Entrevistas | 5 sep 2026
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“Ni siquiera sabíamos qué había”: el enigma de los peces nativos de Tierra del Fuego
En Tierra del Fuego todavía hay peces que la ciencia no termina de conocer: una peladilla que tardó nueve años en ser encontrada, una lamprea que resultó ser una especie única de la Argentina y poblaciones nativas sobre las que existen enormes vacíos de información conviven con salmones y truchas introducidos que alcanzan a más de un metro de longitud.
El nuevo episodio de Ciencia en Fuego, con el biólogo, investigador (CADIC, CONICET) y docente universitario (UTN-FRTDF) Tomás Chalde, se sumergió en este particular ecosistema para explicar las diferencias entre especies nativas y exóticas y advertir por qué conocer lo que habita los ríos fueguinos es el primer paso para poder protegerlo.
Aunque truchas y salmones pertenecen a la misma familia, no tienen exactamente el mismo comportamiento. Una de las principales diferencias está en su relación con el mar. “La principal diferencia es que los salmones, no todas las especies pero sí, están obligados a migrar al mar”, explicó Chalde, quien señaló que allí encuentran mayor disponibilidad de alimento y espacio para crecer. Las truchas, en cambio, pueden permanecer durante toda su vida en los ambientes de agua dulce.
Entre los salmónidos exóticos también existen diferencias. El salmón Chinook y el Coho, por ejemplo, desarrollan estrategias que les permiten reducir la competencia por los mismos espacios y recursos. “Por ejemplo, si uno se reproduce en marzo, el otro se va a reproducir en junio para evitar solaparse y competir por el espacio”, explicó el investigador. El Coho, además, representa un desafío relativamente reciente para la ciencia local: fue detectado en 2019, cuando los investigadores ya venían estudiando al Chinook desde el año 2006.

Qué pasa con las especies nativas
Pero mientras las especies exóticas cuentan con décadas de estudios y bibliografía producida en el hemisferio norte, la situación de los peces nativos es muy diferente. En Tierra del Fuego habitan especies como el puyen, la peladilla y la lamprea, muchas de ellas pequeñas, difíciles de encontrar y todavía poco estudiadas. “Para estudiar los salmones nosotros teníamos toda la bibliografía del hemisferio norte de años y años y años de conocimiento”, contó Chalde. En cambio, sobre las especies nativas dijo: “hay mucho menos datos, hay mucho menos investigadores” y, según advirtió, “en Tierra del Fuego ni siquiera sabíamos qué había y todavía no terminamos de saber qué hay”.
El caso de la peladilla (Aplochiton taeniatus) muestra hasta qué punto puede ser difícil estudiar la fauna nativa. Después de nueve años de búsqueda, los investigadores lograron capturar un único ejemplar registrado en Tierra del Fuego. “Es el único registro, el único individuo que conocemos”, relató Chalde. Y cuando le preguntaron qué se sabe sobre esta especie en la isla, su respuesta fue contundente: “Nada. Sabemos que está, que es un montón, pero no tenemos material para trabajar”. De la otra especie de peladilla que hay en la provincia (Aplochiton zebra), sabemos que está solo en los ríos que desembocan al Pacífico.
Para poder identificar el ADN de un pez nativo raro, los científicos primero necesitan conocer su "huella genética". Por ejemplo, cuando capturaron al único ejemplar de peladilla en el río Olivia, le cortaron un fragmento mínimo de su aleta caudal para hacer estudios de biología molecular antes de devolverlo al agua. Con este tejido obtuvieron el marcador molecular de la especie, lo que ahora les permite saber si hay peladillas en cualquier río con solo tomar una muestra de agua, mediante el análisis de ADN ambiental.
El problema del desconocimiento
La falta de conocimiento no es solamente un problema para la ciencia: también puede convertirse en un obstáculo para la conservación. “El no conocer también te impide cuidarlo”, advierte Chalde. Sin información suficiente sobre dónde viven las especies, sus poblaciones y sus características, resulta mucho más difícil tomar decisiones para proteger los ambientes donde habitan. “La falta de información es peligrosa a veces”, resume.
El episodio también abordó uno de los hallazgos más llamativos de la investigación sobre la fauna fueguina: la identificación de la lamprea argentina. A través de estudios genéticos, los investigadores descubrieron que la lamprea presente en nuestro país no era la misma especie que había sido registrada históricamente en Chile y Nueva Zelanda. El análisis molecular permitió reconocerla como una especie propia.
Chalde explicó el descubrimiento con una particular metáfora: “Teníamos una especie que sabíamos que estaba, pero que la estábamos llamando Carlos cuando era Juan”. Un hallazgo que, además de corregir la identificación científica, permitió darle una identidad propia a una especie tan singular como enigmática.
Para los científicos locales, este descubrimiento representa una verdadera "coronación de gloria", porque no sólo resolvió un error histórico de clasificación, sino que le otorgó una identidad nacional única a un animal sumamente enigmático que habita en las aguas de Tierra del Fuego.
Episodio completo: “Peces exóticos y nativos de Tierra del Fuego”
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