lunes 27 de marzo de 2023 - Edici贸n N潞1573

Opini贸n | 24 ene 2023

Moneda 鈥淪UR鈥 Y DESDOLARIZACION REGIONAL

Las bases del acuerdo de integraci贸n Argentina-Brasil 馃嚘馃嚪馃馃嚙馃嚪


Por:
Ariel Rolfo 鉁嶏笍

Desde el Gobierno definen el Acuerdo de Integración Argentina-Brasil como una iniciativa propia que pretende adaptar la asociación estratégica entre ambos países al nuevo contexto internacional, marcado por una etapa de repliegue de la globalización hacia las alianzas más cercanas y confiables -estrategia a la que suele referirse como re-shoring, near shoring y friend shoring-, y que busca re-significar la importancia de los bloques regionales de integración.

 

Lo que trascendió1 es que la meta es profundizar y extender la integración en todos los campos: energía, finanzas, agronegocios, industria, minería, conectividad, turismo, economía del conocimiento, defensa, derechos humanos, ambiente, educación, ciencia y tecnología y salud. 

 

En cada campo, hay políticas específicas que se perseguirán de corto, mediano y largo plazo.

 

El punto que más voltaje político levanto fue el punto en el que los presidentes de Argentina y Brasil, Alberto Fernández y Luiz Ignácio Lula da Silva, confirmaron que avanzan en la creación de una "moneda sudamericana común"2 en el marco de la "alianza bilateral"; que pueda usarse tanto para los flujos financieros como comerciales, reduciendo los costos operativos y nuestra vulnerabilidad externa (léase dólar)".

 

El facilitar el comercio regional a través de mecanismo de intercambio y de una moneda común sin obligatoriedad de utilización del dólar indudablemente es lograr tener un grado mayor de soberanía económica regional en Sudamérica.  

 

Esto permitirá progresivamente lograr un mayor flujo comercial intrarregional, un mayor desarrollo económico y una menor dependencia de EE.UU., país que históricamente junto con el Reino Unido han actuado siempre como verdaderos estados imperiales que han obrado para postrar el destino de las naciones latinoamericanas y que junto a la complicidad de las minorías oligárquicas cipayos-nativas, han convertido nuestras naciones en países coloniales subdesarrollados. 

 

Es de fundamental importancia ir hacia una arquitectura financiera regional que nos proporcione grados crecientes de autonomía, algo indispensable para lograr una autentica soberanía económica de nuestras naciones. 

 

Es ese sentido si bien la moneda única es un objetivo deseable, el mismo tendrá necesidad de un lapso considerable de tiempo para su concreción, y además tendrá en el trayecto de su creación un adversario poderoso en EE.UU. que intentará impedirlo a toda costa. 

 

En ese aspecto si bien Méjico es un país hermano y deseable que sea parte de una integración regional Latinoamérica, también puede ser un escollo si se quiere integrarlo ya que por su pertenencia al T-MEC3 y ser un posible beneficiario del near-shoring en ciernes de las multinacionales estadounidenses, objetivamente Méjico puede llegar a tener mayores intereses comunes con EE.UU. que con el Cono Sur americano.  

 

Nuevamente la voluntad política de generar instancias e instrumentos que profundicen la integración regional se puso en marcha con el acuerdo entre los presidentes Lula y Fernandez representando a Brasil y a Argentina, las dos economías más importantes de Sudamérica.

 

Ese es y será el condicionante principal entre los países que deberá perdurar para que el acuerdo prospere y se consolide en el tiempo: La Voluntad Política de concretar en forma definitiva una Integración Regional Perdurable y Equitativa entre los países de la región. 

 

Para ello resultara vital también fortalecer organismos supranacionales como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC); el Mercado Común del Sur (Mercosur); la Comunidad Andina de Naciones (CAN); la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP); y la Unión Suramericana de Naciones (UNASUR), que aunque fue casi desarticulada por los gobiernos conservadores que dominaron la región hasta hace poco, ahora será necesario reconstruirla. 

 

EL PROYECTO DE LULA

 

La propuesta de Lula de crear una moneda común para la región, el Sur, tiene un antecedente similar. En el 2008, el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, propuso la creación del "Sucre"5 como un paso fundamental para la integración comercial entre los países Latinoamericanos y el Caribe, y para el desacoplamiento progresivo del uso del dólar en el comercio intrarregional. 

 

El sistema monetario Sucre (Sistema Único de Compensación Regional) fue creado en 2009 con el fin de que sea utilizado por la totalidad de los miembros de la Alianza Bolivariana para las Américas (organización regional que agrupaba a Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Dominica, Santa Lucía, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas y Cuba). A pesar de que el Sucre logró utilizarse como unidad de cuenta, jamás logró establecerse como una moneda única regional de curso legal. 

 

El propio Lula, con objetivos similares a los del venezolano Hugo Chavez una década atrás dijo que reducir la dependencia del dólar y crear una moneda sudamericana estaban dentro de su plataforma electoral, sobre todo en el escenario abierto actual por la decisión de Estados Unidos y la Unión Europea (UE) de sancionar a Rusia por invadir Ucrania quitándolo del sistema de pagos internacionales (Swift). 

 

La idea original de Sur, según explicaron sus asesores económicos, está basada más en el plan de Keynes de crear un Sistema Internacional de Compensación de Monedas6 y no en el Tratado de Maastricht que forjó la UE (Unión Europea), donde todos los países renunciaron a sus monedas, dependen de un Banco Central único y sufren asimetrías insalvables. 

 

El Sur es una moneda para comerciar y no se busca reemplazar a las monedas existentes en países.

 

“La nueva moneda, seria en principio una moneda digital sudamericana que sería emitida por un Banco Central Sudamericano, con una capitalización inicial realizada por los países miembros, proporcional a sus respectivas participaciones en el comercio regional», explican en artículo Galípolo y Haddad, dos asesores de Lula, publicado por el principal diario paulista.

 

Si bien en primera instancia la creación de una moneda digital, emitida por un Banco Sudamericano Central, remite al euro, la moneda Sur no está pensada para reemplazar a las monedas nacionales, sino que apunta a fortalecer la soberanía monetaria de cada país.

 

Similar a la propuesta de Keynes, la emisión de Sur se acompañaría de la creación de una autoridad o institución monetaria supranacional donde cada país integrante del sistema tendría abierta una cuenta y aportaría un capital inicial de sus reservas internacionales y sus saldos comerciales entre los países de Sudamérica, para que la institución pueda financiar, a la vez, proyectos de infraestructura, funcionando como un banco de fomento regional sin depender de préstamos externos anclados en el dólar. 

 

ANTECEDENTES FINACIEROS-COMERCIALES EN LATINOAMERICA

 

A mediados de los años sesenta, los países miembros de la Asociación Latinoamericana para la Integración (ALADI)7 decidieron crear un mecanismo que posibilitara la realización del comercio intra-regional con la utilización de menos dólares. Además de facilitar el comercio, la iniciativa serviría para disminuir la dependencia que cada país tenía de la moneda internacional. 

 

Así, en el marco de ALADI, fue creado en 1966 el Convenio de Pagos y Créditos Recíprocos (CCR). Participaron de esa iniciativa los bancos centrales de doce países: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela. 

 

Sin embargo, fue solamente en 1982, debido a la crisis de la deuda externa y al empeoramiento de los problemas de restricción externa de los países periféricos, que el llamado Convenio ALADI ganó fuerza. El instrumento se volvió efectivamente rápido, seguro y barato, cumpliendo su función de facilitar los pagos del intercambio comercial intra-regional.

 

Durante algunos años, cerca del 90% del valor de todas las importaciones intra-regionales fueron realizadas a través del Convenio ALADI. Eso significo que el dólar como tal había sido utilizado para realizar el pago de solamente un 10% de esas importaciones.

 

Evidentemente ese mecanismo no le convenía para nada a Estados Unidos, que veían la acelerada pérdida del poder de señoreaje del dólar en la región. 

 

La reacción estadounidense se dio de forma clara y contundente en dos acciones concretas: 

 

En la promoción por parte de la Reserva Federal del el llamado Acuerdo de Basilea I8, en 1988 donde se estableció un aumento los requisitos para el funcionamiento del Sistema Financiero y Bancario. 

 

El Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo controlado por el gobierno estadounidense, pasó a desestimular con sus condicionamientos el Convenio de Pagos y Créditos Recíprocos (CCR) de la ALADI.

 

En Brasil, el gobierno de Fernando Henrique Cardoso fue uno de los primeros en restringir su utilización. No tardó mucho para que Argentina de Carlos Menem y otros países hicieran lo mismo. 

 

Sin las principales economías de la región, el mecanismo perdió fuerza y prácticamente desapareció: en el año 2003, solamente el 1,5% de las importaciones intra-regionales fueron realizadas a través del Convenio de Pagos y Créditos Recíprocos (CCR) de la ALADI.

 

OBJETIVOS DE LA MONEDA UNICA SUDAMERICANA (SUR) 

 

"No queremos que Sudamérica sea nuevamente un actor de reparto en el diseño de una nueva ingeniería monetaria internacional. Hay que estar preparados para tener una fuerza propia" dijo a Télam9 una fuente del equipo económico de Lula, en esta definición está un poco el objetivo político-financiero de evolucionar hacia la creación de la moneda regional Sur.

 

Hoy estamos en un proceso de digitalización de monedas ya que solo el 3 por ciento de la moneda actual en el mundo es de papel. Por lo que la implementación de una moneda digital (el "Sur") tendría el objeto de fomentar en forma ágil la integración regional y robustecer la soberanía monetaria de la región. El Sur seria también una medida de contrabalanceo del dólar, a fin de reducir la injerencia de la moneda norteamericana sobre la región.

 

Cada dólar economizado en el comercio internacional intra-regional podrá ser asignado para importación de insumos esenciales extrazona, proyectos de industrialización, modernización productiva, complementación económica con otros países o bloques regionales, etc.

 

La creación de una moneda regional como el Sur sería una herramienta financiera importante que formaría parte de una arquitectura financiera más integral, la cual a su vez seria parte de un proceso político de integración mayor, como por ejemplo la UNASUR.

 

EL FUTURO: EL UNASUR Y EL HEGEMON AMERICANO

 

Es necesario que Latinoamérica construya un "destino común", para hacerlo puede contribuir a ello la creación de moneda común o en principio algún sistema financiero con el soporte institucional adecuado que fortalezca la integración regional.

 

El Hegemón Americano, como ocurrió en otras instancias históricas, tratara de impedir o bloquear cualquier avance en ese sentido, inclusive con más fuerza que en pasado por dos razones principales:  

 

-Por el contexto internacional presente del paso del globalismo unipolar al mundo multipolar donde cada bloque tratara de garantizar sus cadenas logísticas de suministros, a causa de lo cual establecerán áreas geográficas para su exclusiva explotación. 

 

Esto no es un secreto, sino que es algo que recientemente la jefa del Comando Sur de Estados Unidos, Laura Richardson10, dejo en claro con su respuesta en su conversación con el 'Think Tank' Atlantic Council cuando le preguntaron por qué a Washington realmente le importa Latinoamérica: Elementos de tierras raras, litio, petróleo, oro, etc. son algunos de los recursos que están en la mira de Washington. En síntesis, nuestros recursos naturales y materias primas. 

 

- Porque actualmente China, su enemigo estratégico11, se ha constituido en el principal socio comercial de la mayoría de los países latinoamericanos aun por encima de EE.UU. inclusive. 

 

La moneda única sudamericana entonces es una iniciativa política de envergadura regional que busca anticiparse al mundo posterior a la guerra en Ucrania, para que seamos sujetos de la historia y no víctimas de los poderosos. 

 

En este sentido apunta la frase que dijo a Télam un asesor del equipo Lula:

"Lo que ahora viene es una gran discusión sobre la posible fragmentación de nuevas monedas que puedan emerger en el mundo inaugurado por las sanciones a Rusia. No queremos que otros construyan y nosotros quedarnos esperando o seguir tomando medidas como modificar las tasas de interés, siempre reaccionando a lo que ocurra con el dólar"

 

El camino a la integración sudamericana es necesario transitarlo para lograr el Umbral Supranacional de Poder necesario a partir del cual como región podamos ser un sujeto político y no un objeto político de países poderosos en el Nuevo Mundo Polar que se perfila.

 

Para hacerlo es necesario trazar el plan de ruta que permita recorrer el camino y estas Bases de Acuerdo  Argentina-Brasil que se están estableciendo seguramente serán una herramienta útil para concretarlo siempre que se logre sublimar en una Voluntad Política Permanente para que estas Bases se instauren como política de estado en ambos países, los cuales pueden fungir como un Núcleo de Integración Regional Renovado de intentos pretéritos como fuera el UNASUR12 de hace una década o más inmerso en el tiempo el entrañable ABC del General Perón13 o la Patria Grande que soñaron los próceres de la emancipación americana.  

 

A.R.

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