Opinión | 5 may 2026
Sabsay, el pro-británico que usa el gobierno fueguino para empujar la reforma constitucional
Luciano R. Moreno Calderón (UMA) 🪶 ⚔️
En la provincia de “Tierra del Fuego Antártida e Islas del Atlántico” al escenario económico adverso se le suma un problema político interno delicado: una reforma constitucional innecesaria, onerosa y totalmente alejada de las reales necesidades del pueblo fueguino. A ello se le suma un personaje siniestro que hace años gestiona políticas británicas de entrega de soberanía en el Atlántico Sur.
Si bien por cada uno de estos problemas (el económico y el político) se podrían derramar gigas de palabras para desglosar las responsabilidades nacionales y provinciales, el motivo de este texto es otro: alertar sobre la utilización, por parte del gobierno provincial, del constitucionalista Daniel Sabsay como factor comunicacional de presión político-jurídica para tratar de fundamentar una reforma constitucional ampliamente rechazada no solo por el pueblo, sino por 11 de los 15 legisladores provinciales fueguinos.
En principio, resulta muy raro que habiendo tantos y tan prestigiosos constitucionalistas en nuestro país, el gobierno de Gustavo Melella decida usar como referente en la defensa de los intereses reformistas a una persona que milita abierta, pública y activamente la autodeterminación de los kelper, con todo lo que ello significa.
Así como lee. El constitucionalista Daniel Sabsay -citado hasta el cansancio y puesto en tapas de diarios locales por la gestión que puso el radar británico en Tolhuin-, de base, sostiene que existen prioridades por encima de Malvinas, y que, por lo tanto, deberíamos abocarnos a otras cuestiones y emprender un camino de desmalvinización. Esta postura no es desconocida, e incluso fue planteada en un manifiesto repugnante publicado en los principales diarios argentinos como preludio de los 30 años de la Gesta de Malvinas en 2012-, y replicado hasta el día de hoy en los círculos pseudo-intelectuales más entreguista de nuestro país.
Para el constitucionalista, el texto por él suscrito "trata de mirar el tema desde un lugar completamente diferente" -explica a La Nación-, y busca, por sobre todo, implantar la idea de que "hay que desmalvinizar la agenda pública y cambiar la estrategia dominante, que en 30 años no le dio nada a la Argentina". Para Sabsay y sus socios, hay que entregar Malvinas a la decisión de los kelpers y terminar con "la sobreactuación" respecto al tema.
El documento firmado y militado por el constitucionalista, que plantea una postura abiertamente contraria a la Constitución Nacional, no fue solo apoyado por Sabsay, sino también por otras personas abiertamente apátridas, de las cuales me parece muy interesante hacer mención por lo menos de tres que comparten el pensar del representante provincial en términos argumentos constitucionales, antes de hacer un brevísimo análisis del documento que titularon “Malvinas: una visión alternativa”.
El primero es Fernando Adolf Iglesias. Un troll político hoy travestido en Diputado de la Nación, muy recordado por su nefasta defensa de la estrategia británica camuflada de supuesto "humanismo" y "coherencia histórica", consistente en proteger el inexistente derecho de autodeterminación kelper en el programa de Gustavo Sylvestre. Un atentado contra los intereses soberanos de la República Argentina y el mandato constitucional, que podemos resumir con un textual: "Es injusto ignorar a los kelpers; no se les puede imponer una nacionalidad ni una soberanía”. Tampoco es fácil olvidar el apoyo total que brindó al ilegítimo referéndum kelper de 2013, por medio de una extensa nota en La Nación.
El historiador Luis Alberto Romero –otro de los firmantes- fue un poco más claro y dijo, sobre la intención de documento: "no habrá solución argentina a la cuestión de Malvinas hasta que sus habitantes quieran ser argentinos e ingresen voluntariamente como ciudadanos a su nuevo Estado". En el mismo sentido, la escritora Beatriz Sarlo -otra de las firmantes-, fue una persona que hasta el ultimo suspiro sostuvo que “Las Malvinas son territorio británico”, y que, “Cuando la gente dice que son argentinas no se sientan ni un minuto a pensar”, (entrevista con LN+ 2021).
Si bien la descripción de estos tres relatos públicos de los socios de Daniel Sabsay son más elocuentes que las cautas palabras de doctor, lo que es mucho más preciso y descriptivo del pensamiento profundo del constitucionalista de cabecera del gobierno provincial, es el propio texto consensuado con otras 14 figuras que hace por lo menos 14 años milita y gestiona en el plano académico y comunicacional.
¿QUÉ POSTULA EL ESCRITO PRO-BRITÁNICO QUE FIRMA SABSAY?
El documento titulado “Malvinas: una visión alternativa”, suscrito por Sabsay y otros 16 traidores a la patria en 2012, si bien cumple con ser una mirada alternativa a la defensa de los intereses nacionales, no es innovadora en lo que respecta al irrespeto y abandono de la Cuestión Malvinas que la embajada británica viene buscando instalar desde la usurpación británica a la fecha.
Con ese objetivo, el escrito plantea un camino de claudicación nacional que pretende destruir la Política de Estado argentina cimentada en defender nuestra integridad territorial por sobre los falaces “deseos" de una población implantada que busca destruir la autodeterminación del pueblo argentino sobre el territorio usurpado.
El escrito comienza criticando la decisión política por parte de la dictadura militar de recuperar Malvinas el 1982 -lo que quizás en un punto puede ser discutible- pero inmediatamente después empieza un raid abiertamente desmalvinizador.
- Ataca el apoyo popular transversal que tuvo la recuperación el 2 de abril de 1982, buscando obviamente asimilar ese hecho político con un supuesto aval a la continuidad de la dictadura;
- Critica la idea de que la “causa Malvinas” sea un agente de unión de los argentinos, y que la recuperación del territorio usurpado por el Reino Unido sea una prioridad nacional en términos internos y de relaciones exteriores;
- Intenta disociar los problemas argentinos de las históricas influencias del cáncer británico que no solo usurpa nuestras islas, sino que manipula la agenda internacional para profundizar nuestras dificultades crónicas, a los efectos de que Argentina no tenga la posibilidad de disputar poder en el Atlántico Sur;
- Critica que los dirigentes argentinos vean la Cuestión y la Causa Malvinas como una Política de Estado;
- Postula que, basados en una “madurez” del pueblo argentino, deberíamos comenzar a analizar entregar el territorio a los kelpers brindándoles el derechos de autodeterminación que ningún país le reconoce, usando como argumento la derrota de la batalla de 1982, iniciada por un gobierno ilegítimo;
- Luego esgrime que respetar los “deseos” isleños, seria es respetar lo que dice la Constitución Nacional, lo cual es una total mentira;
- Pretende “avanzar hacia una gestión de los recursos naturales negociada entre argentinos e isleños”;
- “no consideramos tener derechos preferenciales que nos permitan avasallar los de quienes viven y trabajan en Malvinas desde hace varias generaciones, mucho antes de que llegaran al país algunos de nuestros ancestros”;
- “Necesitamos abandonar la agitación de la causa-Malvinas y elaborar una visión alternativa que supere el conflicto y aporte a su resolución pacífica. Los principales problemas nacionales y nuestras peores tragedias no han sido causados por la pérdida de territorios ni la escasez de recursos naturales”;
- “Es necesario poner fin hoy a la contradictoria exigencia del gobierno argentino de abrir una negociación bilateral que incluya el tema de la soberanía al mismo tiempo que se anuncia que la soberanía argentina es innegociable"…
FIRMANTES 💩 : Jorge Lanata, Juan José Sebreli, Emilio de Ípola, Pepe Eliaschev, Rafael Filippelli, Roberto Gargarella, Fernando Iglesias, Santiago Kovadloff, Gustavo Noriega, Marcos Novaro, José Miguel Onaindia, Vicente Palermo, Eduardo Antin (Quintín), Luis Alberto Romero, Hilda Sabato, Daniel Sabsay y Beatriz Sarlo.
ALGUNAS REFLEXIONES FINALES NECESARIAS
El texto firmado y militado por Daniel Sabsay es abiertamente inconstitucional, y no solo ataca y pretende la disolución de la Disposición Transitoria Primera de la Constitución Nacional, sino que busca instalar la idea “negociaciones” entreguistas que pretenden priorizar los “deseos” de los isleños, y con ello, torpedear lo mas profundo de nuestra identidad fueguina: la pertenencia de las “Islas del Atlántico Sur” y el Territorio Antártico Argentino a nuestra provincia.
Ahora bien, un personaje abocado al Derecho Constitucional que milita desde hace muchísimo tiempo -al menos mas de una década y media- una postura abiertamente inconstitucional, totalmente contraria a los intereses nacionales y que violenta directamente la integridad territorial de nuestra provincia, ¿es sano que sea promocionado por políticos, periodistas y autoridades fueguinas como un gran defensor de los intereses provinciales?
Otra pregunta pertinente. El ocultamiento de este pensamiento anti-nacional y entreguista que postula Daniel Sabsay -vital para que la comunidad conozca a quien se promociona como un asesor o defensor del proyecto político del gobierno fueguino- ¿es por ignorancia, conveniencia política, interés económico, o complicidad con el parecer pro-británico del constitucionalista?
Inflar mediáticamente en nuestra provincia especímenes del entreguismo pseudo-intelectual y genuflexo de argentina no solo no es conveniente, sino extremadamente nocivo y peligroso. Sencillamente porque las personas poco informadas pueden dar mucha importancia a sus palabras, generando una falsa idea de que todo lo que sostiene -en este caso Sabsay- tiene argumentos legales sólidos, o que incluso es conveniente para nuestra provincia. Y ello no es así. Más bien, en este caso, es todo lo contrario; ya que lo que plantea no solo no es provecho, sino indiscutiblemente inconstitucional.
“Malvinas: una visión alternativa”, busca tergiversar la Disposición Transitoria Primera - incorporada en 1994-, haciendo una interpretación amañada y falaz, dirigida al público general no informado para confundirlo, con la total intención de instalar una incorrecta lectura pro-británica de nuestra Constitución Nacional, en la cual se imponga la apátrida necesidad de respetar los “deseos” de los isleños, y ello se pretende por medio de una asimilación forzada de la palabra “deseos” -implantada por el Reino Unido- con la palabra “intereses” de nuestra Carta Magna, siendo este último un término totalmente diferente a lo que se plantea vincular, y que pretende explícitamente diferenciar uno de otro (“deseos” vs “intereses”), tal cual sucedió en el tratamiento, debate y la posterior aprobación de la Resolución 2065/XX de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Esta artimaña es realizada por los 17 firmantes de manera deliberada, ya que no es posible que ninguno desconozca los argumentos jurídicos que nutren esta fundamental distinción, y la importancia que tiene en el plano de derecho internacional y la historia diplomática argentina.
Por lo expuesto, y sin ánimo de seguir explayándome, quiero informar a políticos fueguinos y a informadores serios, que no es real que Sabsay defienda los intereses provinciales como se suele leer y escuchar en varios medios provinciales. Desde el momento Sabsay atentó directamente contra la integridad territorial fueguina buscando favorecer los “deseos” de autodeterminación kelper para quitar a los fueguinos los 2.600.000km2 argentinos y fueguinos que significan “las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y sus espacios marítimos e insulares correspondientes”, ese postulado no solo es falso sino comunicacionalmente peligroso.
Quiero resaltar que entiendo que es posible que muchas personas de la comunicación y la clase política no sepan del oscuro pensar desmalvinizador de Sabsay, pero quien no puede o debería ignorarlo –so pena de ser un inservible en su cargo- es el Secretario de Asuntos Relativos a Malvinas, Atlántico Sur y Antártida, Lic. Andres Dachary.
¿El mismo que no sabia del radar británico hasta que nos dimos cuenta; que no sabia de las empresas petroleras británicas autorizadas por el gobierno fueguino para operar en Tierra del Fuego hasta que nos dimos cuenta, y que no sabía de que su gobierno frenó la inscripción de la niña malvinense como argentina en su registro civil, ahora tampoco supo que Sabsay defiende intereses británicos públicamente hace 14 años?
El mismo que nunca sabe nada, hoy vuelve a no saber, nuevamente en favor de los intereses británicos, y ante este constante quizás sea necesario hacer un planteo: si nunca sabe o se entera tarde temas centrales que hacen a sus funciones y por la cuales le pagan fortunas, quizás debería el gobierno provincial, para evitar todas estas situaciones que perjudican la soberanía nacional y la imagen de la provincia, contratar a alguien que tenga los conocimientos necesarios o responda a otros intereses, y no se haga tanto distraído.
Por
Luciano R Moreno Calderón
Unión Malvinizadora Argentina

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