domingo 25 de febrero de 2024 - Edición Nº1908

Análisis | 9 ene 2023

Jorge Alegrechy 🪶

⚠️ Democracia en peligro


Se terminó el año 2022, un camino marcado por acontecimientos dolorosos que nos impuso las exigencias propias de una pandemia que no termina1, y una guerra que nos condiciona y pone en crisis el desarrollo que tanto necesitamos.

 

El acontecimiento más doloso de ese camino fue el intento de asesinato de la vicepresidenta Cristina de Kirchner el 1 de setiembre, que con el paso de los días se fue comprobando que miembros de la oposición política, estaban en el financiamiento y la logística del hecho, realizado por una banda perfectamente organizada llamada Revolución Federal. El diputado de Juntos por el Cambio Gerardo Milman debe dar explicaciones2 sobre el vínculo con la Banda y con el atentado, aunque para el ex presidente M. Macri y  “periodistas independientes” eran “3 loquitos sueltos”.

 

La inolvidable alegría colectiva que fue el Campeonato Mundial de Futbol3 logrado por Argentina, apenas pudo cubrir los hechos aberrantes de la parte de la justicia corrupta que está instalada en Tribunales Federales, una verdadera corporación mafiosa.

 

Estamos observando, con pesar, a la Corte Suprema de Justicia, la Cámara de Casación, Consejo de la Magistratura, jueces y fiscales, actuando como partido político4 y con fallos siempre con la clara intención de ir en contra del peronismo, el kirchnerismo y toda manifestación que sea popular.

 

Vemos como los tribunales cometen cotidianamente aberraciones jurídicas como sentencias infundadas; observan desidia cómplice para investigar la tentativa de magnicidio contra Cristina Fernández de Kirchner, mostrando un desapego a los deberes y desamparo a la víctima; la sentencia de la causa Vialidad, arbitraria, sin sostén probatorio y con los medios hegemónicos que la anticiparon desde meses antes; el fallo cortesano en el marco del conflicto por la coparticipación a favor de la Ciudad de Buenos Aires contra el Estado Nacional, sin fundamentar la medida y negar a las provincias ser parte del juicio.

 

En los últimos tiempos hemos visto un avance inadmisible del poder Judicial de la Nación sobre los otros poderes, y el vínculo escandaloso entre la oposición y la justicia. Se manipula el Consejo de la Magistratura con inusitadas interpretaciones jurisprudenciales que permiten al Poder Judicial entrometerse en las decisiones del Congreso Nacional.

 

Y si quedaban algunas dudas, sobre el final del año, son reveladoras las promiscuas relaciones de la Corte Suprema con la oposición a través de chats del Ministro de Seguridad y Justicia de CABA, Marcelo D`Alessandro5, con Silvio Robles, el operador estrella del presidente de la Corte Horacio Rosatti. Los chats filtrados  dejan al descubierto a políticos opositores, empresarios, jefa de espías, etc.

 

Además, hablando de chats filtrados, recordemos los realizados por la “comitiva” al rancho del inglés Joe Lewis6, en Lago Escondido, en Río Negro, integrada por jueces federales, fiscales, funcionarios de CABA, -con Marcelo D`Alessandro a la cabeza-, dueños de medios, donde en ese lugar paradisiaco, decidían que hacer con opositores políticos, sindicalistas7, periodistas y miembros del Poder Judicial que no se acojan a sus requerimientos corruptos.

Estos corruptos se defienden aduciendo que las filtraciones sin autorización son inadmisibles como prueba penal; pero hay que recordarles que se admite su difusión cuando sean de interés público y de veracidad comprobada, y vaya si estos lo son. Hay precedentes: WikiLeaks, Watergate, Los Panamá Papers, etc.

 

  ¡Ah! Pero los corruptos son solo los peronistas y los kirchneristas.

 

Los chatgates prueban lo que se conoce. Un verdadero escándalo institucional que amenaza a la democracia argentina a niveles jamás vistos desde 1983.

 

Jorge Alegrechy

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