domingo 14 de julio de 2024 - Edición Nº2048

Soberanía | 8 mar 2024

Día de la mujer

🇦🇶 Homenaje a las pioneras antárticas. 120 años de presencia y trabajo antártico argentino


Por:
Cap. Alejandro Bertotto

Quiero brindar el reconocimiento que se merecen las familias y muy especialmente, aquellas mujeres argentinas en el marco de los planes poblacionales llevados a cabo por nuestro país en el continente antártico, tanto el “Caserío San Lorenzo” (Cabo Primavera-1954), postergado por la Revolución Libertadora de 1955; como la creación del “Fortín Sargento Cabral”, en las instalaciones de la Base Antártica Esperanza” -año 1978- acompañando a sus familias, constituyeron la avanzada de la sociedad argentina continental, en la dura lucha en aras de la colonización del Sector Antártico Argentino. Esta avanzada dio a la República Argentina el derecho a protagonizar el exquisito privilegio de haber visto nacer a los 8 primeros seres humanos en la Antártida, en calidad de argentinos y también fueguinos.

 

Argentina, luego de hechos históricos trascendentes como lo fueron la Expedición Científica del geólogo sueco Otto Nordenskjöld, transportados en el buque Antartic junto a otros 6 científicos rumbo a la Antártida, y una vez completado su re aprovisionamiento zarpan del puerto de Buenos Aires en Diciembre de 1901, habiéndose incorporado a ella el alférez de la Armada Argentina José María Sobral (lo que constituyó en los hechos el inicio a la actividad antártica permanente argentina desde antes de 1904, de la mano de la ciencia) y como consecuencia de las obligadas invernadas de Sobral (1902-1903), el rescate heroico efectuado por la Corbeta Uruguay -al comando del Teniente Julián Irizar- de los integrantes de expedición sueca, quién los regresó sanos y salvos en diciembre de 1903, al puerto de la  capital argentina a orillas del Río de la Plata (Inició así nuestro país una etapa -trascendente- que le fuera reconocida en el concierto internacional, la seguridad náutica y las responsabilidades SAR). Ese mismo diciembre fue que el presidente Julio Argentino Roca, encontró la motivación suficiente para decidir establecer en Orcadas del Sur a partir del 22 de febrero de 1904, por lo que la República Argentina celebró hace pocos días el 120° Aniversario del izamiento de la bandera Nacional en la Isla Laurie, inaugurándose así el primer establecimiento técnico-científico nacional en la Antártida y con ello el inicio de la acción soberana argentina en el continente blanco (Institucional, científica, logística, etc).

 

Como es habitual en estas fechas conmemorativas, las diferentes instituciones han rendido homenaje a los principales prohombres antárticos, las heroicas gestas polares y en algún caso rescatando la labor de ciudadanos de la provincia que han dedicado esfuerzos en el accionar antártico argentino. Sin embargo, y atentos a que el próximo 8 de marzo de conmemora el día de la Mujer, soy de opinión que este año conmemorativo de los 120 años de la Argentina en la Antártida, se debe hacer un homenaje especial, resaltando la importancia de la Mujer en la actividad, aún muchos años antes de que los derechos, reclamos y prioridades feministas tan justificados en estos días -con muy buena recepción social- en el reconocimiento ciudadano.

 

Con la inigualable sencillez y la claridad de conceptos que llevó a Jorge Mottet a triunfar en su vida, ya sea en sus actividades de montaña, de sus años de joven oficial del ejército, como en su apasionada aventura antártica, secundando a ese gran argentino y Pionero Antártico Don Hernán Pujato, cuanto después de su retiro, al lograr la excelencia intelectual obteniendo el reconocimiento a sus labores educativas, en tierra ajena, brillando como Dr. en Ciencia Política y Relaciones Internacionales y profesor universitario emérito en casas de altos estudios de los Estados Unidos de América y Europa. El Dr. Mottet en su obra "Reminiscencias", nos relata la historia de un Milagro, del que él y su amada compañera de vida "Mabelle" fueran protagonistas, historia que se constituyó -ni más ni menos- que en el indispensable punto de partida de la consolidación de la Estrategia más ambiciosa de nuestro país en el Continente Blanco y la concreción efectiva de la Primera Expedición Científica Argentina a la Antártida Continental de 1951. (Pujato 5 puntos de su estrategia: Jalonar límites argentinos del territorio antártico argentino con las bases polares San Martín y Belgrano); Creación del Instituto Antártico Argentino; Adquisición de un buque rompehielos; la conquista del Polo Sur por tierra y la colonización del continente blanco).

 

Esto así ya que Mottet relata las peripecias sufridas por los responsables de la proyectada expedición, al haberse visto impedidos de ser transportados por un buque de la armada argentina a su aventura antártica. En “Reminiscencias” nos cuenta Mottet que “Si nuestras fuerzas navales no podían llevarnos, quizás pudiéramos hallar un buque de la marina mercante que estuviera dispuesto a hacerlo, pero teníamos que encontrarlo ya, ahora, sin dilaciones. ¡La expedición debía partir en los primeros días de febrero o no partir nunca más!”. “Pujato me autorizó a que intentara encontrar una solución en las empresas privadas de navegación. Eso era ir en busca del milagro que mencioné anteriormente y que se produjo. Ni siquiera podía decir cómo sería financiada la operación, en caso de que alguien me escuchara. Tomé la guía telefónica y anoté direcciones de todas las compañías navieras que podrían hacerlo, las que no eran muchas. Era un día muy caluroso del mes de enero de 1951. Yo no disponía de transporte así que tenía que moverme por mis propios medios, y mis propios medios eran mis dos piernas. Mi novia Mabelle, que me alentaba a costa de su propio desaliento, me acompañó en esa lucha contra la desesperanza. En algunas oficinas navieras, ni me recibieron y en otras no alcancé a terminar de explicarles nuestras necesidades. Me miraban como si fuera un escapado de algún establecimiento para enfermos mentales. Para colmo, vestía un traje azul oscuro, media estación, que en esa casi carrera por la Avenida de Mayo me hacía transpirar profusamente”.

 

“Así, Mabelle y yo llegamos a la última en la lista de posibilidades, la Compañía Naviera Pérez Companc. Allí pedí hablar con el gerente y ¡Sorpresa! nos recibió. Era el doctor Pestalardo a quien le expresé en la forma más coherente que pude cuál era nuestro problema. Nos pidió que esperáramos unos minutos, que no deben haber sido más de cinco o, a lo sumo, diez. Volvió y nos invitó a pasar a otra oficina. Cuando le manifesté que mi novia podía esperarme, me contestó que ella también estaba invitada a participar de la reunión”. (Resulta lógica y atinada la invitación ya que la vivacidad, actitud inteligente y propositiva de Mabelle y su inocultable belleza eran elementos que sin dudas ayudaban a la obtención del objetivo.)

 

“La siguiente oficina era muy espaciosa, magnífica y sobriamente decorada. Dos caballeros nos esperaban y detrás de su escritorio había un monumental mural del mundo. Nos presentamos ante ellos y se identificaron como Carlos y Jorge Pérez Companc. Me pidieron que volviera a explicarles el motivo de nuestra visita cosa que hice lo mejor que pude. Creo que les expresé nuestra desilusión por lo acontecido en las tramitaciones anteriores con el Ministerio de Marina y también que, en ese punto, no estaba en condiciones de decirles cómo se financiaría la empresa”.

 

“Esos dos patriotas, los doctores Carlos y Jorge Pérez Companc, intercambiaron un par de ideas entre ellos y acto seguido me manifestaron lo siguiente: "Capitán, sus problemas se han terminado. Nosotros los llevaremos y no cobraremos absolutamente nada por eso. Una empresa tan patriótica y de tanto sacrificio como la de ustedes merece el desinteresado apoyo de toda la ciudadanía".

 

A esta altura de los acontecimientos no cabe duda de que la pujanza, actitud y belleza de nuestra querida Mabelle, ha sido pieza importante en la obtención del “Milagro del Santa Micaela” y no sólo por disponer de un buque para uso exclusivo de la Expedición Antártica, sino que además sería sin costo financiero alguno para la misma.

 

Pero la bella Mabelle no se conformó con ser participe determinante en la concreción de la Expedición de 1951, sino que al quedar despidiendo a su amado Geoge en el puerto de Buenos Aires, a la zarpada del Santa Micaela a la “Aventura Antártica, más allá del círculo polar”, cayó en cuenta que ella tenía que conquistar el derecho a ser una Exploradora Polar, una Pionera Antártica y que su condición de mujer le daría al accionar antártico nacional un matiz novedoso y por cierto con un gran sentido de justicia. Tan profunda era su convicción que inmediatamente comenzó a pergeñar la manera de lograr su objetivo de trabajar en Antártida junto a su pareja. Con el tiempo y al regreso al continente americano de Jorge Mottet, Mabelle consiguió en él, el apoyo necesario para comenzar a transitar el camino añorado y, logró rápidamente sumar el beneplácito del presidente del Instituto Antártico Argentino, General Hernán Pujato, quién hizo llegar al Presidente Perón la intención de fundar en el Cabo Primavera (hoy Base Primavera) el “Caserío San Lorenzo”, un asentamiento poblacional permanente de familias argentinas, que no sería de dotaciones temporarias como el actual “Fortín Sargento Cabral” (BAE), sino permanente y con un sistema económico que lo ayude a auto sustentarse y organizado bajo pautas legales que lo reconozcan como Pioneros Antárticos. Adjunto copia del memorándum interno del 9 de diciembre de 1954, en el que el director del IAA, Pujato, informa la comisión de Mottet al Cabo Primavera, Antártida, para evaluar la instalación del “Caserío” en ese lugar. Lamentablemente pese al apoyo presidencial el proyecto de establecer familias como población permanente en el territorio antártico en la década del ´50, se vio frustrado por la irrupción de la Revolución Libertadora en 1955.

 

Fue Mabelle Mottet sin dudarlo, la primera argentina con vocación antártica dispuesta a dejar las comodidades, seguridades y certezas de la vida ciudadana, para con gran coraje, esfuerzo y abnegación abrir el camino de la mujer en la difícil tarea de la salvaguarda de la Soberanía Nacional en el continente blanco.

 

Lo cierto es que aquel “Sueño de Mabelle”, se vio por fin concretada en 1978, cuando el gobierno argentino decidió instalar en Base Esperanza el “Fortín Sargento Cabral”, que sería a partir de ese momento el asentamiento poblacional de la familia argentina en la Antártida continental. Allí se establecieron las primeras familias argentinas con domicilio real en el continente, se construyeron casas que serían viviendas unifamiliares y así, mujeres y niños argentinos comenzaron a sostener el accionar antártico nacional a la par del hombre y de manera clara, contundente e igualitaria. La mujer en BAE no es la esposa de, la ama de casa, sino que cada una de ellas cumple un rol profesional en la faz institucional de la base, ya sea como docente, locutora, miembro del equipo de salud, científica, administrativo, etc.

 

El Fortín Sargento Cabral fue y es, el hogar de la familia argentina y el primer lugar en el que la mujer criolla demostró en aquel continente su amor a la patria y su valentía y convicción al llevar a sus hijos para acompañar a su esposo en tan riesgosa misión, pero no conforme con ello, la mujer argentina dio un paso más audaz aún, una acción que al hombre le está vedado, naturalmente imposibilitado y que es, parir niños argentinos en el continente antártico, la mujer argentina fue la que nos permitió ser el primer país en el mundo en tener ciudadanos nativos en el continente blanco. A esas heroínas las siguieron luego científicas, logísticas, docentes, locutoras, médicas y muchísimas mujeres más que se han ido integrando muy activamente al accionar antártico argentino, inclusive hemos tenido ya, mujeres responsables de la conducción de Bases Antárticas. Como en otras disciplinas, aquellas mujeres del “Fortín Sargento Cabral” que tomaron el desafío iniciado por Mabelle -más de dos décadas antes- fueron quienes supieron abrir el camino de tantas mujeres que transitan con gran éxito las riesgosas tareas antárticas.

 

Así pues, no sólo velaron por su familia bajo el peligro y las inclemencias a las que somete el riguroso ambiente antártico al ser humano, sino que estuvieron dispuestas a correr los riesgos necesarios para darle a la Patria -a su propio riesgo- argentinos nacidos en el continente antártico.

 

Aquellas mujeres fundadoras del Fortín Sargento Cabral en 1978 fueron: Adelaida Costa de Carro; Zulma Gloria Kiriazi de Galceran; Delia Rosa Bustamante de Britos; Julia Beatriz Susana Buonamio de Sugliano; Estela Zulema Conti de Garrastazul; Olga Beatriz López Galeazzi; Juana Pabla Benitez de Delgado, Adela Amalia Acevedo de Salazar.

 

Mientras que las valientes exponentes de la mujer argentina que dieron a luz a los argentinos nativos antárticos son: María Silvia Morello de Palma - 7 de enero del 1978, Juana Pabla Benitez de Delgado - 27 de mayo de 1978, Rosario Cuccaro de De Carli - 21 de septiembre del 1979, Odila Hernández de Sosa – 11 de octubre de 1979, Silvia De Luca de Arnuil - 14 de enero de 1980, Teresita Solis de Valladares – 24 de enero de 1980, María Rosa Dominguez de Posse - 4 de febrero de 1980 y María Andrea Brath de Cosenza - 3 de mayo de 1983.

 

Los primeros niños fueguinos nacidos en Antártida fueron: el 7 de enero del 1978, EMILIO MARCOS PALMA (DNI: 26185401);  el 27 de mayo de 1978, MARISA DE LAS NIEVES DELGADO (DNI: 26185402); el 21 de septiembre de 1979, RUBEN EDUARDO DE CARLI (DNI: 28.185.786); el 11 de octubre de 1979, FRANCISCO JAVIER SOSA (DNI 28.015.787); el 14 de enero de 1980, SILVIA ANALÍA ARNOUIL (DNI 28.015.788); el 24 de enero de 1980, JOSE MANUEL VALLADARES SOLIS, (DNI 28.015.789); el 4 de febrero de 1980, LUCAS DANIEL POSSE (DNI 28.015.790) y el 3 de mayo de 1983, MARIA LUZ COSENZA (DNI 28.015.791), todos nacidos en el Fortín Sargento Cabral, Base Antártica Esperanza, siendo estos argentinos, los Ocho primeros seres humanos en haber nacido en el Continente Blanco.

 

Ello así, resalta a la atención de cualquier observador que después de la soñadora entusiasta pionera Mabelle Mottet, fueron 8 las mujeres que valientemente se instalaron el antártico Fortín Sargento Cabral -en el año 1978- para instalar un núcleo poblacional que represente a la familia argentina y que en el transcurso de los siguientes años, hasta 1983; fueron también 8 las mujeres que se atrevieron a correr los riesgos de dar a luz a 8 niños argentinos, antárticos y fueguinos, sin dudar en poner su propia seguridad al servicio de los más altos intereses de la Patria.

 

Por todo lo que someramente he intentado describir en el accionar patriótico de las mujeres mencionadas es que considero que esta Legislatura Provincial en su carácter de representantes del pueblo fueguino, puede y debe concretar un Homenaje a la Mujer como sostén de los derechos soberanos en la Antártida en las personas de aquellas primeras 8 mujeres pobladoras del Fortín Sargento Cabral en1978, como a las que entre aquél año y el 1983 tuvieron el coraje de dar a luz a los 8 niños nacidos en el continente blanco y subrayar la valiente y esforzada actitud de Mabelle Mottet a quién la historia polar argentina le debe no sólo la obtención de los medios para concretar la Primer Expedición Científica Argentina a la Antártida Continental de 1951, a bordo del Buque Santa Micalea, sino que además y fundamentalmente fue la autora y gestora del primer proyecto poblacional antártico de nuestros país concebido con el “Caserío San Lorenzo” en Cabo Primavera, de la Península Antártica “Tierra de San Martín”.

 

Por

Cap. Alejandro Bertotto

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