domingo 01 de noviembre de 2026 - Edición Nº2888

Soberanía | 1 nov 2026

Argentina y su soberanía invadida sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur


Por:
VGM Eduardo L. Ganeau,

Análisis de la invasión de la Corona Británica y su Reino Unido bajo la perspectiva del PERJUICIO CONTINUO presente y futuro.

 

El próximo 20 de noviembre los argentinos conmemoraremos el Día de la Soberanía Nacional en recuerdo de un combate militarmente perdido durante 1845 en la Batalla de la Vuelta de Obligado defendiendo la soberanía y el territorio propio contra las fuerzas invasoras del Reino Unido y Francia.

 

Tan solo siete meses bastaron para que el vencido ejército argentino de Mansilla desarrollara la resiliencia necesaria para derrotar a las mismas fuerzas extranjeras en la Batalla de Punta Quebracho el 4 de junio de 1846.

 

Llama poderosamente la atención que luego de 180 años, esta vez después de 44 años de la derrota militar argentina ante las fuerzas británicas en el conflicto armado de las Islas Malvinas, los argentinos no nos decidamos con determinación a cumplir el objetivo constitucional permanente e irrenunciable de la recuperación de nuestras Islas acordado en 1994, teniendo en cuenta que Argentina ha ratificado su legítima e imprescriptible soberanía sobre dichas Islas del territorio nacional.

 

Esta vez se trata del cuantioso valor de 15.000 km2 de las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, de 1.800.000 km2 de zona económica exclusiva y 2.600.000 km2 de plataforma continental (casi otro territorio continental que tiene 2.800.000 km2) en el Atlántico Sudoccidental, que proyectan soberanía sobre otros 4.600.000 km2 del Sector Antártico Argentino con 1.450.000 km2 terrestres. En síntesis, me tomo el atrevimiento de afirmar: sin las Islas no hay ni habrá lo más valioso: la Antártida Argentina!!!

 

Resulta entonces apropiado preguntarnos: ¿Es solo incapacidad propia o acción externa?

 

1. Clarificación Conceptual: La Soberanía No se Reclama.

 

De acuerdo con la revisión rigurosa del planteo doctrinario y la postura soberana, la aplicación del término «invasor» a la Corona Británica y su Reino Unido no fundamenta bajo ningún concepto un cambio de paradigma estructural respecto a la titularidad jurídica de los territorios: la República Argentina no reclama soberanía. La soberanía ya es argentina por derecho propio, preexistente e indiscutible, derivada de la herencia de España. Lo que existe formalmente es una soberanía nacional legítima que se encuentra bajo una condición de invasión militar y política extranjera.

 

2. Justificación Técnica de la Condición de Invasor.

 

La calificación de la Corona Británica y su Reino Unido como agentes invasores se fundamenta en la naturaleza de su presencia en los archipiélagos y aguas del Atlántico Sur:

 

Agresión constante e ininterrumpida:

La ocupación no se asume como una situación estática de 'disputa legal' pasiva, sino como un acto de agresión armada y política perpetuado de manera continua desde 1833 hasta la actualidad.

 

Perjuicio fáctico inmediato:

La presencia británica genera un daño y una privación material directa, permanente y activa sobre el territorio soberano argentino y su mar correspondiente, afectando de forma directa la plataforma continental y sus recursos naturales.

 

Marco del mandato constitucional:

Esta tipificación se alinea estrictamente con la Cláusula Transitoria Primera de la Constitución Nacional Argentina, la cual dictamina que la recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía son objetivos permanentes e irrenunciables.

 

3. Expresiones y Formas de la Infiltración Política

 

La doctrina bajo estudio detalla que la estructura de ocupación británica se complementa con mecanismos institucionales de infiltración política destinados a neutralizar las capacidades del Estado argentino:

 

Políticas de apaciguamiento:

Inducción y presión sobre las cancillerías u órganos de decisión para adoptar posturas de baja intensidad diplomática, relegando las acciones de fondo a meros reclamos protocolares.

 

Tratados de explotación conjunta:

Impulso a convenios económicos en materia de minería, hidrocarburos o pesca que, bajo el amparo de supuestos beneficios mutuos, operan para convalidar de forma tácita el control británico sobre las aguas correspondientes.

 

Influencia en espectros políticos:

Incidencia ideológica sobre sectores políticos de diverso signo, tales como corrientes radicalizadas o posturas libertarias absolutas que —según esta línea teórica— tienden a subordinar de forma natural la defensa de la soberanía a intereses de mercados globales o potencias extranjeras.

 

Acciones de lobismo y cooptación:

Establecimiento de vínculos indirectos con funcionarios del sector público, legisladores y asesores mediante el financiamiento de fundaciones, foros internacionales específicos y becas gubernamentales.

 

4. Expresiones y Formas de la Infiltración Cultural

 

Asimismo, se describen los vectores de infiltración cultural orientados a quebrantar lo que se denomina la 'soberanía cognitiva' de la ciudadanía:

 

Estrategias de desmalvinización:

Acciones coordinadas tendientes a vaciar el espesor histórico, patriótico y geopolítico de la causa nacional en la opinión pública, minimizándola como una fijación de carácter anacrónico. La acción más profunda y efectiva ha sido a través del deterioro de la educación y la carencia de conocimiento acerca del valor de las Islas invadidas, su mar correspondiente y los derechos de soberanía argentina que proyecta sobre la Antártica.

 

Penetración académica sistemática:

Financiamiento indirecto de currículas, becas universitarias británicas de prestigio (ej. Chevening) y marcos de estudio que imponen tratar el asunto desde una supuesta neutralidad como un simple litigio internacional y con una perspectiva internacionalista carente de una perspectiva estratégica de Argentina como protagonista. Esto se evidencia muy especialmente en la interpretación del Derecho Internacional carente de interés por la preeminencia de la soberanía y la integridad territorial argentina.

 

Uso de plataformas de comunicación:

Articulación de discursos en terminales informáticas, agencias, periodistas y creadores de contenido local con el fin de propagar la noción de que la recuperación de la posesión es inviable, promoviendo la naturalización del statu quo.

 

Imposición lingüística:

Sustitución terminológica en el lenguaje corriente y oficial del Estado, induciendo el uso de conceptos técnicos anglosajones como 'disputa de soberanía', recuperación pacífica' o 'conflicto bilateral' en lugar de los términos correctos de invasión, agresión continua, soberanía invadida, perjuicio permanente y no solo un mero conflicto o amenaza.

 

Menoscabo de la autoestima nacional:

Desarrollo y aplicación de un conjunto de mecanismos de manipulación social derivados e integrados en los puntos previamente desarrollados, cuyo objetivo es la degradación progresiva de toda forma de autoestima e identidad nacional, por medio de la supresión de aquellas ideas y motivaciones que legítima y resilientemente pueda desarrollar el pueblo argentino para la recuperación efectiva de los territorios invadidos por la Corona. Estas dinámicas persiguen la degradación del SER argentino VIRTUOSO y su CORAJE como herramientas medulares para anular el deseo del pueblo por desarrollar capacidades y poder nacional.

 

Procrastinación del objetivo de recuperación:

Esta estrategia de infiltración, derivada del menoscabo de la autoestima nacional, requiere la degradación del SER nacional como punto de partida para postergar al infinito el objetivo permanente e irrenunciable de la constitucional "recuperación". Busca romantizar e incentivar la resignación reduciendo la acción de recuperación a la figura del eterno reclamo diplomático y estrictamente por medio de la paz. Niega al pueblo argentino el derecho internacional a la legítima defensa frente a la imprescriptible invasión británica y contempla solo la paz que favorece a la satisfecha Corona hasta tanto Argentina no reúna una serie de condiciones socioeconómicas y militares que, a conveniencia del invasor, deben preexistir en el país varias décadas antes (excluyente) de poder avanzar a la recuperación.

 

Su ejemplo más contundente plantea que "recuperaremos las islas en el término de varias décadas, luego que la Argentina se haya convertido, previamente, en una potencia", sin promover que el primer paso debe ser dado hoy y otro debe sumarse cada día.

 

Un problema solo se puede resolver favorablemente sobre la base de un diagnóstico acertado, especialmente los que involucran intereses de cuantioso valor como 2.600.000 km2 de las Islas argentinas invadidas del Atlántico Sur y su mar correspondiente, que proyectan soberanía sobre 4.600.000 km2 del Sector Antártico Argentino.

 

Por eso, “INVASIÓN BRITÁNICA” es la expresión que lo cambia todo para el pueblo argentino y capaz de generar una resiliencia nacional que cuesta y necesitamos recuperar.

 

Por Eduardo L. Ganeau,

Comodoro de Marina y Magíster.

 

RELACIONADAS
MÁS NOTICIAS