Entrevistas | 3 ago 2026
Defensa sin Rumbo
Eric Torrado: "No hay mirada estratégica para la Defensa Nacional"
Luciano R. Moreno Calderón - Director de Pal’Sur
En un mano a mano exclusivo para Pal’Sur, el analista y director de DEFENSUR y Malvinas en la Mira, Eric Torrado, analizó con precisión quirúrgica el escenario actual de la Defensa Nacional, advirtiendo sobre la falta de planeamiento a largo plazo en la Argentina, la actualidad presupuestaria de las Fuerzas Armadas, la urgencia de diversificar proveedores militares y la oportunidad geopolítica insoslayable que representa Tierra del Fuego para la producción industrial de tecnología para la defensa.
Un mundo en guerra y un país sin norte
Al evaluar el panorama internacional reciente, Torrado señaló que, tras una breve «pausa» global por los acontecimientos deportivos (Mundial 2026), la conflictividad internacional ha vuelto a reanudarse con fuerza en múltiples frentes. En ese marco, remarcó que el escenario bélico entre Irán, Estados Unidos e Israel ha sorprendido a los analistas y redefinido la táctica militar contemporánea.
«El mundo está en guerra actualmente, en distintos escenarios, y nuestro país frente a la conflictividad internacional no está encontrando un norte. Tal vez suena paradójico porque a nivel nacional el gobierno tiene una postura de alineamiento incondicional con el norte geográfico, con los Estados Unidos, pero aún así noto que hay una improvisación a nivel nacional, en el ámbito en el ámbito militar y de la defensa, que no se condice con el planeamiento estratégico que sí tienen estas grandes naciones.»
Para el director de DEFENSUR, este contexto exige debatir qué rol adoptará la Argentina en la provisión tecnológica y productiva internacional:
«Hay que dar una discusión sobre de qué manera Argentina va a rentabilizar, aunque suene cruel, el conflicto a nivel mundial... Nos hemos negado mucho tiempo a sacar provecho, tal vez el provecho que sí sacamos en las dos guerras mundiales previas. Y hoy, como dijo el Papa Francisco, estamos atravesando una tercera guerra mundial en partes y sin embargo todavía no encontramos cuál es el rumbo.»
La ilusión de los anuncios y la realidad presupuestaria
Consultado sobre las iniciativas del Poder Ejecutivo conducido por Javier Milei respecto a la reactivación del sistema de defensa, Torrado distinguió entre el mérito de instalar la discusión pública y el impacto real de las partidas asignadas.
Por un lado, reconoció que la gestión tomó la iniciativa en debates postergados, apoyándose en una revalorización de las Fuerzas Armadas y los veteranos de Malvinas que provino de la propia sociedad:
«El presidente tomó la iniciativa sobre algunos temas que tenían que ver con la defensa que venían pospuestos... Estando tan baja la vara de cómo valoramos nosotros nuestro sistema de defensa, el gobierno se dispuso a dar dos discusiones: cazas supersónicos y blindados para el Ejército. Con esas dos discusiones mostró una pequeña iniciativa que no subsana las cuestiones estratégicas de fondo, pero se diferenció de administraciones anteriores.»
Sin embargo, Torrado advirtió que los anuncios no se sostienen sin el financiamiento correspondiente, situando el presupuesto actual en niveles mínimos históricos:
«La iniciativa del gobierno no va de la mano del proceso de inversión que requiere la defensa. A partir del año 2006 en adelante bajamos de ese piso que nunca debimos haber atravesado, que era el 1% del PBI para la defensa... Hoy la Argentina está en un 0,52%. La iniciativa por sí sola no sirve más que para exponer ciertas unidades de determinados sistemas de armas, pero no garantizan el sostenimiento a largo plazo ni las cadenas logísticas.»
Sobre la operatividad diaria del material disponible, ejemplificó:
«Estamos viviendo una circunstancia en la que aviones T-66 Texan de la Fuerza Aérea, comprados cero kilómetro, están siendo canibalizados para sostener otras unidades en vuelo. Ayer acaba de darse un incidente con un avión Hércules, uno más de los tantos... Incoorporamos a Stryker, ¿cuánto tiempo los vamos a sostener? Incorporamos los F-16, ¿van a tener combustible para volar o dentro de dos años vamos a estar canibalizando F-16 nuevos para que otras unidades puedan estar en vuelo?»
Asimismo, fue crítico frente a la postura estatal respecto a la industria nacional para la defensa y las empresas estratégicas:
«Si la respuesta del gobierno es 'cerremos todo lo que es industria nacional porque no funcionó bien', hay un fracaso total de la visión estratégica... Si funcionó mal, auditemos y eficienticemos. Haber vendido a un precio irrisorio una empresa nacional que fabrica turbinas para represas hidroeléctricas o estar discutiendo si las centrales nucleares van a privatizarse, con la posibilidad de que queden fondos británicos, destruye cualquier narrativa de reivindicación del sistema de defensa.»
La lección de 1982: Diversificación vs. Alineamiento Unilateral
En relación a la dependencia tecnológica internacional, Torrado enfatizó la necesidad de tener «cabeza fría» y memoria histórica al elegir proveedores de armamento:
«Cuando uno analiza qué ocurre frente a nuestros proveedores externos, la historia nos indica que cuando dependés de una sola matriz tecnológica -ejemplo la matriz occidental o los Estados Unidos- tenés el riesgo de volver a padecer lo que nos pasó en las Islas Malvinas en el '82. Dependíamos intensivamente de esa matriz tecnológica que cuando empezó la serie de embargos, porque estábamos atacando a una nación de la OTAN que era aliado de estas naciones, a la Argentina se le cortaron los víveres.»
Para ilustrar que la soberanía militar exige una estrategia de abastecimiento multipolar, citó ejemplos internacionales:
«Hagamos lo que hacen países como Pakistán, que opera los JF-17 y J-10C de China y también opera F-16. O Turquía, que opera sistemas antiaéreos S-300 y S-400 rusos mientras negocia programas F-35. O la India, que tiene el misil BrahMos en conjunto con Rusia y programas con Francia, el Reino Unido y EE. UU. Todos esos países, antes de tener dinero, tuvieron la voluntad inquebrantable de decir 'voy a generar un sistema de defensa que no dependa unilateralmente de un solo actor exterior'.»
En esa línea, resumió los requerimientos básicos para una política de Estado:
«Necesitamos una matriz productiva que se nutra de desarrollos nacionales. Ahí tiene que estar el Estado, fuerte. Y además tiene que haber una decisión política transversal para diversificar nuestras opciones en materia de defensa y dejar de casarnos con uno o con otro según la oscilación del gobierno de turno.»
Tierra del Fuego: Hub tecnológico para la defensa y soberanía en el Atlántico Sur
En la tramo final del análisis, centrado en las necesidades específicas de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, el especialista subrayó el valor geopolítico estratégico de la provincia bicontinental frente a la usurpación británica de más de 2.600.000 kilómetros cuadrados de territorio y mar argentino.
Torrado argumentó que Tierra del Fuego posee el marco normativo y la infraestructura industrial idóneos para convertirse en un centro de desarrollo de tecnología militar:
«¿Qué necesita Tierra del Fuego para no dar muchas vueltas? Una matriz productiva que se enfoque en producción de drones de combate, sistemas aéreos no tripulados y sistemas terrestres no tripulados (UGV). Aprovechando los beneficios y exenciones fiscales de la Ley 19.640, la provincia debería radicar empresas que produzcan drones de combate y vigilancia... Se puede generar un tándem entre el conocimiento acumulado en Córdoba y los beneficios fiscales fueguinos.»
Cuestionó además la paradoja del esquema productivo local actual:
«En Tierra del Fuego fabricamos lavarropas, celulares, aires acondicionados y paneles para camionetas. Cada casa en la Argentina tiene algo con la etiqueta 'Producido en Tierra del Fuego'. ¿Cuántas empresas hay acá que haciendo uso de esos beneficios produzcan drones o sistemas aéreos para la defensa?»
Tomando los ejemplos de Ucrania e Irán en el despliegue y desarrollo de vehículos no tripulados de bajo costo y alto impacto táctico, Torrado desmitificó la idea de que se requiere ser una potencia económica de primer orden para producir defensa:
«Los drones hoy inciden directamente en el resultado de los enfrentamientos en el nivel táctico militar... Buques de decenas o cientos de millones de dólares son reducidos a cenizas por drones que cuestan entre 50.000 y 100.000 dólares. Ucrania, estando en guerra con una potencia nuclear, está desarrollando drones propios para vender al mundo. Esto destierra la falacia de que 'primero tenemos que ser una potencia económica' para ocuparnos de la defensa.»
Finalmente, hizo un llamado a integrar la industria nacional con los requerimientos operativos de las fuerzas desplegadas en el sur argentino:
«Tierra del Fuego tiene todo para generar pleno empleo, atraer población argentina y constituir un hub de empresas tecnológicas nacionales para producción de defensa: drones de ataque, reconocimiento, vigilancia, vehículos aéreos, terrestres y marítimos no tripulados. La Armada Argentina, particularmente el Comando del Área Naval Austral, necesita que haya un Estado y una responsabilidad empresarial dispuesta a proveer sus necesidades de mayor vigilancia y presencia por aire, tierra, sobre el agua y debajo del agua.»
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