martes 06 de octubre de 2026 - Edición Nº2862

Entrevistas | 6 oct 2026

BBNJ, Atlántico Sur y la intrincada trampa anglosajona de colonialismo disfrazado de protección ambiental


Por:
Luciano R Moreno Calderón - Dir. Pal´Sur

Entrevista a Alejandro Canio, sobre el Proyecto de Ley MENSAJE Nº 268/26 que pretende se apruebe en el Senado de la Nación el “ACUERDO EN EL MARCO DE LA CONVENCIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS SOBRE EL DERECHO DEL MAR RELATIVO A LA CONSERVACION Y EL USO SOSTENIBLE DE LA DIVERSIDAD BIOLOGICA MARINA DE LAS ZONAS SITUADAS FUERA DE LA JURISDICCION NACIONAL”, celebrado en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos, el 19 de junio de 2023.

 

El Doctor en Derecho, Máster en Derecho, Economía y Gestión de la Universidad de Bretaña Occidental (Francia) y Profesor titular de la Universidad Nacional de Tecnología (UTN), Facultad Regional de Chubut, analizó de manera meticulosa y académica, lo inconveniente          que podría resultar para la soberanía argentina en general y Cuestión Malvinas en particular,  la ratificación en el Congreso de la Nación de este instrumento internacional.

 

Este acuerdo -conocido como BBNJ- es una herramienta supuestamente util para combatir la pesca ilegal en la milla 201, a la que argentina adhirió en 2024, durante la gestión de la ex canciller Diana Mondino.

 

ENTREVISTA

 

  • Vamos a hablar de algo que influye de manera directa sobre la soberanía argentina, sobre el Mar Argentino y sobre la cuestión Malvinas e Islas del Atlántico Sur, como lo es el “Acuerdo en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar relativo a la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica marina en las zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional”. Este acuerdo, ¿de qué trata?

 

Voy a tratar de ser lo más simple posible porque la verdad que es un acuerdo que ya desde el título es muy complicado. Siempre nos cuesta a nosotros desde la ciencia traducir lo complejo en lo fácil, así que aunque me cueste voy a tratar de hacer eso: traducir lo que dice ese acuerdo y fundamentalmente qué impacto tiene en tu provincia, y particularmente en áreas en disputa y especialmente en la cuestión Malvinas.

 

Es un acuerdo entre países que, luego de más de 40 años de evolución, han decidido adoptar nuevas reglas en el mar. Y esas nuevas reglas tienen un impacto directo, fundamentalmente, en materia de manejo de datos.

 

Es un acuerdo que está inscrito en nuestros tiempos y que se va a implementar en el siglo XXI. No estamos hablando de acuerdos sobre derechos del mar que ya tienen sus años, no estamos hablando ahora de la anchura del mar territorial, ni del régimen de estrechos o del régimen de alta mar, sino de las reglas que se van a dar fundamentalmente en los circuitos de manejo de los datos.

 

En este caso, si bien se dice que se trata de la biodiversidad, más allá del alcance espacial de los Estados, es decir, más allá de las jurisdicciones nacionales, en realidad nos vamos a dar cuenta —y esto es bueno que la audiencia lo entienda— de que se van a cambiar todas las reglas del mar, inclusive en áreas bajo jurisdicción.

 

¿Y esto en qué influye en la cuestión Malvinas? Bueno déjame darte un contexto primero, Luciano, antes de ir directamente a tu pregunta.

 

Aquí tenemos que entender que para Argentina la Causa Malvinas es algo que nutre todo tipo de pensamiento que hagamos sobre y con el mar. Esto es algo indispensable, todos los argentinos tenemos esa obligación constitucional, y desde allí todos los que estamos vinculados a la ciencia, y particularmente en políticas oceánicas, nos guía el pensamiento. Con lo cual todo lo que yo voy a tratar de describir acá lo debato y charlo con mucha gente, con amigos, en los cafés, con colegas tuyos, y estoy muy preocupado con este acuerdo.

 

Es un acuerdo muy complejo, no solamente por su extensión, sino por el tono, la forma de redacción y el reconocimiento que hace de nuevas figuras que antes no estaban. Son figuras jurídicamente muy concretas, que son las que, en definitiva, toman decisiones en el mar, porque se les ha dado lugar a través de este acuerdo a los llamados actores interesados (stakeholders), que pueden participar en la adopción de decisiones sobre las políticas oceánicas.

 

Para la cuestión de las Islas Malvinas, esto nos exige una interpretación más que particular, porque estamos hablando de generación de datos, de validación de datos y, finalmente, de datos que luego van a formar decisiones. Y ahí viene la cuestión y lo complicado para nuestra gente de poder entender todo esto: vos ves el acuerdo y parece que es un acuerdo bastante noble, un acuerdo que se ha concebido con la idea de la protección y la conservación de la biodiversidad, con políticas fundamentalmente ambientales.

 

El instrumento tiene, a lo largo de su redacción, diferentes fórmulas que a veces se agregan en distintos acuerdos, llamadas “paraguas de soberanía”, o también expresiones como “sin perjuicio de las disputas que se sucedan” o “que están en curso”. En fin, siempre hay fórmulas que hacen que los Estados entiendan que, de esa manera, protegen sus títulos.

 

Más allá de estas fórmulas de resguardo de soberanía, en definitiva, cuando uno ejecuta este acuerdo, lo único que podemos concluir es que se va a terminar consolidando la ocupación ilegal del Reino Unido en las áreas en disputa, porque justamente el Reino Unido tiene actores interesados que están ilegalmente en nuestras islas, que generan datos, validan datos y también son parte de los procesos de decisión.

 

Si nosotros tomamos la pésima decisión de aprobar este acuerdo y luego ratificarlo, lo que vamos a estar haciendo es reconocer esa ocupación, porque todos los datos que se generen allí, insisto, en nuestras islas y de manera ilegal por el Reino Unido, la Argentina no va a poder frenar esa generación de datos ni esa participación en los procesos de decisión. Y esto es muy grave, ya que van a existir procesos que no vamos a poder controlar, porque eso va a terminar en un tubo de datos que se van a compartir en todo el mundo. Aquellas personas que están en Nueva York, Nairobi o Tokio y que deseen datos del Atlántico Sur van a tener datos servidos desde instituciones en nuestras islas que, de manera ilegal, van a generar, producir y validar esos datos.

 

  • Según lo que venís explicando hasta ahora, sería que no solamente Argentina, al convalidar este tipo de acuerdos, primero a través de una firma presidencial y luego a través del Congreso, en principio les va a dar una personería a las Islas Malvinas que no tienen —porque son un territorio usurpado—, para poder darles un carácter de figura internacional dentro de nuestro Mar Argentino, que les va a permitir tomar algunas decisiones, porque nosotros no vamos a poder hacer las reservas de soberanía, ya que están totalmente excluidas en relación con este tratado.
  • Y, por otro lado, además de que nosotros no vamos a poder hacer las reservas que solemos hacer generalmente, vamos a validar los datos que generen desde la usurpación del Reino Unido, teniendo en cuenta que los instrumentos para hacer los estudios nosotros generalmente no los vamos a tener y sí los van a tener ellos.

 

Claramente no podemos hacer reservas. El tratado las prohíbe, con lo cual Argentina, de hacerse parte, va a tener que aceptar la totalidad de sus artículos. Y el problema está en que, si bien hay fórmulas de resguardo, esas fórmulas son muy intrincadas, muy interconectadas y no van a poder frenar la generación tecnológica de datos de la potencia ocupante. Y ese es el gran problema que tenemos desde el punto de vista espacial de la disputa.

 

Pero hay una cosa que también es importante tener en cuenta. Estamos frente a una nueva forma de hacer el derecho, donde los Estados en desarrollo no van a poder hacer frente a las grandes potencias tecnológicas.

 

En los últimos cinco años, ha habido un crecimiento exponencial de potencias tecnológicas cuyos intereses no están principalmente en los Estados en desarrollo, sino en los industrializados. Y eso hace que esa influencia en la toma de decisiones sea muy significativa y que luego se adopten decisiones que muy difícilmente estén en consonancia con los intereses de los Estados en desarrollo.

 

No estoy tampoco exagerando, porque también pueden llegar a decir que uno está exagerando, pero lo que estoy diciendo es un análisis técnico-profesional como jurista argentino que soy, y tampoco es que estoy en soledad en todo esto. Hay todo un equipo de personas que están en la misma dirección y consideran que este acuerdo tiene ese problema técnico en materia de derecho internacional y que tenemos que ponerlo sobre la mesa.

 

  • Vos, en varios artículos, hablás de un concepto muy interesante que se llama “tunelización” para explicar cómo, de alguna manera, van arriando los conceptos que luego validan ocupaciones, buscando exponer que las cuestiones de soberanía no existen pero, en realidad, generan la validación de normas que luego el Estado usurpado va a tener que respetar. Y existe, así, un ejercicio de facto de la ocupación que estará validado internacionalmente. El tratado habla explícitamente de gobernanza oceánica.

 

En la UTN de Puerto Madryn a eso le llamamos Mare Processum. Le hemos puesto ese nombre para explicar este fenómeno que se está dando en estos años y que hemos identificado como “tunelización”, como te explicaba al principio: atacar aquello que no se puede ver. Por eso hablamos de tunelización, y la idea es poder trabajar en la forma en que la gente pueda identificar estos túneles que existen y están ocultos. Un fenómeno de tunelización se da con una estructura sinuosa, propia del pensamiento anglosajón.

 

Para que la gente lo entienda, nosotros tenemos una forma de pensar la vida y pensar el derecho: estamos insertos en lo que se conoce como el “Derecho Continental”, por el cual nosotros definimos todo. Fijate que agarrás cualquier ley, o cualquier tipo de instrumento normativo de esta cultura jurídica, y vas a ver que arranca con definiciones. Nosotros necesitamos primero definiciones. Pero el pensamiento anglosajón no funciona así, funciona de otra manera: funciona a través de la llamada práctica, y es la práctica la que, en definitiva, luego le va a dar contenido a los diferentes núcleos que se van creando de manera vacía, que luego son complementados con el contenido que da la práctica.

 

Así es el pensamiento anglosajón y este acuerdo lo que hace es receptarlo. Y para nosotros, que no entendemos mucho de esto de que la práctica haga el derecho —o que la práctica se torne obligatoria—, necesitamos saber para dónde vamos. Y ese saber para dónde vamos significa saber hacia dónde van esos túneles, que ya están “pre-cocidos”, si me permitís la calificación, porque esto hace 40 años que se viene construyendo. Vos sabés que vas a entrar en un acuerdo: será el principio del túnel y luego te encontrás con el final, con la decisión tomada.

 

Por eso es fundamental que este mensaje llegue también a los legisladores de tu hermosa provincia, la más grande del país.

 

Es importante saber que, cuando un papel hoy en la comunidad internacional se va a decidir, responde a todo un sistema tunelizado previo. Cuando llega al ámbito diplomático un papel por el cual tenemos que tomar una decisión, tenemos que saber que siguió todo un proceso que difícilmente pudo ser identificado. ¿Y quiénes recorren esos circuitos? ¿Quiénes recorren esos túneles?

 

Cuando vos encontrás que hay una reunión científica en Oslo, un encuentro de ONG en Misa o una reunión de alto nivel que se está desarrollando en Tokio, pareciera ser que no son vinculantes y que no requieren demasiado interés por parte de la comunidad internacional. Pero así arrancan estos conceptos.

 

Hoy tenemos un acuerdo que lamentablemente Argentina terminó aprobando hace poco, como es el “Acuerdo del Estado Rector del Puerto” que, luego de casi 30 años, se aprueba por un trabajo sinuoso que hizo que la Argentina, despues de todo este tiempo terminara validando este circuito de tunelización que se fue dando a través de trabajo de científicos, a través de ONG's.

 

  • ¿Hoy en qué estado se encuentra este proyecto para su aprobación en el Congreso de la Nación?  ¿Se trata este proyecto de las especies altamente migratorias o migratorias en los lugares que no son de jurisdicción nacional?

 

Hay dos casos interesantes. El acuerdo de especies transzonales altamente migratorias, que es un invento jurídico, afortunadamente Argentina no lo ratificó. Este acuerdo es uno distinto, que tiene quizás la misma naturaleza. En este caso, la Argentina lo firmó —no significa que sea obligatorio, sino que forma parte del proceso de adopción de un acuerdo—, pero tienen que darse varios pasos. Argentina lo firmó y ahora viene uno de los últimos pasos, que es la aprobación en el Congreso.

 

Para mí, el mejor mensaje que Argentina le puede dar al mundo respecto a estas nuevas formas de hacer derecho es sancionar una ley que rechace ese acuerdo sobre estas dos consideraciones: la cuestión Malvinas, en primer lugar, y, en segundo lugar, porque Argentina tuvo una política exterior impecable hasta más o menos 2015-2016 en materia oceánica, teniendo una posición muy clara y liderando muchos procesos a nivel multilateral. Con lo cual, me gustaría que vuelva a ser líder en materia de política oceánica rechazando este acuerdo.

 

  • Por último, para ir finalizando y agradeciéndote toda tu sapiencia y militancia desde la academia, poniendo el corazón, el pecho y el cerebro en este tema ¿qué es lo que crees vos que podría hacer la legislatura fueguina para tratar de impulsar esta idea que tenés vos que tiene muchos otros que compartimos  de frenar esta situación en el Congreso de la Nación?

 

Hay dos cosas que yo quisiera señalar. Primero, hay que trabajar muy duro, no tanto con los legisladores, sino con sus equipos y asesores, porque necesitamos saber bien ante qué estamos. Tenemos que sentarnos a estudiar bien cuáles son las conexiones entre los artículos, cuál es el alcance actual de las instituciones que tienen sede de manera ilegal en las Islas Malvinas, cómo se generan los datos, qué hace Argentina en su territorio continental y cómo se vincula, para darte un ejemplo técnico, el artículo 24 del acuerdo con la Antártida.

 

Una vez que tengamos eso en claro, que tengamos técnicamente bien entendido, demostrado y que le demostremos, en este caso también al Parlamento, que hemos hecho un trabajo serio, que hemos investigado, que esto es algo que va mucho más allá de una cuestión ideológica, que es una cuestión profesional, técnica y jurídica, y que la Argentina puede liderar esto, yo creo que ahí los legisladores van a tener mucho que decir, siempre y cuando estén convencidos de lo que están haciendo y no se dejen llevar por circunstancias electorales o por circunstancias políticas de mediano o corto plazo, pensándolo no solamente en nuestras generaciones actuales, sino también, y fundamentalmente, en las generaciones de argentinos que vienen.

 

  • Muchísimas gracias Alejandro, espero que esto sirva para que la gente entienda de que hay cuestiones meticulosas en las que hay que estar atento porque a veces el diablo suele ser complejo y mete complejidad para que no sea difícil ver qué es lo que está pasando

 

Gracias a vos y me despido con algo que dicen los anglosajones sobre la base de lo que vos acabas de decir: el diablo está en el detalle.

 

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