sábado 25 de junio de 2022 - Edición Nº1298

Análisis | 14 feb 2022

🌡️ Ucrania, un punto de ebullición en la nueva reconfiguración mundial

En medio de la escalante tensión entre Rusia y los países miembros de la OTAN, Pal’Sur dialogó con el periodista Alejandro Burani, quien analizó el contexto actual. Las implicancias para la geopolítica y cómo repercute en nuestro país.


-¿Cuál es el conflicto que existe actualmente en Ucrania?

Todo tiene que ver con un reclamo de Rusia que le pide a la OTAN que ni Ucrania, ni Georgia ingresen a la alianza militar. Desde la caída de la Unión Soviética a esta parte hay una nueva reconfiguración del mundo. Si uno se pone a analizar ya no se ve esa superpotencia triunfante como Estados Unidos y, además, interpreta Rusia que al no haber ya más esa dicotomía entre capitalismo y comunismo la OTAN no tendría razón de ser. Por supuesto, desde el lado de la OTAN, siempre hubo tensiones con el gobierno de Putin teniendo en cuenta algunas críticas que se le hacen y sobre todo la decisión de recuperar a Rusia como un actor importante en las relaciones internacionales.

Con respecto a Ucrania, este conflicto es de larga data. Podríamos ir hasta 2014, cuando en medio de las protestas que se conocen como el EuroMaidán cae el gobierno de Viktor Yanukovich que era pro-ruso. A partir de esa caída, Rusia reacciona aleccionado a Crimea, que es mayoritariamente pro-rusa y también inicia una revolución en Donetsk y Lugansk que son dos regiones de Ucrania en las cuales hay un levantamiento de gente pro-rusa y arman dos repúblicas separatistas. La intención de Putin, en su momento, era que esa dos repúblicas tengan fuerza en el parlamento ucraniano para que se siga manteniendo la influencia rusa que fue muy fuerte hasta 2014 cuando empieza a variar con estas protestas. Luego de la caída de Yanukovich se instala un gobierno más proclive a los lineamientos de la Unión Europea y se empieza a coquetear con el ingreso de Ucrania a la OTAN que todavía no se dio. Lo que quiere Rusia es que Estados Unidos y los países europeos le ratifiquen por escrito que nunca van a permitir que Ucrania ingrese a la OTAN. A partir de ahí es el foco de conflicto.

 

¿Cuál es la intención real que tiene la OTAN y la Unión Europea, de que Ucrania ingrese al organismo?

Desde el punto de vista económico, el 37 por ciento del gas que consume la Unión Europea sale de Rusia y todos los gasoductos tienen que pasar por Ucrania. Por ese paso, hay una especie de peaje que cobra Ucrania y que representa el 3,8 de su PBI. A partir de ahí, por supuesto, hay una tensión de la OTAN de querer asfixiar a Rusia y seguir demostrando, de alguna manera, que tanto Estados Unidos como Europa siguen siendo los “más capos”, los que siguen mandando en el mundo. Dentro de la OTAN hay distintas posturas. Los países que más apoyan a Ucrania son el Reino Unido, que ahora está separado de la UE luego del Brexit, y Estados Unidos. Joe Biden afronta un problema interno porque dentro del Partido Republicano le exigen mayor voluntad o fuerza a la hora de la pelea con Rusia, algo que desde la política que ha tomado Biden, como la salida de Afganistán, le sirve para concentrarse en otros intereses. Pero los demócratas siempre están más concentrados en América Latina. Históricamente, siempre se ha dado así. Los republicanos se han enfocado en otras partes del mundo.

 

Un congresista dijo que era más preocupante lo que pasó entre Argentina, Rusia y China que lo de Ucrania. Ese congresista fue acusado por violaciòn y prostitucion de una chica de 17 años.

En medio de este conflicto que hay con Rusia, estuvo la visita del presidente a Rusia y China. El ingreso a la Ruta de la Seda y que se vuelva a producir lo que ocurrió en los primeros años de la década del 2000, cuando hubo gobiernos progresistas que se alejaron de la protección de Estados Unidos y explota con el no al ALCA en 2005 con el famoso congreso en Mar del Plata cuando Chavez, Lula y Kirchner le dicen que no a Bush; en su momento marcó un situación en América Latina separada de Estados Unidos, que luego hubo una restauración con la llegada de gobiernos más pro yankis e incluso dentro de las filas de estos gobiernos progresistas aparecieron otras figuras que quisieron dar una vuelta de página a lo que ocurrió en el ALCA.

 

¿Cómo puede repercutir en el mundo este conflicto? ¿Cómo puede afectarnos?

Fundamentalmente, lo que tiene miedo la UE es la crisis que se pueda generar con el gas. Si Rusia corta la provisión de gas, principalmente a Alemania. Desde la nueva administración, Olaf Scholz no está muy de acuerdo en establecer sanciones económicas a Rusia e incluso puso una cláusula en la que establece que ningún país puede venderle armamento alemán a Ucrania. Ahí ya dentro de la OTAN hay distintas posiciones y Rusia puede aprovechar. Lo que puede suceder es que a partir de que se inicie una crisis en la cual Rusia decida invadir militarmente a Ucrania, no es muy factible que la OTAN mande fuerzas terrestres, pero sí puede suceder que Rusia inicie una operación terrestre de 6 a 8 semanas. A partir de algunos documentos que trascendieron en el Kremlin, la idea es presionar para que se le garantice a los rusos que Ucrania no ingrese a la OTAN.


Argentina puede marcar una política para aprovechar, fundamentalmente, y vender lo que es alimentos. Sería una política exterior inteligente, no alineada con Estados Unidos, aunque Argentina se ve muy limitada por el acuerdo con el FMI, que tiene que ser respaldado por el directorio del organismo y por el Congreso argentino por el cual las potencias occidentales podrían tensar un poco a Argentina y no dejar hacer el juego que intentó hacer Fernandez con esta gira.

 

Con respecto al petróleo y el gas, que se puede llegar a disparar por este conflicto, ¿qué puede llegar a pasarnos a nosotros, que tenemos reservas?¿Nos puede beneficiar o perjudicar?

Si hay una política inteligente, para aprovechar los recursos y saber vender al mundo, sería una posibilidad. También es cierto que las famosas inversiones en Vaca Muerta y el sur, no se si a Argentina le da la capacidad para ser una gran potencia exportadora.


En estos días se anunció la construcción de un gasoducto para enviar gas al sur de Brasil que sería muy importante se concretara. El embajador Scioli dijo que estaba en marcha, lo que sería muy importante para la generación de divisas, y que es el principal problema de Argentina. Las pocas divisas que hay son para pagar al FMI y la increíble fuga de capitales que sigue habiendo. Por supuesto, en el gobierno de Mauricio Macri fue terrible el desastre que se ha generado y la poca generación de divisas que hubo justamente en un gobierno que garantizaba supuestamente insertar a Argentina en el mundo y concretar mayores exportaciones, algo que sin lugar a dudas no se logró con errores garrafales.

Por ejemplo en medio de una elección polarizada como la de Trump y Clinton salir a decir a viva voz y apoyar a Hillary Clinton para después tener que dar una voltereta para apoyar a Donald Trump; también el papelón con los limones tucumanos, pese a que desde Juntos por el Cambio aseguraban que se estaba iniciando un camino de inserción en el mundo por la realización del G20 que, pese a que ya estaba acordado desde antes y la mística que le quisieron meter en ese momento, no trajo los resultados que esperaban.

 

¿Cuáles crees que son las principales diferencias en cuanto a la Cuestión Malvinas?

Creo que se ha avanzado, sobre todo en cuanto a la gestión anterior, primero con algunos reconocimientos que se le hicieron a los veteranos al dejar de esconderlos. Por supuesto falta un monton mas. He tenido la posibilidad de hablar con los veteranos de Rosario y si bien reconocían algunos aportes del kirchnerismo siguen denunciando que faltan un montón de cosas. No hubo un reconocimiento del Estado concreto sobre los veteranos de Malvinas. Durante el gobierno de Macri, por ejemplo, estuvo Gòmez Centurion, que es veterano, pero luego terminó completamente alejado de lo que fue el macrismo.

La principal diferencia es la creación de una Secretaría, que estuvo a cargo de Daniel Filmus, y consideraba la política como estratégica para seguir reconociendo la lucha de Malvinas como cuestión innegociable del Estado argentino y terminar con la política de seducción. La única manera que Argentina tiene para presionar diplomáticamente es aliarse con el resto de los países de latinoamérica, que no funciona ahora con Brasil porque Bolsonaro permitió que los británicos hagan escala en Brasil. Conformar un bloque regional, que era la idea de este gobierno, para presionar en los estratos de la diplomacia y se reconozca la soberanía argentina en las islas. Lamentablemente, en Argentina hay sectores políticos que no se sienten cómodos con esta postura e incluso consideran que las islas son británicas por una cuestión meramente económica. Los recursos que los británicos están depredando en las islas son nuestros.

 

¿Qué te parecieron las declaraciones de Rusia y China después de la gira con respecto a la cuestión Malvinas y la reacción de los funcionarios del Reino Unido?

Es importante. En este juego, China y Rusia aprovechan para meterse en algunas cuestiones de América Latina porque tienen una intención, no se si imperialista, pero se marcar una hegemonía. Es importante tener el respaldo de Rusia, que es una potencia militar, y de China, que es una potencia económica. Pero lo metería en el juego que hay entre ellos con los países occidentales. Si hay un trabajo serio que ese apoyo influya en los organismos internacionales y se pueda forzar una negociación, bienvenido sea. Ahí tiene que obrar la inteligencia argentina de saber captar eso y no quede como una mera declaración de apoyo y nada más.

 

 

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