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Opini贸n | 27 jul 2023

Cuesti贸n Malvinas, CELAC y UE 鉁嶏笍

馃 Si es un triunfo magro, igualmente es una victoria argentina


En este pequeño informe se compendia y comenta todo lo que fue sucediendo hasta la fecha en lo relacionado con el evento expuesto, desde la diplomacia, la política nacional e internacional y la historia. La dimensión de los bloques que se reúnen, el camino de la diplomacia, la importancia de la declaración consensuada, la Cuestión Malvinas en su real significado, el nombre “Malvinas” y la necesidad de nominar para no ser dominado.

 

La Cuestión entre dos bloques

 

Las cumbres entre la Unión Europea1 (27 países) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños2 (33 países), vienen de alguna manera gestándose con diverso grado de formalidad institucional desde el 2010, siendo su “1°Cumbre”3 en enero de 2013 y la 2° Cumbre4 en 2015. Esta asociación estratégica birregional lo que busca es generar una integración entre aproximadamente mil millones de habitantes de más de 60 países, y aunar en algunas políticas claves a un tercio de los países de las Naciones Unidas.

 

En la III edición de la Cumbre entre la CELAC y la UE5 que se realizara entre el 17 y 18 de julio de este 2023, pasados 8 largos años de la última en 2015, habiendo ocurrido una pandemia de por medio y transitando hoy una guerra como la de Ucrania donde el bloque europeo está gracias a los EEUU claramente inmersa -y de la que es la mayor perjudicada-, se aprobó un documento con 40 disposiciones o puntos6 sobre varios asuntos de interés común7, y es dable sostener que en gran medida, los resultados generales de dicho entendimiento fueron ampliamente favorables en cuanto a lo declarativo al bloque latinotinoamericano-caribeño, en varios aspectos. Así lo explicó el Dr. Eduardo J.Vior8 en un muy interesante artículo  de opinión publicado por TELAM9 -(“Una victoria por puntos que diseña el futuro”)-.

 

Es en este contexto de victoria general, con algunas concesiones -como es de esperarse en toda negociación de alta complejidad-, que se logra un avance diplomático sin antecedentes en el sostenimiento de la Cuestión Malvinas en el más alto grado de las relaciones diplomáticas internacionales.

 

La diplomacia es “el camino más largo entre dos puntos”. Pierre-Adrien de Courcelle

 

En temas de alta diplomacia los avances no suelen ser dramáticos, sino más bien graduales, pausados y muy pero muy pensados. Digo esto a propósito de que algunas personas hablan de un “logro magro” al referirse a lo obtenido por la Cancillería Argentina en este documento consensuado, donde no solo se logró incorporar la Cuestión Malvinas, sino que se hizo mención explícita a nuestro territorio argentino con la toponimia (nombre) que realmente le cabe. Un detalle que, por sí solo, no es menor. Más adelante analizaremos esto con detenimiento.

 

Estos encuentros birregionales, con sus declaraciones formales o informales, son procesos de una enorme complejidad por la inmensa cantidad de factores que se barajan para adoptar y publicitar hasta las demostraciones más nimias, ya que afectan a más de 60 países y a más de mil millones de personas de las más variadas culturas y formas de vida. Según se suele decir desde la cancillería brasileña “las cumbres sirven para dictar caminos y no para definir absolutamente un tema”, por lo que, lo acontecido en esta, viene a confirmar esta frase, que no quita mérito a lo obtenido, sino que explica con claridad que hay mucho trabajo por delante para poder transformar en caminos concretos los postulados expresados, incluyendo lo que refiere a Malvinas.

 

Si antes de sumergirnos en la Cuestión Malvinas hay que explicar en pocas palabras el resultado general de la Cumbre, se puede decir que se definieron políticas muy diferentes a las que se estuvieron manejando para reglar las relaciones internacionales en este último tiempo, y que estuvieron capitaneadas por EEUU. Es decir, según palabras del director de “Dossier Geopolítico”, Carlos Pereyra Male10, “Se puso eje en la supremacía en las relaciones internacionales basadas en el respeto de la Carta de las Naciones Unidas, la Declaración de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Público reconocido”. Todos elementos dejados de lado por las reglas establecidas en la década del 90, que lo único que buscaban era instalar a EEUU -como Hegemón- y a sus socios privilegiados, como los únicos beneficiarios de una globalización para pocos.   

 

“La diplomacia es el camino más largo entre dos puntos”, pero, aunque largo, es un camino que Argentina tiene que transitar, y debe hacerlo con cautela e inteligencia.

 

¿Qué es lo que se festeja?

 

Es la primera vez en la historia que en un documento birregional de estas características se menciona la Cuestión Malvinas, y esto, en y por sí, es un avance importante en un ámbito –la alta diplomacia- donde el status quo de las cosas no suelen mutar con rapidez, sino todo lo contrario.

 

El punto central del documento consensuado y aprobado entre la CELAC y la UE donde se aborda lo que atañe a este artículo, es el número 13°, en el cual, para ser preciso, hizo referencia a Malvinas como como un territorio en disputa, de la siguiente manera: “En cuanto a la cuestión de la soberanía sobre las Islas Malvinas, la Unión Europea ha tomado nota de la posición histórica de la CELAC, basada en la importancia del diálogo y el respeto del Derecho internacional en la solución pacífica de controversias”

 

Si bien dice la UE que “toma nota de la posición histórica de la CELAC” ahora habría que ver cuál es esta posición histórica.  Para ello debemos remitirnos a la reciente “Declaración de Buenos Aires” de la última cumbre de la CELAC el 23 de enero de 202311, donde existe un apartado MALVINAS que abarca los puntos 105 y 106, en el cual sin vueltas dice:

105.        Nos comprometemos a seguir trabajando en el marco del Derecho Internacional, y en particular, de la Resolución 1514 (XV)12 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, del 14 de diciembre de 1960, para lograr que la región de América Latina y el Caribe sea un territorio libre de colonialismo y colonias;

106.        Reiteramos el más firme respaldo regional a los legítimos derechos de la República Argentina en la disputa de soberanía por las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes, así como el permanente interés de los países de la región en la reanudación de negociaciones 28 entre la República Argentina y el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte a fin de encontrar, a la brevedad, una solución definitiva y pacífica a esta disputa, conforme a lo dispuesto por la Resolución 31/49 de la Asamblea General de las Naciones Unidas; 

 

Esta declaración conjunta birregional, donde se incluyó Malvinas para que la UE exprese con consensuada contundencia que tomó nota, fue y es una situación urticante y plantea una alerta para la diplomacia británica que en un principio intentó evitar todo texto consensuado al respecto, y que luego, con los hechos ya consolidados, intentó quitarle importancia.

 

Ahora, si bien el punto 13° citado es el medular para el tema que nos atañe en este breve resumen periodístico, hubo otros puntos que lo fortalecieron, por cuanto lo que hacían era exponer el quiebre de un sistema de manejo de las relaciones internacionales13 donde existe el dominador y el dominado. Donde se es colonialista o se es colonizado. Un globalismo de exclusión, con reglas que solo respetan los que no tienen el poder militar para no de respetarlas.

 

En este sentido existió una “reafirmación de la adhesión fundamental a todos los fines y principios de la Carta de las Naciones Unidas, en particular la igualdad soberana de todos los Estados y el respeto de su integridad territorial y su independencia política, así como a la solución de controversias por medios pacíficos y de conformidad con los principios de justicia y de Derecho internacional”; todos conceptos que abonan nuestra postura en torno a la descolonización pacífica de nuestro territorio por vía del reclamo diplomático.

 

Este documento de cuarenta puntos, siguiendo la línea de una nueva forma de abordar las relaciones internacionales14, y ya tomando nota de los errores y horrores del pasado no tan reciente, hasta reconoció y lamentó –punto 10°- “el inimaginable sufrimiento infligido a millones de hombres, mujeres y niños como consecuencia del comercio transatlántico de esclavos”, sosteniendo sin atenuantes que “fueron tragedias atroces en la historia de la humanidad, no solo por su aborrecible barbarie, sino también por su magnitud, su carácter organizado y, especialmente, su negación de la esencia de las víctimas”, dejando bien claro que “la esclavitud y la trata de esclavos constituyen un crimen de lesa humanidad. La CELAC hace referencia al plan de diez puntos de la Comunidad del Caribe para una justicia reparadora15. Es decir, se está explicitando en un documento internacional que debe existir una reparación que debería brindar Europa -la esclavista- producto de años de latrocinio. Un claro reconocimiento de que las atrocidades del pasado siguen vigentes, instando a terminar con los actuales anacronismos; como también le es la usurpación, militarización y depredación colonial en Malvinas.

 

¿De qué hablamos los malvineros cuando hablamos de Malvinas?

 

En principio hay que entender que un verdadero malvinero jamás habla de una “disputa de soberanía”, porque eso transforma la situación colonial en confusa para los no entendidos y abre una oportunidad de tergiversación para los operadores pro-británicos.

 

Los que no están enterados de que esta fórmula (“disputa de soberanía”) para referirse al diferendo entre Argentina y el Reino Unido proviene de la Resolución 2065 de 1965 sobre la Cuestión Malvinas16 y que ella tiene vinculación directa y fundamentación en la Resolución 1514 sobre la Declaración sobre la Concesión de la independencia a los países y los pueblos coloniales17, pueden ser confundidos a pensar que la disputa es por si la soberanía sobre Malvinas es de Argentina o es británica, y eso no es verdad. Pensarlo y expresarlo así es una falacia funcional a la aceitada diplomacia británica que saca gran provecho en implantar giros idiomáticos para confundir a la opinión pública en general y sobre todo a la argentina: principal destinataria de las estrategias del Foreing Office.

 

La disputa siempre fue y será por la descolonización del territorio argentino18, que una potencia extracontinental anacrónicamente ocupa ilegalmente y militariza. Una usurpación jamás admitida y siempre reclamada. Es decir, lo que siempre se reclamó y actualmente se está reclamando, es la recuperación de una de las facetas de la soberanía, la del ejercicio pleno de ella, porque el derecho de Soberanía, Argentina, nunca lo perdió, ya que “la ejecución de un acto antijurídico -como la usurpación de 1833 y la de 1982- no puede fundar nunca un derecho” en contra del legítimo poseedor de este, en este caso, el pueblo argentino.

 

¿Qué quiero decir con esto? Que si sos un argentino comprometido con la recuperación de Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y todos los territorios usurpados por Reino Unido19 de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, hablar de disputa de soberanía está mal y confunde el verdadero contenido de lo que se reclama, generando una ventana de oportunidad lingüística y de divulgación tergiversada extremadamente beneficiosa para los británicos, a los que les encantaría que la discusión fuera por la soberanía y no por la descolonización como en realidad es.

 

Ese concepto (“disputa de soberanía”), que supuestamente se usa para sintetizar, debiera pronto ser reemplazado, sobre todo por nuestras autoridades, por el de “disputa por la descolonización”, ya que se divulga sin quererlo un concepto que es, incluso, contrario a las Disposición Transitoria Primera de nuestra Constitución nacional: "La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes y conforme a los principios del Derecho Internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino."

 

Malvinas es un territorio en disputa, pero esa controversia o disputa no es por la soberanía en sí, sino por una de sus facetas, que es el ejercicio pleno de ella, que hoy está coartado por la usurpación colonial británica. Y la única manera de solucionar esto20 es que Reino Unido se allane a cumplir con el derecho internacional y deje de violar nuestra integridad territorial por medio de la restitución de los territorios usurpados y militarizados a su verdadero titular de derecho, que es la República Argentina. No hay otro contenido posible para un argentino bien nacido en dicha disputa.

 

¿Por qué hago esta exposición del verdadero objeto de la disputa? Porque hay que dejar claro que lo que hizo la Unión Europea, que es “tomar nota” sobre el posicionamiento que tienen los 33 países que componen la CELAC sobre la Malvinas, apoyando implícitamente la necesidad de abordar los conflictos internacionales por medio del diálogo y el respeto del Derecho internacional para llegar a una solución pacífica de las controversias, aunque no es un apoyó al reclamo argentino en cuanto recuperación, sí es un avance diplomático.

 

Digo que existió un avance porque luego de la publicación del documento conjunto, un alto funcionario de la diplomacia europea como lo es Peter Stano21, portavoz de los asuntos de la Comisión Europea, explicó que “la UE no está en condiciones de expresar ninguna posición sobre las Falklands/Islas Malvinas, ya que no hay ningún debate en el Consejo sobre este asunto. La UE no toma ninguna posición sobre tales asuntos sin un mandato del Consejo”, y esta declaración fue utilizada para demeritar el logro, cuando en realidad lo hace es confirmar lo que se “festeja”. Porque haber tomado nota si bien no significa apoyar la recuperación de Malvinas, sí es un avance para lograr los consensos internacionales necesarios para que Reino Unido se siente a negociar la descolonización. Por esto, es que la declaración, es un golpe no menor para la diplomacia británica, ya que los términos del documento fueron consensuados y avalados22por todos los Estados miembros de la UE en las discusiones y negociaciones del Consejo durante la Cumbre”, según aclaró el mismo funcionario europeo.

 

Por otro lado, acá hay que dejar claro algo muy importante. No es lo mismo querer una solución a la disputa que querer la recuperación. Porque una solución a la disputa puede ser, por ejemplo, entregarles todos los territorios finalmente al Reino Unido, incluyendo la Antártida y la Patagonia, y todo estaría ya solucionado. El objetivo histórico y constitucional de la República Argentina es recuperar el territorio y terminar con el colonialismo: y si esto no es así, debemos seguir en disputa diplomática o con todos los medios posibles y viables para la obtención del objetivo. Tampoco el objetivo final no es sentarse a negociar: recordemos que durante 17 años (1965-1982) negociamos23 y siempre fue en detrimento de nuestra postura permitiendo el avance unilateral de los intereses coloniales británicos.

 

Ahora bien. Es importante sentarse a negociar para obtener el resultado de la recuperación; y que la Unión Europea exponga la necesidad de que el Reino Unido se siente a negociar “la soberanía” o la “solución de la disputa” es una victoria, porque antes, cuando el Reino Unido formaba parte de la UE esto era impensado, ya que la diplomacia británica no quiere discutir nada24; ellos se conforman y están por ahora cómodos en usar su poder económico y militar para seguir depredando nuestros recursos y usar geoestratégimante el enclave colonial en nuestro territorio como un gran portaviones frente a la Patagonia, custodiando dos pasaje inter-oceánicos ineludibles.

 

Por último, los que califican de magro el logro que es histórico -aunque quizás un poco sobredimendicionado por ser mal explicado- lo hacen en cuanto, con un poco de razón, esta actitud de tomar nota por parte de la Unión Europea, no significa que apoyen el derecho de Argentina a la recuperación del ejercicio pleno de soberanía, pero repito, esto no significa que lo obtenido no sea una victoria diplomática argentina.

 

¿Por qué se festeja?

 

Si algo nos permite ver en una de sus facetas, lo que se debe festejar sobre el pronunciamiento conjunto entre los países de la CELAC y la Unión Europea, son las reacciones del adversario.

 

Como puede verse con claridad, la molestia fue mucha, y casi todos los medios destacados que abordaron el tema, hablaban, como nunca, de la importancia que tiene el nombre de las islas usurpadas por Reino Unido. Cuestión que desmiente con contundencia a algunos pseudo especialistas que dicen que nominarlas de una y otra manera es indistinto y no tiene menor importancia. Tema que abordaremos en el siguiente título.

 

Según se expone, el Reino Unido le pidió explícitamente a los representantes de la Unión Europea no se pronunciaran de ninguna manera sobre Malvinas y menos aún con el nombre que ellos quisieran exterminar de la faz de la tierra, y que esta petición no fue respetada, porque como se fueron del Unión Europea, nada pueden pedir o exigir en este sentido. Sería un castigo por el Brexit.

 

Rishi Sunak25 dijo, por medio de su portavoz, que “fue una lamentable elección de palabras” (hablar de Malvinas), pero lo que más molestó, según varios analistas británicos, es que esta actitud fue total y completamente deliberada. “El Reino Unido no forma parte de la UE. Están molestos por el uso de la palabra Malvinas. Si estuvieran en la UE, tal vez se habrían opuesto a ella”.

 

Por su parte  el Canciller Cafiero26, cuando es consultado si solo el Brexit brinda como resultado la elección por parte de la UE de hablar de Malvinas, respondió: “esto es parte de un trabajo que tiene que ver con la identidad y decisión política de este gobierno, que desde el inicio de su gestión pone nuevamente en agenda la Cuestión Malvinas, erigiéndola nuevamente en un pilar fundamental de la política exterior argentina”. Así expuesto, con pruebas de gestión, visibilizó la enorme diferencia con la anterior gestión de Mauricio Macri, que “había banalizado todo lo relativo a la soberanía”, y “esto se comienza a ver en los foros internacionales y así impacta en la sensibilidad de internacional”.

 

La ventana de oportunidad existió y existe, pero lo fundamental es la decisión política de aprovecharla con inteligencia. Por ello lo que tiene que ocurrir ahora, es que esta actitud de la UE de “tomar nota” del interés de los integrantes de la CELAC en relación a Malvinas, se traslade a situaciones concretas que generen un perjuicio real a la usurpación británica en Malvinas. Y esto hay que hacerlo con prontitud, sabiendo que Reino Unido atraviesa una crisis sin antecedentes26 y el Brexit podría retrotraerse con otro referéndum. Es decir, lo que se está creando hoy es el camino; habrá luego que transitarlo con estrategias inteligentes y persistentes.

 

Con esto se expone que la importancia de una orientación política a nivel ejecutivo nacional que lleve adelante una agenda en este sentido, que claramente en la anterior gestión no solo era inexistente, sino deliberadamente adversa a todo tipo de presión diplomática hacia el Reino Unido, a quien entonces se lo veía como un socio comercial, cuyas relaciones deberían ser fundamentalmente comerciales y solo un 20% en lo relativo a soberanía28. Así lo expuso la ex canciller Malcorra usando el Teorema de Pareto en 2016 cuando explicaba el sentido de la genuflexión que significó el Comunicado Conjunto, conocido como Foradori-Duncan.

 

Hay que tener enorme cuidando con la “comercialización” de las relaciones exteriores. Ya supimos cómo nos fue entregando todo para querer ser el granero de mundo, y ni siquiera eso obtener entregando soberanía y dignidad.

 

También con Malvinas, “el que nomina domina”.

 

A raíz de la reacción que produjo la utilización del nombre correcto de las Islas –Malvinas- un medio británico (Daily EXPRESS) hizo una encuesta29, preguntando, quizás de una manera no casualmente confusa: ¿Está fuera de orden la UE usando el nombre argentino de Malvinas?. El resultado al día de hoy arrojó un mensaje contundente a los militantes pro-británicos: un 70% de los que aceptaron responder dicha pregunta, piensan que NO: “No está fuera de orden” usar el verdadero nombre de las Islas. A las claras el resultado fue muy adverso a lo esperado por cualquier agente funcional a los intereses británicos y que le parece intrascendente llamar de cualquier manera nuestro irredento suelo argentino actualmente usurpado por el colonialismo británico.

 

Como apartado antes de avanzar con lo más suculento de este título, quiero recordar que luego de la ficción colonial en nuestras islas que quisieron llamar “referéndum” y en con objeto de la asunción de Filmus al frente de la recién creada Secretaría de Malvinas, el 7 de enero 2014, el diario británico The Telegraph hizo una encuesta30 sobre si el archipiélago argentino correspondía a Argentina o a su usurpador, la respuesta fue que el 72% votaron en favor de su real dueño31, Argentina. Un resultado muy similar al actual, y un mensaje del pueblo, que debe ser analizado con cuidado y honestidad.

 

Pero ahora, más allá del resultado cuantitativo de esta encuesta abierta al mundo, hay un tema que viene desde el fondo de la historia, que nos ata a nuestro territorio y que tiene que ver con el nombre Malvinas. Un legado francés que hoy es importante recordar por dos motivos fundamentales: para reivindicar su trascendental importancia a la hora de argumentar nuestros lazos históricos soberanos con el territorio usurpado desde 1833 por el Reino Unido, y, sobre todo, porque el colonialismo británico quiere que lo olvidemos.

 

El nombre Malvinas de nuestras islas, proviene de la deformación fonética que se hizo del gentilicio de los primeros colonos de nuestras islas, que eran franceses provenientes del puerto de Saint Malo32, quienes por impulso de Francois de Bouganville, el 4 de abril de 1764 toman posesión formal de las islas, estableciendo así la primera colonia en nuestras islas. Como a esos colonos se los llaman “malouines”, se comenzó a llamar al archipiélago Malvinas, como resultado de esta deformación fonética de la pronunciación y su vinculación con el sitio que habían ocupado para evitar la penetración británica en los mares del sur.

 

Pero lo más interesante no es eso, sino que en 1767 el propio Francois de Bouganville y la corona francesa -los primero colonos indiscutidos de las islas- reconocieron el derecho soberano de España sobre esos territorios, y tan así es que el 2 de abril de ese año -1767- Ruiz Puente33 toma posesión efectiva de las islas en un acto solemne en las Islas Malvinas, siendo él el primer gobernador de las Islas bajo dominio español: cargo instituido por la Cédula del 2 de octubre de 176634.  Un dominio indiscutidamente español, que luego por la sucesión de estados35 se trasladó a las Provincias Unidas del Río de la Plata, y luego a la República Argentina.

 

Es decir, cuando hablamos de nuestras argentinas islas, con el nombre que realmente le corresponde, no es solo una forma de referirnos a ellas como muchos nos quieren hacer creer, es realzar y recordar nuestros títulos histórico-jurídicos sobre ese territorio aún usurpado por el anacrónico colonialismo británico, que sus primeros colonos francés quisieron evitar. Un colonialismo muy hábil en las técnicas de persistir en sus criminales posturas por medio del soft power36, la penetración cultural de sus ideas derrotistas de nuestros derechos y la tergiversación y olvido de la historia que incomoda a la consolidación de sus intereses.

 

Así que no es un detalle menor ni una chicana política hablar de las ISLAS MALVINAS cuando nos referimos al territorio que usan los británicos para irradiar su colonialismo en nuestro Atlántico Sur y más temprano que tarde hacer metástasis hacia el Territorio Antártico Argentino. Quienes dicen lo contrario, es porque solo quieren satisfacer los deseos británicos de consolidación de la colonia.

 

Reflexiones finales

 

1- Teniendo todo esto presente, ahora habrá que saber usar, capitalizar y justipreciar este avance en un camino que se profundice en aspectos prácticos que favorezcan a la recuperación de nuestro territorio y encarezcan la vida en la colonia británica en Malvinas, sobre todo teniendo presente que el principal ingreso de los kelpers (más del 70%) proviene de la depredación de nuestros recursos ictícolas que en gran medida van a parar a la Unión Europea, gracias a la flota española, que, a pesar del Brexit, aún sigue pudiendo ingresar a ese mercado lo pescado ilegalmente en Malvinas sin los aranceles que debería haberse impuesto luego de la salida del Reino Unido de la UE.

 

2- La cautela tiene que ser ahora la línea directriz, sabiendo usar estratégicamente la distancia que producirá esto en las relaciones mediáticas de los habitantes de la colonia con el bloque europeo.

 

3- Hay que saber justipreciar los logros obtenidos, y no debemos dejarnos arrastrar por los chacales pro-británicos insertos en la diplomacia argentina37, como ser Marcelo Kohen38, que quieran usar esa declaración para empujar la decisión política de llevarnos a una derrota catastrófica de la Cuestión Malvinas sometiéndola a la Corte Internacional de Justicia o queriendo lograr lo que excresencias como él llama “obtener una nueva Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas” similar a la 2065 de 1965. Dos propuestas que lo que harían sería crear un desastre diplomático histórico con un impacto mortal a nuestro reclamo. Dos proyectos entreguistas que analiza con claridad Guillermo Rossi en una entrevista39 que le hiciera este año.

 

Por

Luciano R Moreno Calderón

https://twitter.com/UMalvinizadora

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