sábado 25 de junio de 2022 - Edición Nº1298

Opinión | 29 ene 2022

¿el regreso del "gradualismo"?

El anuncio del acuerdo con el FMI

El gobierno Fernández-Fernández acaba de anunciar un Acuerdo con el Fondo Monetario cuyos términos todavía no se conocen y mateniendo su política de pagarle capital e intereses mientras negocia.


Por:
Lic Héctor GIULIANO

En el mundo que vivimos los hechos van más rápido que la capacidad para poder analizarlos y aunque la finalidad del autor de esta nota no es la de un periodista que corre detrás de las noticias en las actuales circunstancias una rápida interpretación de lo que está pasando parece tema ineludible.

 

En la fecha el gobierno Fernández-Fernández (FF)  ha anunciado el logro de un Acuerdo de refinanciación del préstamo Stand-by tomado por la administración Macri en 2018 con el Fondo Monetario Internacional (FMI), si bien sus términos todavía se desconocen.

 

Más aún, ni siquiera hay certeza de que tal Acuerdo –entendido como documento o pro-forma de los compromisos tomados por nuestro país– realmente exista en el marco de las conversaciones secretas que se llevan a cabo entre las autoridades nacionales y el organismo.  

 

Este hecho –el anuncio de un Acuerdo- dado a conocer mientras el país sigue aplicando la política de “pagar mientras se negocia” (Capital e Intereses) abre o mantiene serios interrogantes tanto sobre el contenido de dicho Acuerdo como sobre sus alcances y la forma en que será instrumentado en la práctica.[1]

 

Cabe recordar que las principales ideas-eje neoliberales planteadas en las postrimerías de la administración Macri (2019) desde el punto de vista financiero-fiscal eran tres: 1. Equilibrio Fiscal (léase Ajuste Presupuestario), 2. Tasas de Interés Reales Positivas (léase garantía de rentabilidad de los capitales especulativos) y 3. Integración de la Argentina en el Mundo Globalizado (léase vuelta a los Mercados Internacionales de Deuda Pública).

Estos lineamientos básicos –aunque no son los únicos- son los mismos que hoy en día siguen estando presentes en el centro de las negociaciones del actual Gobierno  con el FMI.

 

Ya en Julio de 2019 –poco antes de las PASO– el economista Guillermo Calvo había “profetizado”* que era preferible que ganase las elecciones el kirchnerismo porque un gobierno populista iba a tener menos resistencia que uno neoliberal para practicar el ajuste que necesitaba la Argentina

 

Y para implementar este ajuste -en materia financiera, económica y fiscal- se le reclama a nuestro país no sólo la firma del gobierno sino además la aquiescencia formal de toda la Clase Dirigente de la Argentina a través de un “amplio consenso político”, que actualmente está en curso.

 

Tal el estado de situación o contexto en que se produce este anuncio de un supuesto nuevo Acuerdo con el FMI.  

 

DISCURSOS VERSUS REALIDADES

 

Hasta el momento son muy pocos los elementos de análisis concretos relacionados con el anunciado Acuerdo, que lo ha sido solamente por parte de las autoridades de nuestro país y no del FMI, que se ha limitado a mencionar un mayor “entendimiento” sobre varias políticas clave que forman parte de las negociaciones que siguen en curso con el Organismo.

 

En el día de hoy se conocieron, en realidad, sólo tres breves documentos o posiciones oficiales acerca de este anunciado Acuerdo con el Fondo: el discurso* del presidente Alberto Fernández, la conferencia de prensa del Ministro de Economía Martín Guzmán* –acompañado del Jefe de Gabinete Juan Manzur– y la Declaración del Equipo del FMI sobre la Argentina  (Comunicado 22/18*).[2]

 

Del cotejo que surge de una primera lectura de estas tres fuentes aparecen algunas diferencias relevantes  de planteo y señalamientos entre las dos partes en juego, cuyos puntos más relevantes podrían sintetizarse en los siguientes:

 

            a) El anuncio de un entendimiento bilateral corresponde –según el FMI– sólo a políticas clave que son parte de las discusiones en curso y no a un acuerdo formal y definitivo con la Argentina.

Tanto el Presidente Fernández como el Ministro Guzmán –y el Jefe de Gabinete Manzur– en cambio, hablaron de Acuerdo con el FMI para la refinanciación del préstamo Stand-by (SBA) tomado por el gobierno Macri en 2018, cosa que estrictamente hablando todavía no está probado.[3]

 

            b) El llamado “sendero de consolidación fiscal”, que se refiere al ajuste necesario para reducir el déficit presupuestario se reconoce como el ancla política clave del nuevo programa con el Fondo.

Ajuste significa reducción de Gastos y/o aumento de los Ingresos, que es algo que el gobierno FF ya viene realizando desde su asunción a través de la baja de los Salarios Reales, de la paralela reducción de los Haberes jubilatorios reales y también de los distintos Planes Sociales existentes a través de su política de aumentos inferiores a la Inflación; a la vez que –también merced a la Inflación– aumenta la recaudación tributaria; con la baja consiguiente de los Déficits Fiscales Primario y Financiero.[4]

 

            c) La Argentina compromete una mejora gradual y sostenible de sus Finanzas Públicas para llegar al Equilibrio Fiscal a mediano plazo.

Se dice que el Ministro Guzmán pretendía comprometer llegar al Equilibrio Fiscal Primario (sin contar el pago de Intereses de la Deuda Pública) en el 2027 pero ahora, según sus palabras, se habría arreglado una reducción gradual del Déficit del 2.5 % del PBI (Producto Bruto Interno) este año, 1.9 % en 2023 y 0.9 % en 2024 (cuando el actual gobierno haya terminado su mandato), de modo de adelantar el paso al Déficit 0 a partir del 2025.

 

            d) El país se compromete a reducir gradualmente hasta eliminar el financiamiento monetario del Déficit del Estado.

Este punto es clave y el más importante dentro de las discusiones con el FMI porque hasta hoy se planteaba que el Ministro Guzmán pretendía mantener la fórmula de financiamiento del Déficit en un 60 % con Emisión Monetaria y en el 40 % restante con Deuda Pública mientras que a partir de ahora se está aceptando que la Deuda pasa o mejor dicho vuelve a ser la principal fuente de financiamiento y no la emisión de dinero por el Banco Central (BCRA), con lo que se aumenta el Gasto Público por servicios de Intereses de dicha Deuda.

 

            e) No se fijan limitaciones en el gasto público de Infraestructura y Ciencia/Tecnología (que no se sabe si se habían solicitado) pero se compromete la reducción de programas sociales a núcleos focalizados.

Este último punto se referiría a una fuerte racionalización que se exige de los subsidios personales que se canalizan a través de los Planes Sociales.

 

            f) El país se compromete también a bajar progresivamente los Subsidios –principalmente a la Energía-  para reducir este rubro del Gasto del Estado; lo que en la práctica significa el aumento paralelo a los usuarios de Servicios Públicos.

Esta Política ya ha comenzado desde este año con el gobierno FF y se trasladará inexorablemente a la Inflación; aunque para el gobierno tendrá la doble ventaja de, por un lado, disminuir los gastos por subvenciones –al trasladarle el mayor costo por incremento de tarifas a los usuarios (sin bajárselos a los contribuyentes)- y por otro lado, aumentar la recaudación a través del componente impositivo de las tarifas más elevadas.

 

            g) La Argentina compromete no utilizar la Política Monetaria para el financiamiento del Déficit Fiscal, lo que implica que la mayor parte del déficit pasa a ser financiado con Deuda Pública (Interna y Externa), y el Banco Central asume como base la Política de Tasas de Interés Reales Positivas, lo que supone aumento de los costos financieros de empresas e individuos y garantía de rentabilidad superior a la Inflación para los inversores especulativos y los ahorristas en general.

Estos dos puntos son particularmente importantes porque disminuir la financiación vía Emisión Monetaria implica aumentar el Gasto Público por servicios de Intereses de la nueva Deuda que se toma, con la consiguiente presión sobre el Déficit Financiero del Estado. Y la nueva Política de Tasas Positivas (superiores a la Inflación) conlleva el peligro cierto citado de los mayores costos financieros que pesan sobre la Economía dado los altísimos niveles de Tasas ya existentes y el traslado de las mismas al aumento de Precios, con lo que se estimularían más aún las alternativas de negocios especulativo-financieros en el país. 

 

            h) La Argentina contaría con el apoyo financiero adicional de “socios internacionales” (léase organismos multilaterales y prestamistas privados), esto es, retornando a los Mercados Mundiales de Capitales para volver a endeudarse.

Este punto no está totalmente claro porque se referiría tanto a mayores préstamos provenientes de Organismos Financieros Internacionales como provenientes de los grandes Fondos de Inversión Privados, aumentando en ambos casos el Gasto Público por Intereses de las nuevas deudas (máxime en un momento en que la Fed-Reserva Federal de los Estados Unidos se apresta a subir las tasas de interés, lo que repercutirá en todo el Mundo).

 

            i) Por último, el Comunicado del Fondo aclara especialmente que el Acuerdo final al que se llegue está sujeto lógicamente a la aprobación del Directorio Ejecutivo de la Entidad, por lo que se seguirá negociando hasta poder llegar a un acuerdo que se eleve a dicho cuerpo del FMI.

 

De aquí que el acuerdo anunciado por las autoridades argentinas no sea ni formal ni definitivo.

 

Esto significa que, en principio, la Argentina sigue pagando mientras negocia hasta el próximo 22.3, de modo de integrar hasta esa fecha unos 10.000 MD de pagos al contado antes de cerrar el Acuerdo de refinanciación de Facilidades Extendidas.[5]

 

Hasta aquí las principales observaciones y comentarios preliminares que surgen de una primera lectura de los pocos documentos de referencia que son, por el momento, los únicos elementos concretos de juicio disponibles frente al hermetismo de las negociaciones con el FMI y al carácter secreto de las mismas.

 

Lic. Héctor L. GIULIANO

 

 

[1] En este sentido, no es casual que el prematuro y exagerado anuncio de “Acuerdo” con el FMI se declare mientras el gobierno, después de haberle abonado al Fondo ya más 6.000 Millones de Dólares (MD) por Capital e Intereses, procede a efectuar ahora los primeros pagos de este año al Organismo – por 1.100 MD – correspondientes al SBA de Macri, sirviendo así en la práctica este anuncio como distractivo del cumplimiento de los pagos y el ajuste que el país viene haciendo en línea con las “recomendaciones” del Fondo, contenidas en el Stand-by original y sus documentos conexos hasta la fecha.

Dicho con otras palabras: que el gobierno FF aleja así, con estos nuevos pagos, toda idea de Default (incumplimiento) con el Fondo mientras distrae a la opinión pública con el anuncio de un Acuerdo que todavía formalmente no existe.

[2] El FMI editó esta Declaración con la firma de los dos principales negociadores del caso argentino: Julie Kozack, Directora adjunta del Departamento Hemisferio Occidental, y Luis Cubeddu, Jefe de la Misión para la Argentina,

[3] Este punto, por otra parte, es muy importante porque implica el reconocimiento formal de la validez del acuerdo SBA, no plantea objeciones al mismo ni a su cumplimiento – que sigue en vigencia con el pago en término de Capital e Intereses corridos hasta la fecha – y desestima directamente las reservas, críticas y/o declaraciones de sectores del Kirchnerismo que quieren aparecer “despegándose” de la responsabilidad de las negociaciones con el FMI (empezando por los dichos de la vicepresidenta Cristina Fernández).

[4] Estos temas han sido desarrollados más específicamente por el autor de esta nota en su trabajo anterior titulado “FMI: Hacia una reestructuración programada”, del 20.1 pasado.

[5] En la actualidad, el gobierno FF lleva pagados al FMI algo más de 6.000 MD: poco más de 1.000 MD por año en concepto de Intereses (2.000 MD entre 2020 y 2021) y dos pagos por 1.900 MD cada uno en Setiembre y Diciembre del 2021. Además, el gobierno Macri ya habría pagado en su momento otros 1.500 MD de Intereses durante su gestión. Este año se pagan, precisamente en estos días, 1.100 MD más al Fondo (entre Capital e Intereses) y el 21.3 próximo cae un vencimiento de 2.900 MD, lo que completa los 4.000 MD a pagar durante el primer trimestre de 2022.

Todo esto solamente al FMI, sin contar con el Club de París (por más de 2.000 MD), Organismos Internacionales (Banco Mundial, BID y CAF) ni los servicios crecientes de los Fondos Buitre (FB) que arreglaron con este gobierno en Agosto de 2020 y el resto de los Acreedores del Estado Nacional (Externos e Internos), ya que este año en curso – sin contar con los 19.000 MD de compromisos con el FMI – los vencimientos totales de la Deuda Pública suman según el proyecto de Presupuesto 2022 51.600 MD y está previsto tomar nueva Deuda por otros 28.500 MD.

Un enorme desafío para un gobierno que no tiene liquidez ni solvencia para poder responder a esta pesadísima carga de deudas a pagar por Capital e Intereses.

Cabría también agregar aquí un punto que no está claro en cuanto a las expresiones del ministro Guzmán sobre la previsión de aumento de Reservas Internacionales (RI) del BCRA en 5.000 MD porque no se sabe si corresponderían a desembolsos nuevos del FMI para cubrir el vencimiento de los 2.900 MD del 21.3 con el propio Fondo – más un “sobrante” de 1.500 a 2.000 MD que se utilizarían para aumentar esas RI – o serían parte del Stand-by de 2018 para atender otros pagos a bonistas,  pero de una u otra forma le darían continuidad a lo acordado por el SBA del gobierno Macri para sostener vencimientos en moneda extranjera y convalidar lo actuado por el Macrismo.  

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