy difícil pensar el cambio de política, si no es generado al principio. Es una combinación entre los marcos normativos, la política económica e ir generando apoyo político a los cambios necesarios”.

 

“Con respecto al cambio estructural, una economía que tiene un gasto público del 45% del PIB, en la que por cada trabajador del sector privado tenemos a una persona que recibe un subsidio, necesita de una reducción del tamaño del Estado muy importante. El ajuste debe originarse por el lado del gasto y una racionalización por el lado tributario, y todo ello genera un impacto social importante”. 

 

“En la parte macro, yo creo que una reforma que le de autonomía al Banco Central es importante. Y también una ley de responsabilidad fiscal más fuerte son medidas importantes para introducir en un futuro plan económico”.

 

“Ojalá el espacio político pueda lograr un acuerdo post electoral, que permita lograr una reforma ambiciosa y toque los temas institucionales en la parte macro, también el del mercado laboral, baje la carga regulatoria y que permita reducir el tamaño del Estado. Si todo ello se logra en los primeros 18 meses, la parte monetaria puede ambicionar tener una política tradicional que lleve a Argentina -en 4 o 5 años- a empezar a adoptar un régimen al estilo de Colombia o Perú, y en los primeros 3 años transicionar a ese esquema donde el Banco Central esté convencido".

Prensa Universidad Austral

OPIN脕, DEJ脕 TU COMENTARIO:
RELACIONADAS
M脕S NOTICIAS