lunes 22 de julio de 2024 - Edici贸n N潞2056

Opini贸n | 19 abr 2023

por Ariel Rolfo 鉁嶏笍

馃 Malvinas: una guerra fabricada por EE.UU y la OTAN


En el año 1977 el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) de Londres considero que África había dejado de ser una zona de interés estratégico marginal y que el Kremlin pretendía cambiar radicalmente el equilibrio mundial de poder, asegurándose posicio­nes en los flancos del continente africano (oeste: Guinea, Angola y al este Mozambique) y desde allí interferir las LCM (Líneas de Comunicación Marítimas) vitales para el funcionamiento de las economías capitalistas.

 

En el año 1978 conceptos similares emitió al año siguien­te el Almirante Isaac Kidd de EE.UU., al abandonar el cargo de SACLANT (Comando Supremo Aliado del Atlántico1): “Nuestras deficiencias más graves en materia de reabastecimiento tienen su origen en el problema del control de los mares fuera de la zona de la OTAN, es decir, al sur del Trópico de Cáncer”

 

En 1980 un artículo de la revista de la OTAN, expresaba que se debían garantizar tanto su acceso al petróleo y las materias primas que importaban, cuanto la integridad de las LCM de las cuales dependía ese suministro. Respecto de esto último se expresaba que eran necesarias bases y una presencia naval amistosa en áreas clave, se hacía referencia a la necesidad de ejercitarse en los océanos Índico y Atlántico Sur, don­de se debía establecer una presencia militar efectiva.

 

En 1980 otro elemento a consideración era la exigencia originada en algunos círculos de la OTAN para restablecer contactos militares con Sudáfrica, lo cual sería central para la constitución de la OTAS (Organización del Tratado del Atlántico Sur) junto con Brasil y Argentina.

 

En 1980 el Instituto Real de Servicios Unidos (RUSI) reafirmó la dependencia de la Comunidad Europea (CE) del petróleo y las materias primas transportadas por agua desde sus fuentes de ultramar, así como vulnerabilidad de sus rutas (LCM) con África y el Golfo Pérsico, sugiriéndose a las naciones europeas desplegar coordinadamente sus fuerzas nava­les al sur del trópico de Cáncer para asegurar las LCM del Atlántico Sur e Índico.

 

En particular, en enero de 1980 el “Plan para los Océanos libres”2 (Free Oceans Plan), un documento aprobado por el Consejo de Seguridad Nacional de EE.UU. expresaba:

 

“Aun cuando los EE.UU pueden contar con un apoyo efectivo y du­radero de la República de Chile y eventual­mente de la Argentina, que facilita la ejecución de sus planes para el extremo Sur de los tres océanos, es indispensable contar con el apoyo de Gran Bretaña.

Esta debe ser nuestra principal aliada en esa área, no sólo porque es nuestra amiga más confiable en el orden internacio­nal sino porque todavía ocupa diversas islas en el Atlántico Sur que en caso de necesidad podrían convertirse en bases aeronavales, de acuerdo con el modelo de Diego García, o en puntos de apoyo logístico como la Isla Ascensión.

Gran Bretaña debe ser alentada a mantener aquellas islas bajo su soberanía ante cualquier circuns­tancia, incluso en los casos que la Argentina reclama para sí, como las Falklands, las Sandwich y las Georgias del Sur…”

 

Los contenidos de este documento serían reafirmados meses después por el secre­tario de Marina de EE.UU Edward Hidalgo3, quien declaró públi­camente que las islas del Atlántico Sur (Malvinas) eran una real preocupación para EE.UU., agregando que eran dos fantásticos portaaviones. (Isla Soledad e Isla Gran Malvina)

 

Para 1982, ante la expansión naval soviética en el Atlántico Sur, la OTAN estaba obligada a reforzar la defensa de la vital “Yugular de Occidente” la LCM al sur del Cabo de Buena Esperanza4 en el área Atlántico/Indico, (si la URSS atacaba con éxito esa vía marítima, en tres meses, Europa Occidental quedaba desabastecida) como asi también se debía reforzar la defensa del área Atlántico-Pacifico del Cabo de Hornos vital como LCM en caso de colapso o perdida del Canal de Panama4.

 

Para esto la OTAN imperiosamente tenía que reforzar la presencia militar en el Atlántico Sur, para lo cual Malvinas era lo que más se adecuaba para la instalación de una gran Base Aero Naval. Si la OTAN o el Reino Unido lo hacía por “motu propio” la reacción negativa de Latinoamérica ante esta unilateral decisión, podría favorecer aún más la influencia de la URSS en la región, por lo tanto, se necesitaba una excusa para tal propósito.

Que mejor excusa que el intento de recuperación por la fuerza de las islas por parte de República Argentina. Si esto ocurriera el Concejo de Seguridad de la ONU se encargaría después de condenar la accion y mostrarnos a la Argentina como país agresor, lo que legítimamente permitiría al Reino Unido manu militari recuperar las islas para posteriormente justificar la instalación de una Base Militar Aeronaval y asi su propósito estratégico quedaría legitimado ante el mundo.

 

A esta cuestión central hay que sumarle:

 

-La frustración del armado de la OTAS, algo que Argentina y Brasil boicotearon.

 

-El desarrollo nuclear y misilistico argentino existente que violaba el Tratado de Tlatelolco.

 

-La sólida relación comercial de la dictadura con la URSS que rompía el embargo cerealero que era auspiciado por EE.UU contra la URSS.

 

-La presión de Intereses Petroleros de los paises anglosajones:

Por un lado por sus apetencias sobre la Cuenca Malvinas que se suponía poseedoras de grandes reservas y por otro también para el mayor control y seguridad de la LCM del Cabo de Buena esperanza que representaba la ruta comercial del 90% del petróleo con el que las corporaciones petroleras abastecían a los países de la OTAN.

 

También debe considerarse que, a diferencia de la Argentina, en el Reino Unido existían grandes intereses económicos, no solo por las islas, sino los grandes beneficios para la industria bélica imperial, en plena decadencia. Estos eran Intereses estratégicos, y políticos a mucho mayor nivel que los que podría haber en un país del tercer mundo.

 

Además, hay que contemplar que la flota de guerra de Gran Bretaña estaba muy próxima al desarme, por lo que objetivamente para la Royal Navy el conflicto de Malvinas fue algo deseable e inclusive incentivado por autoridades militares británicas que con la gran ayuda del Pentágono operaron con una “estrategia de desinformación” sobre miembros de la Dictadura Militar, como el general Galtieri y el almirante Anaya por ejemplo, para inducirlos a la ocupación militar de las islas y recuperarlas por la fuerza.

 

Es en este contexto la Dictadura Militar argentina fue inducida por EE.UU. a ocupar Malvinas para crear un Casus Belli que fortalezca internamente a Margaret Thatcher y que posibilite sin demoras, después de que la Task Force Naval “organizada en tiempo récord” desalojara a los argentinos de las islas, proceder a la instalación de una base militar Aero Naval de envergadura de la OTAN en el Atlántico Sur.

 

Conclusión 5: Existe suficiente documentación que prueba la valoración positiva de la OTAN para desplegar dispositivos militares en el Atlántico Sur a los fines de asegurar las LCMs: donde sería importante disponer de una Base Aero Naval de envergadura que diera sustento a un dispositivo militar efectivo en el Atlántico Sur.

 

EE.UU en su “Free Ocean Plan” (Plan de Océanos Libres) dice explícitamente que las islas en el Atlántico Sur en poder del Reino Unido en caso de necesidad podrían convertirse en bases aeronavales, por lo que Gran Bretaña debía ser alentada a mantener aquellas islas bajo su soberanía ante cualquier circuns­tancia.

 

Puede concluirse que según EE.UU. Malvinas debía mantenerse en poder del Reino Unido y convertirse en una Base Aero Naval de la OTAN en el Atlántico Sur. 

 

EL ESCENARIO NACIONAL Y LOS ANTECEDENTES CAUSALES ENDOGENOS

 

En ese periodo existió la iniciativa de crear el bloque militar en el Atlántico Sur, esta idea fue concebida en la segunda mitad de los 70 por el entonces comandante supremo aliado en Europa de la OTAN, Alexander Haig, quien luego se convertiría en el secretario de Estado de Estados Unidos y también luego “mediador” entre Argentina y el Reino Unido durante la guerra.

 

La organización se llamaría Organización del Tratado del Atlántico Sur (OTAS) y tendría como integrantes principales a Brasil, Argentina y Sudáfrica.

 

Esta nueva alianza se convertiría en una especie de “sucursal” de la OTAN en el sur del planeta.

 

En mayo de 1981, estuvo el almirante Harry Train5, jefe de la flota del Atlántico de los EEUU. quien se entrevistó con el almirante Armando Lambruschini6 (integrante de la Junta Militar, Comandante en jefe de la Armada) y con el almirante Jorge Anaya7 a quienes les propuso la creación de la OTAS.

 

El momento culminante en el esfuerzo para crear el nuevo bloque iba a ser la cumbre entre los presidentes de Argentina y Brasil, Roberto Viola8 y Joao Figueiredo9, respectivamente. Al evento invitaron al general estadounidense Vernon Walters, asistente especial del autor de la idea, el Secretario de Estado Alexander Haig10.

 

Dicha cita entre dos presidentes se celebró el 26 de mayo de 1981 en Buenos Aires, pero Walters no acudió al evento porque Argentina había alterado su posición en cuanto a la alianza. Originalmente la parte argentina estaba a favor de la formación del nuevo bloque, pero después se unió a la posición de Brasil y frustró el plan.

 

Algunos expertos en geopolítica expresaron que los dos presidentes organizaron el evento para sofocar la idea de la OTAS. En su comunicado conjunto después de la cumbre Viola y Figueiredo indicaron que el Atlántico Sur tenía que estar fuera de confrontaciones internacionales y rechazaron cualquier eje o zona de influencia.

 

Esto rompió con la posibilidad de tener un organismo militar supranacional en el Atlántico Sur que este alineado o subordinado la OTAN, por lo que sería necesario implementar otra alternativa para fortalecer la seguridad de las LCMs en el Atlántico Sur.

 

Previo a este hecho, unos meses antes, en abril de 1981 ese mismo año había visitado la Argentina el Jefe de Estado Mayor del Ejército estadounidense, el general Edward Meyer. En su agenda se marcaba un encuentro con el general Galtieri, en ese entonces Jefe del Ejército.

 

Durante la reunión, Meyer planteó la necesidad de reemplazar al presidente de facto el general Roberto Eduardo Viola, pues Argentina continuaba vendiendo granos a la Unión Soviética mientras EE.UU impulsaba un bloqueo cerealero. Sumado a este hecho, la accion del General Viola que junto con Figueiredo frustro los planes de EE.UU de crear la OTAS seguramente sello su destino.

 

En octubre de 1981, finalmente Galtieri viajó como Jefe del Ejército a EE.UU para asistir en el XIV Conferencia de Ejércitos Americanos.

 

Se anunció que el 2 de noviembre, Vísperas del comienzo de la XIV CEA, Leopoldo F. Galtieri se reunió en la sede diplomática argentina en Washington con:

Edward Charles Meyer (jefe del ejército estadunidense)

Wallace Nutttng (jefe del Comando Sur con asiento en la Zona del Canal. Panamá),

Gordon Summer (asesor del subsecretario asuntos Interamericanos Thomas O. Enders)

Vernon Walters (asesor de Reagan y del secretario Alexander Haig) 

Emund Thompson (jefe del Estado Mavor Inteligencia del ejército norteamericano).

 

Como vemos, el General Galtieri tuvo una serie de reuniones con funcionarios de primer nivel del gobierno norteamericano, en particular ligados al ámbito militar y el aparato de defensa de EE.UU, algo llamativo y muy poco común para un jefe de ejército de un país del tercer mundo. A no ser que esa persona tuviera, consciente o inconscientemente, un papel especial a desempeñar en el futuro para los intereses americanos. 

 

Allí en un encuentro en su honor, conocedores de su vanidad, recibió el mote de "general majestuoso" por parte de los norteamericanos.

 

También Galtieri, este general en jefe de un ejército del tercer mundo, fue recibido por el vicepresidente George H. W. Bush, el que también cuatro años atrás era el Director de la CIA.

 

En su agenda de reuniones en el Pentágono se reencontró con el general Meyer (jefe del ejército estadunidense).

 

Al respecto, el capitán de fragata (R) Jorge Sáenz en su libro "Malvinas. El secreto de Galtieri", señala que el general estadounidense afirmó que:

"Margaret Thatcher deseaba deshacerse de las Islas Falklands, pero que no tenía argumento alguno para hacerlo, y que si lo intentaba se vería presionada por la oposición y los elementos más radicalizados”.

 

Meyer decía que una “forma de contribuir con Thatcher, sería realizar una operación militar para recuperar las islas, y que una vez concentrada provocaría la intervención de la ONU y en donde después las negociaciones entre los representantes del gobierno argentino y los del Foreign & Commonwealth Office, culminarían con la entrega de soberanía de Malvinas.".

 

También debe considerarse, teniendo en cuenta las expectativas petroleras de la época sobre el gran futuro potencial de la Cuenca de Malvinas, que algunos actores de relevancia en los hechos anteriores a la Guerra de Malvinas tenían intereses creados al respecto por su relacionamiento con algunas multinacionales del rubro.

 

Thomas Enders junto con Alexander Haig, eran socios en la “consultora estratégica” Kissinger Associates Inc, cuya cabeza era nada menos que el influyente ex secretario de Estado Henry Kissinger, hombre ligado a David Rockefeller, cabeza del Clan petrolero heredero de la Standard Oil.

 

Thomas Enders casualmente también había visitado a Argentina a fines de 1981, a la par que se producía la caída del Gral. Viola y el encumbramiento del Gral. Galtieri. Durante esta visita mantuvo sugestivas y discretas entrevistas con quienes iban a ser designados ministros poco después, Roberto Alemann y Nicanor Costa Méndez, es como si Kissinger contara con información clarividente al respecto o que a la inversa hayan sido auscultados previamente para su aprobación o promoción política.

 

El tercer socio conspicuo de esa “consultora estratégica”, era nada menos que el canciller Lord Carrington, ex secretario de Energía del Reino Unido, y ex ejecutivo de petrolera Anglo-Holandesa Shell (Royal Ducth Schell).

 

Estos hechos expuestos (exportación de cereales rompiendo el bloqueo a la URSS, sofocación de la OTAS, intereses petroleros anglosajones, necesidad de una base aeronaval de envergadura de la OTAN en el atlántico sur y la necesaria inducción a la Junta Militar para la Recuperación de Malvinas)  llevo finalmente al desplazamiento del General Viola y el encumbramiento del General Leopoldo Fortunato Galtieri como presidente de la nación el 22 de diciembre de 1981 que manifestó su total alineamiento con EE.UU. en el reciente XIV Encuentro de Ejércitos Americanos en Washington.

 

La Dictadura Argentina acosada de problemas socio-políticos internos es cierto que necesitaba de producir un hecho que la fortaleciera internamente, pero también es cierto que el gobierno de Margaret Thatcher también lo necesitaba, ya que tenía solo el 23% de aprobación debido a graves problemas internos. Existía el temor en EE.UU de que se debilitara el gobierno de Thatcher, lo que significaría el debilitamiento de uno de los principales aliados nucleares de Reagan. Temían que un gobierno Laborista antinuclear tomase su lugar.

 

Por lo que las crisis internas que ambos paises y las necesidades geopolíticas de EE.UU fueron 3 elementos más que incidieron en la evolución de los acontecimientos.

 

Si bien Gran Bretaña fue advertida en varios de sus informes que Argentina podría reaccionar con una acción militar, las islas estas fueron reforzadas militarmente y ya tenían un plan de contingencia elaborado en 1981. Ademas habían suspendido la venta de los dos portaviones, de buques de desembarco, lo mismo que alrededor de diez destructores, todo esto sin motivo aparente. También en muchos buques mercantes aptos para transporte de tropas, se instalaron quirófanos casi diez meses antes de la conflagración de Malvinas.

 

En marzo de 1982 en forma intencional el Reino Unido aprovecharía, manipulando los hechos con anterioridad, un elemento fortuito como fue el tema de los chatarreros de Davidoff a los que sospechosamente les autorizaron un contrato para desmontar unas viejas fabricas balleneras en las Georgias (Algo que el informe Rattembach denomina el “Sarajevo del Atlántico Sur”).

 

Una vez desembarcados y tergiversando los hechos el Reino Unido con la sutileza retorcida que caracteriza al Foreign Office provocaría intencionalmente una gran crisis diplomática, dando terminada la negociación por la soberanía que llevaría a la Junta Militar a optar por una decisión extrema para la Argentina, en la resolución del conflicto.

 

Ambos bandos tenían expectativas de los eventos que según sus propias estrategias sabían que se iban a generar, en el caso de la Junta Militar cándidamente pensaba en un desembarco controlado sin víctimas para obligar a negociar la soberanía de Malvinas después, y más allá de potenciales complicaciones, ninguna de las partes consideraba probable que este conflicto escalara y desemboque en un evento de la magnitud que tuvo la Guerra de Malvinas.

 

Pero si ocurría que el conflicto generado e inducido por los anglosajones escalaba igualmente sabían que la Argentina no podría derrotar a la principal alianza militar de occidente. La resultante por lógica termino siendo altamente beneficiosa para el Imperio británico, para EE.UU y la OTAN con la instalación de una deseada y preconcebida Base Aeronaval de gran magnitud, en un punto estratégico del Atlántico Sur.

 

HECHOS, CORTINAS DE HUMO Y SEÑALES ENGAÑOSAS DE PREGUERRA: LAS VALORACIONES EQUIVOCADAS

 

De las conversaciones del almirante Anaya con el Almirante de la US Navy Harry Train, se desprende que aquél era consciente de que el Reino Unido iba a dar de baja a sus portaaviones y al 24% de sus buques de guerra llegando, a la conclusión de que el Reino Unido no tenía la capacidad ni la voluntad política de defender sus intereses a 13.000 kilómetros de Gran Bretaña.

 

Las falsas creencias, inducidas por comentarios que les realizaran oficiales de la Royal Navy, que también trajeron desde Londres, el entonces comandante en Jefe de la Armada e integrante de la Junta Militar, Jorge Anaya. Y su segundo, el jefe de Inteligencia de la Armada y Comandante de la Flota de Mar, Walter Allara.

 

Ambos se habían desempeñado como agregados navales en Londres, habían visto el desarrollo de la explotación hidrocarburífera en el Mar del Norte y regresaron con el convencimiento de que el Reino Unido no reaccionaría militarmente si Argentina recuperaba por ese medio las islas, ya que solo le interesaba el petróleo existente en la Cuenca Malvinas, no la soberanía sobre ellas. En círculos especializados se comentaba que en Malvinas podían existir reservas de petróleo nueve veces superiores a las del Mar del Norte.

 

En consecuencia, creían que todo se podía arreglar con un módico canje de entrega de la explotación del petróleo, a cambio del reconocimiento de la soberanía a favor de Argentina. Por eso junto con los preparativos militares para ocupar las islas, comenzó a circular públicamente una nueva ley de hidrocarburos que implícitamente posibilitaba ese canje.

 

La creencia en este posible canje de petróleo por soberanía, se vio oportunamente reforzada por el salvaje desguace de la flota de Su Majestad, que anunció el ministro de Defensa inglés John Nott en 1981, que preveía incluso el retiro del rompehielos Endurance de las islas Malvinas. Lo cual fue discutido y confirmado públicamente en el Parlamento inglés a principios de 1982.

 

La Junta Militar partió del convencimiento, en gran medida forjado por la estrategia de desinformación de la que fueron objeto por parte de encumbrados miembros de los organismos militares anglosajones, de que el Reino Unido no enviaría una flota a tanta distancia por unas islas sin valor para ellos, y que Estados Unidos se mantendría neutral.

 

La junta militar por su relación privilegiada con el país del norte confiaba en poder tener apoyo sincero de EE.UU. a su favor creyendo que se mantenía el interés norteamericano de forjar un Tratado del Atlántico Sur (OTAS) y una eventual base Aero naval argentina en Malvinas.

 

La Dictadura Argentina, Anaya y Galtieri en particular, además confiaba en que Estados Unidos agradecería el rol ocupado por el ejército argentino en el golpe de Bolivia de García Meza, la represión en Honduras, la lucha contra el sandinismo en Nicaragua y contra la insurgencia comunista en Centro América en el denominado “Plan Charlie”. 

 

La “Operación Charly” es el nombre clave con el que fue conocida una operación militar clandestina del Ejército Argentino en acuerdo con las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos para implementar en América Central los métodos represivos ilegales del terrorismo de Estado en Argentina que fueron llevados a cabo durante el Proceso de Reorganización Nacional.

Ese papel argentino en América Central, llevado a cabo por instigación estadounidense, después fue la pieza central del plan de Reagan para centro america producto del pacto con la Junta Militar.

 

Este papel desempeñado sumado al radical  anticomunismo del régimen argentino hacía creer posible que en una lógica de Guerra Fría,  el apoyo estadounidense sería sustancial lo cual era una auto sobrevaloración equivocada por parte de la Junta Militar, algo que después quedo demostrado durante la Guerra de Malvinas, donde se evidencio que en el tablero geopolítico global el peso del Reino Unido era cualitativamente mayor.

 

Arturo Frondizi en tres oportunidades declaro públicamente que en 1981 lo había visitado el general norteamericano Vernon Walters quien era asesor del presidente Reagan y también asesor del secretario del Departamento de Estado Alexander Haig, quien hasta hacia dos años habia sido Comandante Supremo de la OTAN e ideologo de crear la OTAS.

Vernon Walters le había pronosticado que… “EE.UU. propiciaría un desembarco argentino en las Islas Malvinas; posteriormente EE.UU. apoyaría nominal y fácticamente a Gran Bretaña en la recuperación del archipiélago a efectos de congelar el pleito de la soberanía; el motivo de tal actitud sería la necesidad de instalar una base militar en las islas; finalmente, dijo que su país no podía contar con la Argentina, porque era considerado poco confiable por su falta de estabilidad política.”

 

Tam Dalyell, investigador británico, aseguró que Walters habría visitado nuestro país en forma intermitente entre octubre de 1981 y febrero de 1982; en esas ocasiones en algunos ámbitos relevantes del poder Vernon Walters habría planteado la necesidad de establecer un dispositivo de defensa en el Atlántico Sur que incluyera instalaciones militares en las Islas Malvinas operadas por las FF. AA. argentinas.

(continuara en la tercera parte)

 

Ariel Rolfo

 

LINKS y Fuentes de Referencia

Dos de las principales fuentes de referencias, de las que incluso se transcriben partes, han sido “Conflicto del Atlántico Sur: la hipótesis de una guerra fabricada” de Mariano C. Bartolomé” y las investigaciones del capitán de fragata retirado de infantería de Marina y licenciado en Seguridad, Jorge Saénz, que se hallan en el libro: «El engaño a Galtieri, Malvinas».

Ambos trabajos son recomendables de leer en su totalidad.

 

(1) El Conflicto del Atlántico Sur: la hipótesis de una guerra fabricada. Mariano C. Bartolomé

https://www.centronaval.org.ar/boletin/BCN834/834-BARTOLOME.pdf

 

https://cancilleria.gob.ar/es/politica-exterior/cuestion-malvinas

 

http://centrougarte.unla.edu.ar/museomalvinas/salas/geografia/sala.php?sala_id=2&id=10

https://www.fundacionmalvinas.org/las-causas-del-conflicto-armado/

 

Repensar el Conflicto del Atlántico Sur, a la luz del escenario estratégico internacional de 1982

https://www.academia.edu/3196767/_2013_Repensar_el_Conflicto_del_Atl%C3%A1ntico_Sur_a_la_luz_del_escenario_estrat%C3%A9gico_internacional_de_1982

 

https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/2022/04/malvinas_40a_final_digital.pdf

 

https://stripteasedelpoder.com/2022/04/malvinas-1982-la-guerra-planificada-por-eeuu-y-la-otan-y-ejecutada-por-el-reino-unido/

 

https://stripteasedelpoder.com/2021/04/malvinas-como-eeuu-emboco-a-galtieri-y-embosco-a-argentina/

 

file:///C:/Users/ariel/Downloads/17973-Texto%20del%20art%C3%ADculo-80888-1-10-20230131.pdf

 

https://cerac.unlpam.edu.ar/index.php/quintosol/article/view/4179/6707

 

https://www.laprensa.com.ar/491745-La-criminal-falacia-del-whisky-de-Galtieri.note.aspx

 

https://www.clarin.com/politica/documentos-confidenciales-malvinas-operacion-encendio-chispa-guerra_0_Z4gZeR4ZG.html

 

https://publicaciones.sociales.uba.ar/index.php/cuadernosdemarte/article/view/5665/html

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